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¿Tú tampoco sabes qué hacer con tu vida? Aquí mi experiencia y mis respuestas

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50 ideas geniales y probadas para ganar dinero mientras viajas

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Lo sé, te sorprendes más de una vez diciéndote a ti mismo “no sé qué hacer con mi vida”… Entiendo perfectamente cómo te sientes porque yo también sé lo que es.

Pero permíteme el lujo de decirte que eso va a cambiar desde hoy mismo. 😉

¡Hola viajer@ inteligente!

Mi nombre es Tania, de RevolucionaT y estoy aquí porque soy una suertuda.

Una suertuda porque me encontré con Antonio en la etapa más cambiante de mi vida y me pude apoyar en él para hacer despegar mi negocio online.

Sí, en esa etapa en la que yo misma no sabía qué iba a hacer con mi vida, fue cuando me encontré con Inteligencia Viajera y empecé a ver la luz.

Jamás me había sentido tan perdida como entonces, todo era incertidumbre. Pero la verdad es que conseguí salir adelante muy reforzada, me rehice a mí misma y empecé a construir la vida de mis sueños.

Y eso es justo lo que quiero que hagas tú. Quiero que dejes de pensar y empieces a actuar de una vez por todas.

¿Te atreves?

¡Pues vamos allá!

Sé que necesito un cambio pero no sé qué hacer con mi vida

Lo sabes, sabes que necesitas hacer cambios para reconducir tu vida.

Sin embargo, te resistes a creer que todo lo que te pasa es una oportunidad para crecer y te parece que esta situación de incertidumbre va a ser para siempre. Pero no, nada dura eternamente.

Ya te he soltado un par de tópicos muy chulos, soy consciente; pero es que resulta que son dos verdades absolutas a las que me gusta agarrarme cuando vienen curvas. Y te aseguro que si ahora no tienes muy claro lo que va a ser de tu vida… eso es que vienen curvas seguro. Así que grábatelas:

  • Todo lo que te pasa en la vida es una oportunidad para crecer.
  • Nada dura eternamente (lo malo tampoco).

Cuando yo me siento perdida, estoy exactamente igual que tú ahora:

  • Triste.
  • Cansada.
  • Sin energía.
  • Desmotivada.
  • A la defensiva.

Sé que hay algo que tengo que cambiar para dejar de sentirme así, pero no sé cómo hacerlo.

Y me imagino que a ti te pasa lo mismo, quieres un cambio, lo necesitas, pero todo son dudas. No tienes puñetera idea de cuál es el siguiente paso, sabes que tienes que hacer algo, pero… ¡qué!

El día que me di cuenta de que no sabía qué hacer con mi vida, tuve que aprender muchísimas cosas para no dejarme ahogar por la frustración. Fue duro, pero lo conseguí. Y ahora yo quiero ayudarte a ti a lograr lo mismo.

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Todo lo que te pase en la vida es una oportunidad para crecer

Cuando pierdes el rumbo solo te queda una opción: encontrarlo de nuevo

Me gustaría contarte un poco más de mi historia para que entiendas mejor hasta qué punto puedo ayudarte.

Siempre (casi) he tenido las cosas muy claras. He sabido a qué quería dedicarme, hacia dónde estaba remando y he luchado para conseguirlo. Quizá no he tenido el éxito que a otros les hubiese gustado, pero yo estoy más que satisfecha con todo lo que he hecho.

Sin embargo, hubo un momento, no hace mucho, justo cuando todo estaba más en orden, que me perdí y que no sabía qué rumbo darle a mi vida.

no se que hacer con mi vida
«No sé qué hacer con mi vida»: desesperación.

1. Una niña con las ideas muy claras

Desde bien enana siempre quise ser bailarina.

Con 3 añitos ya hacía Ballet y con 12 convencí a mis padres para que me internasen en un colegio de Madrid (a 150 km de mi pueblo) para poder aprender más. Al año siguiente estaba de vuelta en casa porque no resultó como esperaba.

A los 14 me saco mi primer título como Monitora de Aeróbic y todas las formaciones relacionadas con ese mundo que iban apareciendo.

Con 16 años, mi padre y yo hacíamos 300 km cada día durante las vacaciones de verano, para que yo pudiese asistir a clases de Danza Contemporánea en una prestigiosa escuela. Él esperaba fuera en el coche mientras yo tomaba las clases y nos volvíamos para casa hasta el día siguiente.

Tenía tan claro lo que quería que convencía al mismísimo demonio para salirme con la mía. Estaba tan segura de cuál era el camino que a los demás no les quedaba más remedio que respetarlo.

