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Cómo la gestión de proyectos bajará tu sueño a la tierra y te ayudará a crear un plan de acción para lograr todo lo que te propongas

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50 ideas geniales y probadas para ganar dinero mientras viajas

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Los sueños pueden cumplirse.

Necesito asegurarme de que tienes esto muy claro antes de que sigas leyendo.

Si ya lo has interiorizado, bienvenido, espero que te guste lo que hoy quiero contarte. 😉

Y si aún no lo has hecho, para.

No sé si tu problema es el miedo, la desconfianza o tu entorno… o que simplemente te estás dejando llevar por la corriente.

Pero es imposible que este contenido pueda servirte de algo si crees que «los sueños, sueños son», que son puras fantasías o que cumplirlos solo pasa en las películas.

Este blog está lleno de historias sobre personas que han conseguido desmarcarse de lo establecido para cumplir sus sueños.

Y en él también te cuento mi propia historia, en la que gracias a convertirme en nómada digital vivo cada día haciendo realidad mi sueño de recorrer el mundo.

Estas seis historias son solo un ejemplo, puedo darte unas cuantas decenas más si es lo que necesitas, pero… ¿es eso lo que de verdad te hace falta?

Francamente, creo que no.

Tu problema es que te puede la incertidumbre. Quieres certezas cuando eso es imposible. Nadie te puede garantizar al 100% que vayas a tener éxito. Pero déjame decirte varias cosas:

  • Mentiría si te dijese que todo ha sido un camino de rosas. No, no lo ha sido.
  • Mentiría si te dijese que tuve claro lo que quería ser desde un inicio. No, no lo tuve.
  • Mentiría si te dijese que sé lo que quiero ser mañana. No, no lo sé.

Pero sí hay una cosa de la que estoy convencido… voy a hacer siempre todo lo posible por hacer realidad mis sueños.

Porque en el camino está la felicidad.

En luchar por lo que crees aunque sea difícil es dónde está el éxito.

Cuando decidí abrir el blog tuve que invertir todo mi dinero y tiempo cuando no tenía ninguna seguridad de los resultados. Ahora puedo decir que he facturado más de 200.000€ y he visitado más de 50 países.

Sí, los resultados son increíbles, pero por llegar hasta ellos también he pagado un precio.

¿Me arrepiento?

Creo que ya sabes la respuesta… Ni por un segundo.

Renuncié a esa tradicional sensación de «seguridad» y a varios caprichos, pero gané un propósito y no paré hasta lograrlo. Y desde entonces, he concentrado todo mi empeño en ayudar a los demás a que consigan lo mismo que yo: vivir de acuerdo a mi pasión y mis propósitos.

¿Y sabes cuál es una de las mejores formas que tengo de hacerlo?

Bajando tu sueño a la tierra para convertirlo en un proyecto.

Porque el primer paso para convertir tus sueños realidad es dejar de pensar que son un imposible y crear un plan de acción paso a paso para alcanzarlos.

Así que ahora dime… ¿cuál es tu sueño?

 

Sueños no, proyectos sí

Como te podrás imaginar, para la pregunta de antes, hay miles de respuestas. Casi podría decir que cada persona tenemos una.

Viajar por el mundo.

Crear un negocio online.

Conocer cierta parte del mundo.

Descubrir una religión.

Tener más tiempo.

Aprender inglés.

Vivir cerca de la familia.

Poder jugar con tus hijos todos los días.

Cada respuesta es un mundo y cada sueño una historia, pero siempre hay algo en común: necesitas cambios y pasar a la acción.

Ya lo decía Albert Einstein:

«Una locura es hacer la misma cosa una y otra vez esperando obtener resultados diferentes. Si buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo».

Digamos que mi sueño es comprarme una casa. ¿Qué es lo que hago? Me pongo manos a la obra.

