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La historia de David, un lector de Inteligencia Viajera

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Tabla de contenidos

Continuamos con las historias de viajeros que leen este blog. En el primer artículo de esta sección Bea contó su historia. Hoy le toca ser protagonista a David.

¿Quieres ser el siguiente protagonista de Inteligencia Viajera?

Ahora, tú también puedes ser la estrella de este blog.

Tan sólo tienes que escribirme aquí dejando como asunto: HISTORIA DE UN LECTOR + TU NOMBRE. No todas se publicarán, sólo las más divertidas y/o relevantes. Pero SIEMPRE tendrás respuesta a tu email.

¿Te apuntas?

Así comenzó todo

Hola Antonio.

He llegado a tu blog de casualidad, y la verdad es que he encontrado algunos artículos bastante interesantes.  Te escribo porque me he quedado picado por saber cuales son esos truquillos viajeros que te enseño tu amiga para hacer autostop cuando anduviste por los Balcanes. Yo le he practicado con mas o menos suerte en Chile y en Argentina y en algunos casos me ha ido bien y en otros no tan bien, recuerdo una vez que estuve parado a la salida de un pueblo de mala muerte en la ruta 40 (Argentina) durante mas de 5 horas y no me paraba ni Dios! Al final abandoné y termine pillando un bus que me permitió salir de allí. Así que si me lo quieres contar pues te lo agradecería, además me vendría muy bien, aquí en Sudamérica salvo que tengas mala suerte .. el tema de el dedo suele funcionar bastante bien …

Saludos, 

David

Hola David

Los truquillos son los que comento en el artículo. Y si ya ha hecho autostop, supongo que los conoces de sobra. Pero por si acaso te los dejo por aquí:

  1. Sonreír: De todos es lo que mejor funciona.
  2. Hacer reír a los conductores: Produce simpatía y empatía en ellos. Hazles gestos y muecas. Si vas a hablar con alguien que está parado en una gasolinera puedes entrarle con un chiste, tipo: ¿Sabes por qué los buzos se tiran de espaldas al mar? Pues por que si se tiran hacia adelante se darían con el barco en la cara!!! Y cuando ríais juntos un poco, le dices: Voy a tal sitio, ¿sería tan amable llevarme y le cuento otro chiste por el camino?
  3. Apréndete las matrículas de las ciudades. En los Balcanes, BG era para Belgrado así que para iniciar una conversación les decíamos, qué bueno que seáis de Belgrado, nos morimos por ver esa ciudad, ¿nos llevaríais con vosotros? SJ era Sarajevo, MS Mostar, etc. Así sabes de dónde son y creas un vínculo con ellos.
  4. No llevar gafas de sol: Es mejor que te vean los ojos. Si no, hay más gente que desconfía.
  5. Vístete y aséate lo mejor que puedas: Esto es obvio. Van a confiar más en una persona que aparentemente se vea presentable que una que no se haya duchado en 5 días. Motivos obvios.
  6. Busca lugares con mucho espacio para parar si estás en carretera: Hay camiones que muchas veces no paran porque simplemente, no pueden. Si no tienen espacio, aunque quieran no van a ayudarte.
  7. Funciona mejor preguntar cara a cara en gasolineras, estaciones, etc que en la misma carretera

Espero que te sirvan. Por cierto, ¿de dónde eres?

Un abrazo!

Después de unos cuentos emails más, le pregunté si me daba permiso para hacer pública su historia, bueno, su historia y algunas anécdotas. Aquí las tienes.

La historia de David

Soy de Madrid, aunque dejé España hace casi 6 años (el 1 de Julio harán 6 años), tú ya sabes como están las cosas por allí, así que no me lo pensé y decidí darle un cambio de aires a mi vida.

Las cosas de la Informática tampoco andaban muy bien, trabajar un montón de horas por un sueldo de mierda y encima de subcontratado del subcontratado del subcontratado…

Vamos, resumiendo, una mierda pinchada en un palo, así que dije: ¡Anda y que os den, para trabajar así me largo fuera y al menos tendré una vida decente!

Y la verdad es no me arrepiento para nada de la decisión que tomé.

Desde entonces he ido alternando mi vida trabajando y viajando. Ya sabes, un tiempo trabajando y otro viajando. Así es como he podido recorrerme Sudamérica, desde la mitad del Mundo hasta el culo del Mundo (Ecuador, Perú, Bolivia, Chile y Argentina)

Ahora tengo planeado en Junio hacer una escapada a la Isla de Pascua (encontré billetes baratos en LAN (menos de US$ 300 ida y vuelta) y no he querido desaprovechar esta oportunidad).

Mi próximo viaje largo sin fecha de regreso y aún sin fecha de salida  será sin duda Uruguay, Brasil y Colombia (ya tengo la ruta y todo), y a lo mejor y dependiendo de como este la situación en ese momento, me dé una pasadita por Venezuela.