En aquel momento, yo era la viva imagen de la seguridad. Tenía de todo menos dudas acerca de lo que quería hacer con mi vida.

2. Caí en la “trampa” y fui a la universidad

Cuando llegó el momento de ir a la universidad, lo único que rondaba en mi cabeza es que por fin podría establecerme en Madrid y empezar a formarme en Teatro Musical. Ya tenía la escuela buscada desde hacía tiempo.

Me matriculé en Periodismo porque siempre me ha gustado escribir. Además, me parecía una pena que con todo lo que mis padres luchaban por mí y lo bien que me iba en los estudios, no fuese a tener una carrera.

Sin embargo, tenía muy claro que la Universidad era el «hobbie», porque lo que a mí me gustaba era bailar y dar clases de baile. Y a eso pensaba dedicar el resto del tiempo.

Aún no sabía qué era eso de sentirse perdida.

3. Enseguida me di cuenta de que aquello no era para mí

Fue estudiando la carrera, cuando me di cuenta de que era una pérdida de tiempo monumental. Sin embargo, decidí continuar porque me permitía formarme en Estudios de Género que era otra de mis pasiones.

Ya entonces supe que mi trabajo ideal sería hacer media jornada en un gimnasio o escuela de baile y la otra media jornada en algún centro orientado a la ayuda de las mujeres en favor de la igualdad.

Como ves, no dudaba de casi nada.

4. El trabajo ha sido siempre mi gran bote salvavidas

Desde los 15 años nunca dejé de trabajar en aquello que me gustaba y me hacía feliz con sueldos que me permitían vivir bastante bien.

Acabé la carrera y seguí trabajando en lo mismo a pesar de que no paraba de oír el típico: “¿Cuándo te vas a dedicar a lo tuyo?”.

Pero yo tenía más que claro qué era “lo mío”.

Pasaron los años y cumplí el sueño de tener mi propio Centro de Pilates, Yoga y Baile Moderno. Si alguna vez en esos años tuve dudas acerca de qué hacer con mi vida, desde luego no tenía que ver con el trabajo. El amor sí que era mi suplicio, pero en cuanto a mi vida profesional no había ningún tipo de problema.

El resto de mi vida fue caótica en muchos sentidos, pero el trabajo me quitaba todas las penas.

Eso no quiere decir que no hiciese mil terapias y continuase formándome en varias disciplinas relacionadas con el baile y el desarrollo personal, pero tenía poca consciencia de lo que realmente no estaba funcionando en mí.

5. El gran cambio

A los 6 años de tener mi negocio marchando de maravilla, en una ciudad que me encantaba y con una pareja maravillosa (después de superar un divorcio), sentí que había llegado el momento de hacer cambios, quería dedicarme a otra cosa.

Ni corta ni perezosa y sin miedo a equivocarme, traspasé mi negocio y me fui a viajar por Asia como mochilera durante 7 meses.

La idea a la vuelta era buscar un sitio bonito para vivir y volver a montar un negocio como el que tenía antes. Pero como bien sabes, los viajes te cambian. Descubrí una sensación de libertad que no había sentido hasta entonces y empecé a plantearme otro rumbo.

Quizá podía encontrar un trabajo que me permitiese mantener esa libertad…

El universo me escuchó y apareció Antonio, cual genio de la lámpara, para hacerme reflexionar y reconducir mi vida.

Yo que nunca había tenido dudas y era toda seguridad, de golpe me enfrentaba a la incertidumbre y el miedo que genera el no saber qué hacer con la vida de uno. Y esa dichosa pregunta se convirtió en una carga que había que ir soltando poco a poco… Tenía que volver a ser la niña segura de siempre… o no…

Estaba totalmente perdida.

Lo que estaba claro es que no iba a quedarme parada viendo la vida pasar. ¡Tenía que buscar el camino!

¿Tú lo estás buscando?

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Lo que estaba claro es que no iba a quedarme parada viendo la vida pasar. ¡Tenía que buscar el camino!

Cuando no sé qué hacer con mi vida y no hago nada

Está claro que si estás leyendo esto es precisamente porque no sabes qué hacer con tu vida pero… yo me pregunto: ¿qué estás haciendo para saber qué hacer con ella?