  • Hago una lista de las cosas que quiero que tenga mi nuevo hogar.
  • Investigo el mercado.
  • Analizo los precios.
  • Valoro las distintas posibilidades.
  • Gestiono mis ahorros e ingresos.
  • Me organizo con mi pareja o familia.
  • Estudio la posibilidad de contratar los servicios de una agencia.
  • Creo un calendario con visitas.
  • Etc.

Básicamente, materializo mi sueño mediante métodos y prácticas que lo hagan posible. Dejo de tratarlo como una idea (ese sueño inalcanzable) para comenzar a tratarlo como algo a realizar: un proyecto.

La 5ª acepción que la Real Academia Española asigna a la palabra proyecto es la siguiente:

5. m. Primer esquema o plan de cualquier trabajo que se hace a veces como prueba antes de darle la forma definitiva.

Esquema… Plan… Prueba…

Esa lista de cosas que harías si tu sueño fuese comprar una casa no es otra cosa que esto. Un primer borrador de tu esquema o plan para cumplir tu proyecto.

¿Cuál es la diferencia entre comprar una casa y el sueño de poder vivir viajando, crear un negocio online o trabajar menos horas?

La realidad es que no hay ninguna.

Crees que la hay porque estás más habituado socialmente a la primera, pero todos los puedes (y debes) abordar como un proyecto.

¿Preparado para convertir tu sueño en proyecto?

Vamos con el primer paso. 😉

 

Cómo definir tu proyecto: plantando los cimientos

Lo primero que debes hacer es definir de forma clara y directa tus propósitos: por qué quieres cumplir ese proyecto.

Aquí no puedes cortarte, tienes que saber qué esperas lograr con tu proyecto y por qué y para qué lo haces.

Esto es la esencia de tu plan de acción y con este trabajo introspectivo sentarás unas primeras bases que te ahorrarán dar bandazos posteriores.

Imagina que tengo el sueño de dejarlo todo y tomarme un año sabático en otro país para aprender a montar un negocio online. Antes de definir más a fondo mi proyecto, entro en Skyscanner, me compro un ofertón de vuelo a Nueva York gastando el 80% de mis ahorros y lo dejo todo.

Qué bien, ¿no?

Y es posible que pienses: «es que soy un tío atrevido que persigue sus sueños y cree en sí mismo».

¿A qué sí?

¡Pues no! Error.

Lo que estás haciendo es actuar bajo un arrebato como si fueses un niño con pocos dedos de frente. Pero ojo, esto no es malo porque sea una locura (yo soy el primero que las hace), sino porque si te parases a analizar te darías cuenta de que esa acción no te ayuda a cumplir tus objetivos.

Al contrario, te quedarás sin dinero, lo que imposibilitará más adelante el invertirlo en algo más útil.

Pregúntate lo siguiente:

  • ¿Es Nueva York el destino más adecuado para tu objetivo?
  • ¿Vas a poder formarte y vivir hasta que consigas generar ingresos en ese tiempo?
  • ¿Sabes si quiera si necesitarás formarte para ser capaz de crear tu negocio?

Y ahora la gorda.

¿Tienes una mínima idea de qué negocio vas a crear?

Llámame exagerado, pero la realidad es que muchos proyectos de vida no se cumplen y se quedan en el olvido porque no se toman como lo que son. No se toman como un verdadero proyecto.

Si quieres hacerlo bien desde el inicio, esta lista de preguntas te será muy útil a la hora de dar el primer paso y definir los propósitos y deseos que deseas cumplir con tu proyecto:

  1. ¿Por qué quieres crear tu proyecto?
  2. ¿Qué quieres obtener gracias a él?
  3. ¿Cuál es tu propósito?
  4. ¿Qué quieres que solucione tu proyecto?
  5. ¿Por qué crees que tu proyecto puede aportar valor?
  6. ¿Para quién está destinado?
  7. ¿Cómo quieres gestionarlo?
  8. ¿Dónde quieres gestionarlo?
  9. ¿Cuánto tiempo/dinero puedes invertir en él?
  10. ¿Qué necesitas para cumplirlo?