Mi idea es seguir viajando todo lo que pueda, tengo planes para recorrer también Centroamérica, mi idea es llegar hasta México y el Yucatán. Después de eso pues no lo sé aún. Me debo un viaje a Asia y sobre todo India, desde que empecé a viajar esto ya se ha convertido en un vicio, es imparable y lo sabes…

Algunas anécdotas viajeras

El autobús (colectivo) y la cabra

En el  viaje de regreso a Chile (antes de pasar por Iquique) pasé unos días en la Quebrada de Humahuaca. Mi idea era ir en bus desde Purmamarca hasta San Pedro de Atacama, y de ahí hasta Santiago.

Cuando llegué a Purmamarca lo primero que hice fue ver los horarios de los buses hacia Chile, ahí fue cuando me enteré que el paso entre Chile y Argentina estaba cerrado por culpa de la nieve. Me dije: bueno no importa, total como aún queda semana seguro que cuando baje de Humahuaca ya estará abierto. Así que no me preocupé y seguí con mi viaje tranquilo por la Quebrada (Purmamarca, Tilcara, Humahuaca e Iruya).

A mi regreso a Purmamarca me encontré con la grata noticia que el paso continuaba cerrado y aún no sabían cuando lo iba abrir. Me pillé un bus para Jujuy (dije si tengo que pasar frio, prefiero pasar frio en Jujuy que pasarlo en Purmamarca).

Estuve esperando unos días en Jujuy con la esperanza que abrieran el paso pronto (todos los días me daba un paseito hasta la estación de buses para preguntar). Ya desesperado, porque por un lado me estaba esperando en Chile y por lado porque se me había vencido la visa de turista, tomé la decisión de irme hasta Oruro, de ahí hasta Iquique, y por último a Santiago. Era un viaje mas largo pero en un máximo de 3 días estaría en Santiago.

De Jujuy a la Quiaca en bus. Cuando llegué, crucé la frontera hasta Villazón (ya en Bolivia) previo pago de $300 pesos por haberme pasado 2 días de la fecha de mi visa de turista en Argentina.

Al día siguiente por la mañana, fui en bus de Villazón a Oruro. Salí a las 10 am y estaba previsto que llegáramos a Oruro a eso de las 10-11 pm. A mitad de viaje, mas o menos, una pareja boliviana se subió con una cabra y se sentaron justo detrás de mi.

Aquí viene lo divertido, durante aproximadamente 4 horas tuve que aguantar a la cabra con el beeeeeee, beeeeeeeee, beeeeeeeee… detrás de mi pegada a mis oídos.

Afortunadamente cuando llegamos a Potosí se bajaron, me pude deshacer de ese sonido y llegar sano y salvo hasta Iquique (pero esa ya es otra historia).

Santiago de Chile y el hostel maldito

Esto fue en el 2011, al final de mi primer viaje por Sudamérica, después de haber estado  más de 8 meses enteros viajando por Perú, Bolivia, Chile y Argentina.

Era finales del mes de Julio (pleno invierno en el cono sur) y llegué a Santiago con intención de quedarme aquí una temporada, me habían hecho una oferta de trabajo seria y después de estar tanto tiempo con la mochila al hombro arriba y abajo pues la verdad es que ya me apetecía quedarme fijo en un sitio por algún tiempo para descansar y recuperarme de tanto ajetreo. Sobre todo económicamente.

Cuando llegué a Santiago desde Iquique (más de 24 horas metido en un bus). No tenía alojamiento así que me busque un hostel para poder pasar los primeros días mientras buscaba un departamento o una habitación en un piso compartido donde quedarme, y sobre todo mientras terminaba de formalizar los papeles de mi nuevo trabajo.

Cuando me registré en el hostel, el chico que estaba en recepción en ese momento, me preguntó cuanto tiempo pensaba quedarme, yo le dije que no lo sabia, que en principio sería una o dos semana mientras buscaba departamento y que hasta que no encontrara algo tendría que quedarme ahí, pero que no descartaba que fuera más tiempo ya que no sabia cuanto tiempo me llevaría.

Pasó la primera semana y el jefe del hostel me preguntó si podría pagarle lo que le debía por esa semana que había estado alojado. Obviamente le dije que si,  que sin problemas, pasé por caja y pagué religiosamente lo que le debía por esa primera semana. Fue entonces cuando me preguntó nuevamente cuanto tiempo me iba a quedar. Yo le contesté que aún no lo sabía, aún no había encontrado alojamiento y que por lo tanto al menos me quedaría otra semana más.

Paso otra semana más. El jueves por la tarde cuando pasó por recepción para recoger las llaves de mi habitación después de salir del trabajo, el jefe del hostel me dice que me tengo que marchar, que al día siguiente a las 12 tengo que dejar la habitación si o si, que tiene todas las habitaciones reservadas para un grupo que llega el fin de semana y que no tiene una habitación compartida para mi. No me creí ni un pelo de lo que me estaba contando ya que el hostel era bastante grande, de 3 plantas con más de 20 habitaciones entre simples, dobles, triples y compartidas.