Te planteo dos posibilidades que puede que estés practicando y que no sirven para nada:

  • Solo pensar: eres una de esas personas que sufren parálisis por análisis y piensas demasiado pero no haces nada. Te has leído mil libros, has visto mil conferencias, visitas mil blogs, te sabes toooooda la teoría habida y por haber, pero sigues paralizado lamentando tu suerte. ¡“Pobre de mí que no sé qué hacer con mi vida”!
  • Vivir en la ficción: en algunos momentos, incluso crees que un día de estos va a venir una nave nodriza, te va a abducir y que cuando te traiga de regreso a casa todos tus problemas se habrán solucionado. Claro, es que el chip que te han implantado en el cerebro te permite ganar dinero solo con visualizar billetes de 500 en tu mente.

Así que nada, esperas que llegue la nave, quietecito en tu sofá, envidiando a la gente que mueve el culo sin naves nodrizas de por medio.

¡Tierra llamando a señor cojín!

Nadie va a venir a darte sus superpoderes, así que tienes que ponerte manos a la obra.

Cuando no sé qué hacer con mi vida y hago de todo

Vas como pollo sin cabeza porque lo de pensar en exceso no te da resultados y tú eres más de acción.

Y de repente un día lees un artículo que habla de que cuando no sabes qué hacer con tu vida tienes que ponerte a explorar y a experimentar. Te lo tomas al pie de la letra, saltas de tu zona de confort y alternas:

  • Las clases de punto de cruz (que odias).
  • Submarinismo (porque está de moda).
  • Bádminton (porque parece fácil).
  • Cursos online de productividad (porque te lo ha recomendado un colega).
  • Clases de chino (que no hay dios que las entienda pero dicen que son el futuro).
  • El máster en “vete tú a saber qué”.
  • Los retiros de meditación budista (porque tu vecina que es coach te ha jurado que a ella le ha cambiado la vida, aunque a ti te dan ganas de cortarte las venas cada vez que escuchas hablar de Buda).

¡Vas a tener que centrarte colegui!

Tú lo que tienes es una crisis existencial

Sí, esa sensación de estar perdido, sin rumbo, sin saber qué hacer, a quién acudir o cómo salir del atolladero… la conozco bien. La frase de “no sé qué hacer con mi vida” se ha convertido en tu pensamiento favorito y has entrado en bucle.

Y pasan los días, todos iguales, has perdido la ilusión por todo y ves que el resto del mundo vive una vida aparentemente feliz y segura mientras tú tienes más miedo que vergüenza.

Pero… ¿puedo contarte un secreto?

Esa gente tiene mucho más miedo que tú.

Tienen tanto, tanto miedo, que no se atreven a cuestionarlo para que no se les joda el chiringuito. Viven en la inconsciencia, muchas veces elegida, porque es más fácil resignarse que coger el toro por los cuernos y empezar a manejar su vida, como vas a hacer tú a partir de ahora.

Ellos no se hacen preguntas porque eso supondría ponerlo todo patas arriba y salir de la comodidad que acabó con sus sueños.

Es curioso como cuando publiqué este artículo sobre mi propia crisis existencial, la gente se asustaba y me preguntaba si estaba bien. Justamente me sentía más perdida que nunca; pero, al mismo tiempo, con una sensación de libertad difícil de explicar.

Pero muy poca gente entendió lo que pasaba como tú lo estás entendiendo ahora. Por eso te digo que las crisis existenciales son el mejor momento para evolucionar y hacer mejoras a todos los niveles.

Lo peor de tu crisis existencial: el sentimiento de culpabilidad

Cuando te encuentras tan perdido, todo parece ordenado a tu alrededor en las vidas de los demás. Si se te ocurre comentar lo que te pasa, el resto del mundo se te echa encima y piensan:

  • Que eres un vago que no quiere trabajar.
  • Que no tienes los pies en la tierra.
  • Que tendrías que dejar de soñar.
  • Que vas a acabar viviendo debajo de un puente…

Inevitablemente eso te hace sentir culpable provocándote más dudas. Incluso llegas a pensar que a lo mejor tienen razón en lo que dicen…

Si es que eres un inútil que no sabe qué hacer con su vida, un desgraciado, un idiota…

¡Y no, no eres nada de eso!

Resulta que lo que eres es un ser humano, quizá un poco rarito (eso sí), que se ha dado cuenta de que la vida que tiene no le satisface. Pero al mismo tiempo, aunque ahora no sepas para dónde tirar, estás sembrando la semilla de un gran cambio que tarde o temprano tendrá que germinar.

Es importante dejar de sentirte culpable para poder tomar acción y salir del sentimiento de frustración. Ya sé que cuando alguien como tú se encuentra en esta situación no es un momento fácil ni cómodo, pero tiene solución.