Imaginemos que mi proyecto es crear un blog sobre viajes de buceo… que ya sabes que soy como un pez en el agua. 😉

Voy a responder a estas preguntas:

  • Quiero crear este proyecto porque hacer buceo es mi pasión.
  • Quiero dedicarme a algo que me guste generando los ingresos suficientes para vivir como lo hago ahora.
  • Mi propósito es ayudar a todas aquellas personas que quieren viajar haciendo buceo. Enseñar lo que yo sé para hacerlo más fácil.
  • Con él quiero solucionar la falta de información objetiva sobre muchos viajes y prácticas.
  • Aportaré valor porque mi punto de vista será diferente al de otras webs dedicadas a lo mismo, porque además me enfocaré en aquel buceador joven, sin experiencia y con pocos recursos y materiales.
  • Quiero gestionarlo yo solo, desde cualquier parte y sin invertir más de 25 horas semanales.
  • Necesito formación técnica sobre blogging, marketing online, y herramientas.

Ok. Estas preguntas pueden parecer muy simples y genéricas, pero si lees las respuestas y haces el ejercicio correctamente, descubrirás que has matado 3 pájaros de un tiro:

  1. Has definido tu propósito o la razón más pasional por la que quieres hacer el proyecto: el buceo es tu pasión y quieres ayudar a que otros con menos experiencia y recursos lo disfruten.
  2. Has creado y definido tu lista de deseos más básica: generar «X» ingresos, trabajando 25 horas semanales, sin más recurso que tú mismo al principio y desde cualquier parte.
  3. Has definido qué es lo que necesitas para lograrlo: formación y herramientas.

Fíjate solo con 10 preguntas lo que has sido capaz de definir de tu proyecto.

 

1. La importancia de tu propósito

El propósito es aquello que te anima a trabajar y a sacrificarte por algo más allá de lo material o propio. Es una razón externa que te empuja a tomar acción.

Por poner un ejemplo muy cotidiano, el propósito de un maestro sería esa vocación de enseñar y formar a sus alumnos para que tengan una educación plena y práctica que les ayude en su presente y futuro. No sería tener una jornada y unas vacaciones fijas o ver su nómina a final de mes.

El propósito es aquello que marca la diferencia entre trabajar en algo que te gusta o se te da bien, a trabajar en algo que te apasiona.

Este gran propósito será la pila que te empuje a seguir trabajando en tu proyecto cuando surjan problemas o dudes de ti mismo.

No lo subestimes, en los momentos malos te servirá de gran motivación. 😉

 

2. Tu lista de deseos

Al crear tu lista de deseos pones encima de la mesa las razones más materiales y prácticas por las que quieres llevar a cabo tu proyecto. Todo lo que esperas obtener personalmente al hacerlo.

En el caso de ese maestro, tener una jornada fija, unas vacaciones cerradas y una nómina determinada puede ser una lista de deseos muy válida.

Gracias a fijar una lista de deseos estarás marcándote tus primeros objetivos personales: «quiero obtener X haciendo como máximo Y».

En este primer paso, serán unos objetivos muy básicos como puedes ver en el ejemplo, pero precisamente en eso está la magia del inicio. Serán los objetivos primordiales que esperas conseguir con tu proyecto y gracias a ellos podrás ir avanzando con el resto.

 

3. Tus necesidades

Siempre necesitarás algo para cumplir tu proyecto. A veces es tiempo, otras dinero y otras formación. A veces lo es todo. 😉

Lo principal en este punto es tenerlo claro ya que de ninguna forma vas a poder arrancar tu proyecto sin ser crítico y consciente de tus necesidades.

Si quieres montar un blog tú solo, pero no sabes nada de WordPress, tendrás que aprender, ¿no? Tendrás que comprar un dominio, un hosting, varias herramientas, crear el contenido…

Una vez vayas apuntando tus necesidades iniciales, podrás analizar cuánto tiempo y/o dinero necesitarás invertir para conseguirlas.