Le pregunté si existía alguna otra alternativa, como cambiarme de habitación, sabía que ninguna de las habitaciones de la planta de arriba estaba ocupada. Le dije que a mi no me importaba cambiarme de habitación y que me parecía muy extraño lo que estaba pasando: Que me estuviera echando de un día para otro literalmente como a un perro y sin avisarme con tiempo para que me pudiera buscar algo.

Me dijo que no, que me tenia que ir y que no tenía por qué darme más explicaciones. Después de esa contestación, me quedé muy picado. Le dije que estaba bien, que me iría al día siguiente pero que después de lo sucedido que no pensara que iba a pagarle los días que tenia pendientes ya que me parecía muy mal la forma en que me estaba tratando.

Dicho eso, seguimos conversando unos 20 minutos más hasta que di por terminada la discusión, el seguía en sus trece y yo en los míos…., era un dialogo de besugos.

A la mañana siguiente, después de llamar a mi jefe para contarle lo sucedido y pedirle el día libre para poder buscar alojamiento, recogí mis cosas y dejé todas recogidas en un rincón de la habitación junto a mi cama, la mochila grande cerrada con candado y en el locker la mochila pequeña con el ordenador y la cámara de fotos.

Me marché para buscar algún otro lugar donde poder pasar esa noche. Finalmente  después de varias horas, encontré un lugar donde quedarme.

A las 19:30, cuando regresé al hostel, el jefe ya no estaba, solo estaba un empleado. Le pedí la llave de mi habitación y saqué mis mochilas.

Le dije que como su jefe me había pedido el día anterior tan amablemente que me fuera, que me iba y que no pensaba volver. El chico me dijo que no podía irme hasta que no le pagara el saldo de la cuenta que estaba pendiente y yo le dije que eso ya estaba conversado con su jefe.

Le dije al chico que  si tenia algún problema que llamara al celular a su jefe. A continuación me fui de recepción y le pedí por favor que me abriera la puerta de la calle para poder salir.

Bajé por las escaleras para marcharme y cuando llegué abajo me encontré con la puerta cerrada. Llamé al timbre que había para que el recepcionista me abriera la puerta pero no la abrió. Insistí un par de veces mas, pero como vi que no tenia intención de abrirme la puerta, dejé la mochila en el suelo y volví a subir a recepción de nuevo

Le dije otra vez que me abriera que quería irme y él me insistió que debía pagarle la cuenta antes de irme. Yo le dije que no, que no pensaba pagar ni un solo peso así que o me abría la puerta inmediatamente estaba dispuesto a tirarla abajo a patadas. Me dijo que iba a llamar a Carabineros y que tenia que esperar hasta que ellos llegaran..

Yo le dije, bueno.. mira puedes llamar a quien quieras, como si quieres llamar a Rita la Cantaora, pero yo no les voy a esperar así que o me abres la puerta ahora mismo o el que va terminar con una denuncia vas a ser tú, por secuestro y retención ilegal ya que no tienes ningún derecho para retenerme. Él me dijo que no iba hacerlo y yo le dije pues muy bien, así que bajé nuevamente las escaleras dispuesto ahora si a tirar la puerta abajo a patadas para poder salir.

Vi en lado derecho de la puerta una pequeña caja de metacrilato con una llave dentro y con un pequeño cartel que ponía: «Romper el vidrio en caso de emergencia» o algo así. No me lo pensé dos veces, rompí el cristal de la caja de un codazo y saqué la llave con mucho cuidado para no cortarme con los cristales. Abrí la puerta.. por fin pude respirar nuevamente la libertad y el maravilloso aire «puro» de la calles de Santiago. Me puse la mochila al hombro y salí pies en polvorosa hacia el Metro tratando de olvidar lo sucedido y lo mal que lo había pasado en ese rato.

No sé si finalmente si llegaron los Carabineros como dijo el chico de recepción o si presentaron una denuncia contra mi por lo sucedido, quizás simplemente el chico se estaba echando un farol tratar de acojonarme.


Y tú, ¿tienes alguna historia viajera para compartir? ¿Te gustó la historia de David?

Fotografía: Ed Hansen

Por Antonio G.

En lugar de aceptar un trabajo mal pagado como arquitecto diseñé Inteligencia Viajera, me convertí en nómada digital y empecé a llevar una vida minimalista.

También he creado la primera escuela de nómadas digitales en habla hispana para que cualquier persona sepa cómo puede trabajar desde su casa o desde cualquier lugar del mundo --> Escuela Nómada Digital. Con estos 2 proyectos ya he logrado facturar más de 7 millones de € trabajando 138 horas/mes y junto a mi equipo hemos podido servir más de 6.500 personas repartidas por 83 países.

He dado una vuelta al mundo de 1.013 días junto a Cris, mi chica, y luego un paseo por África de casi 3 meses. He cumplido mi sueño de vivir viajando y ahora decido desde dónde quiero trabajar. En total, he visitado 67 países y si quieres, puedes escuchar mis aventuras y las de otros viajeros en mi podcast de viajes.

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¡Nos vemos en la ruta!

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