Ten claras 2 ideas:

  1. No eres peor que los demás por encontrarte en una crisis existencial y no saber qué hacer con tu vida.
  2. Date permiso para sentirte como te dé la gana y no permitas que el sentimiento de culpabilidad te bloquee.

Se acabó el autofustigarse.

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Date permiso para sentirte como te dé la gana

Lo mejor de tu crisis existencial: el miedo a la incertidumbre

Sí, cagarte de miedo es lo mejor que te puede pasar. Ea…

¿Por qué?

Porque si consigues controlar ese miedo y no dejas que te paralice adquirirás una fortaleza que te hará imparable.

No te voy a engañar, yo también tuve miedo, mucho miedo. Nunca había sentido la sensación de no saber qué hacer con mi vida, y cuando lo viví en mis propias carnes, precisamente fácil no fue.

Pasé de tener una vida segura (aunque no hay nada seguro en la vida), cómoda y sin ningún tipo de estrés, a tener frente a mí todo un mar de incertidumbre.

Me fui de viaje sin saber:

  • Cuándo volvería.
  • Cuándo tendría ingresos de nuevo.
  • A qué me dedicaría a la vuelta.
  • Dónde viviría…

Tania, que siempre había tenido su vida más que estructurada, ahora había dejado atrás todo lo que la hacía sentirse segura en su vida anterior. Me di cuenta enseguida de lo importante que iba a ser en ese momento aceptar la incertidumbre y aprender a lidiar con ese miedo que atenaza.

No queda otra. 😉

Cuando sientas que:

  • No sabes nada.
  • No tienes nada seguro.
  • Todo está en el aire.
  • Nadie te comprende.
  • Vas a la deriva…

Recuerda que es lo más normal del mundo y que tarde o temprano pasará.

Disfruta de la incertidumbre y aprende de ella todo lo que puedas. Aunque ahora no lo veas así, es como si te hubiesen hecho el mejor regalo del mundo al ponerte en esta situación.

Cuando yo no sé qué hacer con mi vida entiendo que estoy a un paso de seguir evolucionando.

qué hacer con mi vida
«No sé qué hacer con mi vida»: el mejor regalo que vas a recibir.

¿Dónde esta la base de tus problemas?

Por más que piensas y aprendes sobre productividad, chino o punto de cruz, no logras entender por qué sigues teniendo esa sensación de no saber para dónde tirar. El tema está en que para poder atajar un problema tienes que conocer de dónde viene.

1. La educación

Desde peque te han hecho creer que solo había un camino posible:

  • Escuela.
  • Instituto.
  • Universidad.
  • Trabajar de lo tuyo cobrando una miseria para ir ascendiendo poco a poco en una empresa a la que le importas una mierda.
  • Poder pillar una hipoteca de esas que terminarán de pagar tus futuros hijos.
  • Pensar en tu jubilación como la época más dorada de tu vida.

Nadie te ha enseñado a desplegar tus talentos, vivir de lo que amas o tener una inteligencia emocional a prueba de bombas.

Nadie te ha contado cómo puedes hacer frente a todas esas dudas que te devoran.

Al mismo tiempo, te han hecho creer que:

  • Salirse del camino establecido es de locos e inconscientes.
  • Para ser rico hay que ser un sinvergüenza y un trepa.
  • Si no tienes las cosas claras desde ya no serás nada en la vida.
  • La vida es una sucesión de esfuerzos y renuncias.
  • Si todo el mundo vive así será por algo.

Efectivamente, por algo es… Y ese algo se llama miedo. Te han metido tanto miedo en el cuerpo que ahora a ver quién lidia con él…

El sistema quiere que seas un borreguito y tú aún te lo estás pensando…

Si sigues paralizado mucho tiempo más, alguien tomará las decisiones por ti. Y no quieres eso, ¿verdad?

¡No vale decir que sí!

Es cierto que si alguien tomase las decisiones por ti todo sería más fácil, podrías echarle la culpa al otro, pero eso te volvería a llevar al mismo punto en el que estás ahora mismo.

Solo tú puedes tomar tus decisiones, ¡no me seas cafre!

Todavía no entiendo por qué fui una niña tan decidida. Recuerdo que no entendía cómo las personas desaprovechaban sus vidas en trabajos que no les satisfacían, con parejas que les hacían daño, en ciudades que odiaban…

Que ahora no sepas qué hacer con tu vida es normal. Lo que no lo es que creas que tu vida no es responsabilidad tuya y de tus decisiones.