Sin este ejercicio es imposible que avances en los siguientes pasos ya que estarás a oscuras en tu proyecto. Sabrás qué quieres hacer, pero no sabrás cómo conseguirlo y, mucho menos, en cuánto tiempo y bajo qué circunstancias.

No saber esto es lo mismo que no tener un proyecto.

Una vez tengas tu propósito, deseos y necesidades definidas, verás que conforme avances aparecerán nuevos objetivos, te pondrás nuevas metas y tus propios clientes y/o lectores te llevarán a otros terrenos.

Como te imaginarás mi lista de objetivos y necesidades no es la misma en los inicios de Inteligencia Viajera que a día de hoy.

Por esto es realmente importante que tengas claro desde el inicio que estas listas están vivas, que un proyecto siempre está mutando, y como tal, siempre podrás pivotarlo en función de tus nuevos propósitos, deseos y necesidades.

 

Cómo avanzar con paso firme aprendiendo gestión de proyectos

Ahora que tienes claro que solo tratando tu sueño como un proyecto podrás llegar a cumplirlo, queda avanzar hacia el siguiente paso: aprender a gestionarlo.

¿Por qué?

Tus propósitos, deseos y necesidades pueden estar muy bien definidos, pero ahora toca pasar a la acción y empezar a programar las tareas que debes completar. Hay que crear la hoja de ruta.

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El genio comienza las grandes obras, pero solo el trabajo las acaba. (Joseph Joubert)

Para pasar a la acción con paso firme, aprovechando al máximo tu tiempo y siendo lo más productivo posible, necesitarás aprender a gestionar tu proyecto correctamente.

¿Y qué es eso de gestionar tu proyecto?

Gestionar tu proyecto es planificar y programar tus acciones según tu estrategia.

En muchos casos, esto no es otra cosa que lo que nos han dicho nuestros padres toda la vida: ser ordenado. 😉

Créeme que no plantear una buena gestión de tu proyecto te puede dar más de un quebradero de cabeza y algún que otro disgusto. Aquí tienes algunas claves para hacer que la gestión de tu proyecto sea coser y cantar:

 

1. «Divide y vencerás»

¿Te imaginas que un jefe de obra llegue a su equipo de albañiles y les diga «Venga chicos, a construir la casa que para el viernes hay que tenerla» y se pire?

Dejaría un buen marrón y solo habría una forma en la que los albañiles podrían terminar el trabajo: haciendo el trabajo que él no hizo y gestionando y dividiendo las tareas para ser más productivos.

En tu proyecto tú eres tu propio jefe de obra y, probablemente, seas también tu único albañil. Así que más te vale tener esto claro antes de empezar la casa por el tejado.

Debes dividir tu proyecto en tareas.

Lo mejor para darte cuenta del alcance de tu proyecto es dividir todas sus tareas al máximo.

Al hacer este ejercicio podrás:

  1. Saber el número de acciones que necesita tu proyecto.
  2. Establecer prioridades de urgencia e importancia en cada una de ellas.
  3. Analizar sus interdependencias.
  4. Conocer todo aquello que necesitas tener para completar cada tarea.
  5. Asignar tiempos estimados para cada una de ellas.
  6. Programarlas en un calendario.

Si pensamos en el proyecto del blog de buceo, tendré un montón de tareas como:

Pero tienes que tener en cuenta que cada una de las tareas tendrá una prioridad. Por ejemplo, tiene más prioridad que crees tu lead magnet (que es lo que te va a hacer ganar suscriptores) a ponerte a hacer florituras con el diseño del blog.

Así mismo, podrás analizar sus interdependencias.

En este caso, por ejemplo, el email de bienvenida no podrá programarse hasta que contrates la herramienta de email marketing (para mí, la mejor y que yo uso es Active Campaign).

Cada tarea debe tener un tiempo estimado en función a su dificultad. Y este tiempo solo puedo estimarlo yo mismo.

Si soy un diseñador gráfico tardaré menos en diseñar mi logo que aquel que no controla de diseño, pero lo más seguro es que tarde más en escribir mis contenidos que otros.

Lo ideal es que cada tarea esté vinculada a una estimación de tiempo para poder programar el avance de tu proyecto y planificar fechas de entrega (deadlines).

Con esto tendrás una sensación de control y un orden mucho mayor.

 

2. Los objetivos: tu brújula

Para ser capaz de evaluar si tu proyecto va bien o mal, tienes que tener una regla con el que medirlo, ¿no?

¿Qué es para ti el éxito en tu proyecto en este momento?

Por ejemplo, si consigues 10 ventas en un mes, ¿es un éxito o un fracaso?

  • Un auténtico fracaso: para aquel negocio que venda productos de 5€, con costes de fabricación de 3€ y tenga como objetivo un beneficio de 1.000€ al mes.
  • Un auténtico éxito: para aquel negocio que venda productos de 500€, con costes de fabricación de 100€ y tenga como objetivo un beneficio de 1.000€ al mes.

Como ves, todo depende del prisma. Todo depende de tus objetivos.

Como te conté en este episodio de Vivir Viajando, en mi primer año con el blog tenía como objetivo facturar 1.000€ al mes. En el segundo, quise facturar lo mismo pero trabajando la mitad de horas; y ahora, estoy en pleno training porque voy a lanzar mi escuela de nómadas digitales.

Un fracaso mañana bien podría haber sido un éxito hace dos años.

Si hay una cosa que debes tener clara en tu proyecto son tus objetivos. Sin ellos, la gestión de tu proyecto es completamente inútil. Irías como pollo sin cabeza, esforzándote por algo que no sabes si va bien o mal. Alegrándote o entristeciéndote por éxitos o fracasos que bien pueden no serlo.

La valoración de si has alcanzado un objetivo debe ser neutral y no basarse en hipótesis o valoraciones. Para analizar tu éxito como lo haría un profesional tienes que hacerlo con números.

Si te has marcado el objetivo de conseguir 100 visitas en un mes, ese dato será el único que dictará tu éxito o tu fracaso. Todo lo demás sobra.

Una buena práctica para marcarte objetivos factibles y que cumplan todos los requisitos para ser cuantificables es la estrategia «SMART»:

  • S (Specific): tu objetivo debe tener una definición clara y escueta. Su definición no puede dejar espacio a la duda.
  • M (Measurable): tu objetivo debe ser cuantificable. De lo contrario, no serás capaz de analizar su rendimiento.
  • A (Achievable): tu objetivo debe tener un método para conseguirlo.
  • R (Realistic): el cumplimiento de tu objetivo debe ser factible con tus recursos, herramientas y tiempo disponible.
  • T (Time-related): tu objetivo debe tener una duración obligatoria.

Aquí, como en todos los retos de la vida, debe entrar en juego tu mente.

Puede que tengas toda la teoría clara a la hora de enfrentarte a un proyecto; pero amigo, si tu mindset no te acompaña, lo pasarás muy mal.

No te hagas trampas al poner tus objetivos. Sé ambicioso, pero riguroso.

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No te hagas trampas al ponerte objetivos. Sé ambicioso, pero riguroso

 

3. Midiendo tu rumbo y tus pulsaciones

Tener objetivos está muy bien, pero para que sirvan de algo debes medir tus resultados. Muchos proyectos fracasan por no contar con un seguimiento y análisis de objetivos continuo.

Como sabes, todos los meses realizo un informe mensual donde analizo el rendimiento de Inteligencia Viajera. El realizar estos reportes no solo me ha permitido conocer mis éxitos, sino también mis fracasos y tomar las medidas necesarias para solucionarlos.

  • Si tu objetivo es perder peso y estás a dieta, pero nunca te pesas… ¿Cómo sabes si vas por buen camino?
  • Si no te has fijado una meta en un tiempo concreto… ¿Cómo vas a medir tus progresos?