2. El victimismo

Si eres una persona victimista qué dios te pille confesao…

Una cosa es que el sistema esté montado para aborregarte, y otra muy diferente es que con la excusa de que el sistema es malo no tomes las riendas de tu vida.

  • Ni tus padres te van a solucionar la papeleta.
  • Ni el sistema va a cambiar con tus quejas.
  • Ni nada va a ir a mejor mientras sigas echando balones fuera.

Tu maravillosa crisis existencial no puede ir acompañada de quejas y lamentaciones inútiles; tiene que ir acompañada de reflexión, de objetivos, de metas, de resultados.

Solo tú eres responsable de tu situación y solo tú eres quien puede hacer algo por ti.

3. Baja autoestima

Cuando te encuentras perdido en la vida lo más probable es que haya detrás un trasfondo de baja autoestima.  No sabes qué hacer con tu vida porque no te crees capaz de hacer lo que realmente quieres hacer.

  • Sientes que eres una persona mediocre.
  • Te parece que tus sueños son demasiado grandes.
  • Te convences de que los que triunfan tienen golpes de suerte y que tú nunca podrás llegar tan alto como ellos.

¿No es así?

¡Pues te equivocas!

4. Falta de herramientas para salir de esa situación

Bien… Sabes que las dudas sobre qué hacer con tu vida tienen que ver con tu educación, con tus miedos, con tu baja autoestima… Como has leído muchos libros, todo eso ya lo sabes 😉

Lo que no sabes es cuáles son las herramientas necesarias para salir de ese laberinto, pero para eso he venido yo.

El hecho de que te ahora te estés planteando el qué hacer con tu vida ya se ha convertido en tu primera herramienta: la aceptación.

Acepta que te encuentras perdido, no pasa nada.

¿Quieres que tu vida sea un éxito rotundo?

Seguro que sí, todos queremos una vida exitosa pero pocos hacemos algo para conseguirla. Y cuando lo hacemos, solemos identificar el éxito con lo que nos han dicho que es en lugar de preguntarnos qué es el éxito para nosotros.

Si quieres que tu vida sea un éxito tienes que saber qué es el éxito para ti.

El éxito para mí es:

  • Tener paz interior.
  • Un trabajo de pocas horas donde pueda ayudar a mucha gente y ganar el dinero suficiente para no tener que preocuparme por él.
  • Poder pasar todo el tiempo que quiera con mis seres queridos.
  • Poder viajar cada vez que me apetezca.
  • Tener una casa a la que volver, preferiblemente en el campo.
  • Conseguir mejorar la vida de las personas que me encuentre en el camino.
  • Y saber solucionarme la papeleta si el “no sé qué hacer con mi vida” vuelve a visitarme algún día.

¿Qué es el éxito para ti?

Tómate un tiempo para pensarlo y escríbelo en un papel donde puedas verlo a menudo.

Que este momento de incertidumbre se convierta en el mejor impulso para conseguir todos tus sueños.

11 estrategias efectivas para saber qué hacer con mi vida de una vez por todas

Desde que me encontré con Antonio e Inteligencia Viajera, mi vida dio un vuelco. Creía que sabía lo que quería hacer con mi vida, pero era mentira.

Lo que pasaba es que no quería reconocer la realidad. No quería reconocer que la vida que tenía no me satisfacía del todo, que el cambio que hice no era para volver después al mismo lugar.

La primera vez que dudé acerca de mi vida, es cuando empecé a darme permiso para explorar nuevas posibilidades que vibraban en mi interior.

A lo largo de mi vida, y a raíz de encontrarme con personas como Antonio y todo lo que le rodea, he podido aprender estrategias para salir adelante con convicción y pasión.

Quiero enseñarte estas estrategias:

1. Trabaja tu autoestima y tu desarrollo personal en general

Lo que es dentro es fuera.

Si la inseguridad y las dudas internas te pueden es posible que necesites ayuda de profesionales que te faciliten el trabajo de introspección necesario para encontrar tu camino.

Trabajar la autoestima y el desarrollo personal en general, es siempre una buena decisión.

Hoy en día tienes acceso a montones de cursos, terapias y ayuda de todo tipo para conseguir darle sentido a tu vida. No te lo pienses porque eso sí que es invertir en felicidad y paz mental.

Llevo trabajando en mi propio crecimiento personal desde que soy adolescente, aunque no ha sido hasta hace muy poco que me he dado cuenta de que mis problemas venían de la falta de autoestima.