Afirmar que vas bien o mal según el humor con el que te levantes o lo quemado que te sientas, no es muy profesional para tu proyecto, ¿no?

Recuerda que te has marcado unos objetivos por algo.

Analizar tu rendimiento y enfrentarlo a tus objetivos marcados será lo único que te dará información sobre si vas bien o mal.

Existen muchas prácticas para analizar el rendimiento de tu proyecto, pero lo más importante es marcar tus KPIs (Key Performance Indicators) o «medidor clave de rendimiento» en español. Tengo que saber qué métrica relacionada con mi objetivo es la que me importa.

Por ejemplo, si acabo de lanzar mi proyecto del blog de buceo, lo que más me interesa en este momento es el número de visitas y el número de nuevos suscriptores. Y si ya hayas lanzado un servicio/producto para generar ingresos, además de la cifra de lo que ganes, debes medir el el número de horas que le dedicas a cada uno.

Para empezar, serían estas:

  • Número de visitas mensuales.
  • Número de suscriptores (si tienes squeeze page, quizás te interesa ver la tasa de conversión. Pero sin obsesiones).
  • Número de horas que dedicas a cada cliente en relación a lo que facturas (usa Toggl para medirte. Si no, no puedes saber los clientes que te son más rentables).
  • Número de seguidores en las redes sociales (opcional).

Lo ideal es que hagas un seguimiento del proyecto creando unas tablas de excel en las que reflejes todos los datos que vas recopilando. Así tendrás todo en el mismo lugar y podrás ver cómo evoluciona el proyecto.

Click para twittear:

Reconocer los fracasos es el primer paso hacia el éxito

Si cada mes haces ese trabajo, podrás analizar fácilmente el rendimiento del proyecto y ver la tendencia de cada una de las métricas que te interesa. Y ya con esos datos, tomar las decisiones oportunas.

Si veo que los artículos de una de mis categorías están generando muchas visitas y nuevos suscriptores, mientras que los artículos de otra no están consiguiendo resultados, tengo algo claro, ¿no?

Mis lectores me están diciendo que sus necesidades están más vinculadas a la primera temática. Imagínate que llegas a crear un infoproducto y lo haces de un tema que no interesa a tu audiencia.

Fiasco total.

Lo mejor para ser escrupuloso con tu análisis es fijarte un calendario de reportes o informes sobre tus progresos.

Yo mismo me obligué desde el primer día a hacer un reporte mensual (si tienes curiosidad, aquí puedes ver el primero que hice) donde analizo lo sucedido en ese mes en relación a la estrategia que he aplicado y cuál es la tendencia anual.

Recuerda que solo con datos objetivos podrás determinar tu éxito o fracaso y actuar en consecuencia.

 

4. ¡Ordena tu cuarto!

La organización es algo que siempre da pereza. Se trata de una tarea que acabamos procastinando y que desplazamos siempre al último lugar de la lista.

Cambia el chip porque para gestionar tu proyecto vas a necesitar mucho orden. Un blog genera muchísimos archivos que necesitas guardar por seguridad. Como los almacenes sin seguir un orden, luego perderás muchísimo tiempo intentando encontrar cada cosa.

¿De qué sirve matarte a currar si luego no aparece nada y tienes que gastar el tiempo en tareas que ya habías hecho?

Parece una chorrada, pero créeme que pasa.

Lo mismo ya tenías esa foto editada, ese documento corregido o ese informe listo, pero como vas a cien y el orden es lo que menos te importa, no tienes idea de dónde están las cosas y acabas repitiendo trabajo.

Productividad cero.

Algunas ideas para ser más organizado:

  • Utiliza un sistema de archivos en la nube: define el sistema que quieres utilizar (Dropbox, Drive…), pero utiliza solo uno para evitar tener archivos repartidos. Mejorarás tu velocidad y la seguridad de tu proyecto.
  • Usa nomenclaturas y jerarquías de carpetas claras: ¿eres de los que no sabe ni qué fondo de pantalla tienes en el escritorio del ordenador? Yo soy un desastre, pero te aseguro que cuando te organizas ganas en rapidez y en productividad (además de no perder nada por error, claro). Utilizar nomenclaturas y rutas claras en tus archivos, emails y comunicaciones te hará más eficiente. Si quieres utilizar el buscador de la lupita tendrás que saber qué buscar, ¿no?
  • ¡Documenta, documenta y documenta! Si tu proyecto crece, agradecerás tener todos y cada uno de tus procesos y tareas documentados. La documentación te ayudará a automatizar procesos siendo más productivo y rápido en tus servicios. Solo tienes que abrir un Word y apuntar los pasos que sigues para hacer un tipo de tarea. Y si el día de mañana empiezas a delegar, tendrás mucho recorrido.

Todos tenemos nuestras batallas con el orden; pero ya sabes, si te aplicas evitarás sobresaltos. 😉

 

5. Tú decides tus armas

Una vez tengas claro todo lo que necesitas para gestionar tu proyecto, busca las mejores herramientas que se adapten a tus necesidades.

Tener la herramienta con más opciones o la más cara del mercado no va a hacer que te gestiones mejor. Solo tener claras tus necesidades y encontrar unos procesos y herramientas que vayan acordes hará que la gestión de tu proyecto fluya.

¿Quieres empezar tu proyecto apuntando tus tareas en post-its?

Be my guest. 😉

Empezar con procesos más básicos te ayudará a entender tus necesidades, así como a experimentar con distintos métodos y herramientas. Aquí tienes algunas recomendaciones de herramientas:

Para comunicarme con el equipo, yo utilizo principalmente el WhatsApp. Al viajar, cuando grabo un audio, aunque no tenga Internet, el mensaje se almacena y se manda cuando ya sí tenga cobertura. Y esto a mí me facilita mucho las cosas.

Para el día a día del equipo usan Slack.

Para lo que es la gestión de todas las tareas, probamos en su día Asana y ahora estamos con KanbanFlow. Pero todavía no hemos sacado una conclusión en firme sobre cuál usaremos de forma definitiva.

Hay numerosas metodologías de gestión de tareas, proyectos y tiempo. Mi consejo es que empieces con una práctica que sea familiar y que vayas investigando poco a poco y haciendo pruebas.

No empieces a apuntarte como un loco a todas las herramientas que encuentres, ni a leerte todo lo que se te ponga delante sobre metodologías ágiles o gestión del tiempo. La realidad es que si estás arrancando, no lo necesitas y vas a perder un valioso tiempo.

Lo importante es que establezcas una rutina de trabajo y trabajes con unas herramientas que se adapten lo mejor posible a tus necesidades.

 

¿Cómo mantener el foco y la motivación?

La motivación es otro de esos grandes retos en la gestión de proyectos. Es fácil dejarse caer ante las numerosas dificultades que aparecerán en el camino. Lo difícil es levantarse, pero ya sabes… Que sea difícil no quiere decir que sea imposible. 😉

Un buen ejercicio para mantener la motivación es volver a esa primera lista en la que estabas definiendo tu proyecto y repasar estas preguntas:

  • ¿Por qué?
  • ¿Para qué?

Lee tus propósitos y deseos habitualmente.

Píntalos en un mural si es necesario.

Tatúatelos en la mente.

Todo lo que necesites para recordar por qué quieres cumplir tu sueño. Esto te ayudará a mantener el foco y a recuperar la motivación cuando venga alguna racha mala.

Rodéate, escucha, lee, y habla con todas aquellas personas que te transmitan positividad y alegría. Empápate de ellos y llénate de su motivación. Por eso siempre digo que es tan importante hacer networking.

Cuando lleguen esos momentos duros, agradecerás poder hablar con alguien que hable tu mismo idioma. Además, en sus historias encontrarás similitudes a la tuya y recordarás que con constancia y esfuerzo todo es posible.

Ahora que tienes todas las claves, te toca a ti…

 

Convierte tu sueño en un verdadero proyecto

Mi objetivo con este post era que vieses que por muy inalcanzable que te parezca tu sueño, es posible lograrlo.

El secreto está en lo que te he contado.

Tienes que definir tu propósito y tus objetivos para establecer una estrategia. Estrategia que dividiremos en tareas y en subtareas. Y al final, te darás cuenta de que tienes claro el camino a recorrer para alcanzar lo que deseas.

Hace 2 años y medio abrí Inteligencia Viajera para conseguir dar mi primera vuelta al mundo. Ahora que ya llevo más de un año haciéndolo, mi objetivo es ayudarte a ti a lograr todo aquello que te propongas.

Y por eso quiero que te apuntes al training gratuito de la Escuela Nómada Digital.

En este training quiero enseñarte cómo convertirte en un nómada digital para que tengas un trabajo con propósito que te permita alcanzar todos esos sueños.

  • Quieres viajar por el mundo como yo, es posible.
  • Quieres cuando te apetezca poder jugar toda una tarde con tus hijos, es posible.
  • Quieres dejar de madrugar y trabajar por la tarde, es posible.
  • Quieres sorprender a tu pareja con un viaje inesperado en plena semana, es posible.

Un nómada digital es una persona que por trabajar desde Internet puede organizar su vida como le da la gana. Y si esa libertad es lo que tú sueñas, yo te puedo ayudar a conseguirla.

¿Cómo?

Enseñándote ese plan de acción de acción que te decía en el post, ayudándote a definir la estrategia que tienes que desarrollar para crear el negocio online que mejor se ajuste a ti.

El training está compuesto por 4 vídeos:

  1. Los 2 errores que hacen fracasar personal y profesionalmente al 99% de las personas.
  2. 19 formas de trabajar 100% online desde tu casa o desde cualquier lugar del mundo.
  3. Las 3+1 maneras de ganar dinero con un trabajo remoto para convertirte en un nómada digital libre + la hoja de ruta paso a paso para elegir la correcta.
  4. Tu próximo paso para vencer la inseguridad y atreverte por fin a convertirte en un nómada digital.

Después de hacer el training tendrás claro lo que necesitas hacer para crear tu negocio online. Por fin, habrás dejado de tener un sueño inalcanzable para tener un proyecto realizable.

>> Apúntate al training y crea ese proyecto de vida con el que cumplir tus sueños.

Pero hazlo ya porque el training empezó el martes. Ya somos más de 6.000 personas dentro y en dos días, el primer vídeo ya tiene más de 300 comentarios.

Únete a la marea nómada digital. 😉

Fotografía Shutterstock: un gran plan para el éxito.

Por Antonio G.

En lugar de aceptar un trabajo mal pagado como arquitecto diseñé Inteligencia Viajera, me convertí en nómada digital y empecé a llevar una vida minimalista.

También he creado la primera escuela de nómadas digitales en habla hispana para que cualquier persona sepa cómo puede trabajar desde su casa o desde cualquier lugar del mundo --> Escuela Nómada Digital. Con estos 2 proyectos ya he logrado facturar más de 7 millones de € trabajando 138 horas/mes y junto a mi equipo hemos podido servir más de 6.500 personas repartidas por 83 países.

He dado una vuelta al mundo de 1.013 días junto a Cris, mi chica, y luego un paseo por África de casi 3 meses. He cumplido mi sueño de vivir viajando y ahora decido desde dónde quiero trabajar. En total, he visitado 67 países y si quieres, puedes escuchar mis aventuras y las de otros viajeros en mi podcast de viajes.

¿Te interesa vivir una vida más libre y escapar de la rutina?

Puedes empezar por descargar gratuitamente la guía: "50 ideas probadas para ganar dinero mientras viajas” y leyendo todos los artículos de Travel Hacking que he preparado para ti.

¡Nos vemos en la ruta!

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