Lo que tengo muy claro es que si no me hubiese preocupado por mi crecimiento personal no estaría donde estoy.

2. Deja de buscar tu maldito propósito de vida

“Oye tú, ¿pero esto no es al contrario?».

Ya, ya sé que lo normal es que te digan que busques tu propósito de vida porque es lo que has venido a hacer a este mundo y que nadie más que tú puede hacer.

Lo siento, no creo en eso.

No me trago lo de que si no encuentras el único y maravilloso propósito de tu vida no vas a poder ser feliz.

¿Cómo va a haber solo un propósito con la cantidad de posibilidades que tienes?

Y si jamás encuentras ese propósito… ¿tendrás que vivir amargado o tendrás que suicidarte?

Si a la presión de no saber qué hacer con tu vida le añades…. «tengo que buscar mi propósito como sea»… la carga se vuelve insostenible.

Además, te lo dice una persona que ha tenido su propósito claro toda la vida, que ahora lo está cambiando y que sigue siendo igual de feliz.

Creo que la felicidad tiene más que ver con la actitud ante la vida que con la búsqueda de ese único propósito, así que… cambia de actitud. ;9

3. Cambia de actitud

Creo sinceramente que la vida es cuestión de actitud y, si tu actitud juega a tu favor, todo lo demás es secundario.

Por eso, más que creer en un único propósito de vida que si no encuentras te hará ser infeliz hasta el mismo día de tu muerte, piensa que mientras tu actitud sea positiva todo lo demás será mucho más fácil.

Vale, no sabes qué hacer con tu vida, pero aquí no se acaba el mundo.

4. Escucha, lee, observa… y luego haz lo que te dé la gana

Igual que no creo en un único propósito de vida, tampoco creo en las fórmulas mágicas iguales para todos, ni en que solo haya un camino viable para cada cosa que decidas hacer.

El hecho de sentirte tan perdido es la invitación que esperabas para hacer un examen a todo lo que te rodea y a llegar a tus propias conclusiones.

Está muy bien que leas, escuches y tomes en cuenta los consejos de las personas que, supuestamente, saben más que tú. Pero cuando esas ideas te rechinan es que no van contigo, por mucho que le hayan funcionado a la otra persona.

Por ejemplo:

Leí el otro día en un blog muy conocido que hablaba de emprendimiento, que hay que ser práctico y no dejar tu empleo hasta que tu negocio online no esté marchando.

Eso podrá funcionarle a unos y a otros no.

Yo directamente vendí mi negocio físico para viajar y de esa manera pude dedicarme plenamente a mi negocio online cuando llegó el momento. No creo que manteniendo mi anterior negocio hubiese sido capaz de meterme en este embolao.

No te digo que tú tengas que hacer lo mismo, ni que mi opinión sea más válida que la de este blog que te comento.

Lo que quiero decirte es que busques tu propio camino, tu propia fórmula.

Escucha y aprende de los demás sin sentirte obligado a seguir los pasos de alguien que no usa el mismo número de zapatillas que tú.

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Aprende de los demás y luego busca tu propio camino

No hay malas o buenas decisiones, ni un solo camino. No hay una única fórmula para todo el mundo.

Ese consejo tan práctico de no dejar tu empleo hasta que tu idea de negocio no esté marchando, podrá funcionarle a unos pero no tiene por qué funcionarte a ti. A otros quizá les funcione mejor apostar todo a la misma carta.

Aunque si escogieses la opción b tendrías que estar preparado psicológicamente para la incertidumbre y el riesgo, no significa que no pudiera salirte bien.

De hecho, este artículo es una guía que puede venirte como anillo al dedo, pero si no, siempre existen otras opciones.

Lo importante es pasar a la acción.

5. Hazte las preguntas adecuadas

Cuando no sabes qué hacer con tu vida, la realidad es que necesitas hacerte preguntas y encontrar las respuestas.

  • ¿Qué quieres de la vida?
  • ¿Qué es lo que está fallando: tu trabajo, tus relaciones personales, tu relación de pareja, tu salud?
  • ¿Cuál es tu trabajo ideal?
  • ¿Cómo es tu pareja ideal?
  • ¿Cómo te ves en 5 años?
  • ¿Qué estás dispuesto a arriesgar para conseguir lo que quieres?
  • ¿Eres capaz de asumir las consecuencias de un posible fracaso?
  • ¿Qué es lo peor que te puede pasar?

Y a la última te respondo yo:

Lo peor que te puede pasar es que aprendas.

No me vayas a contestar a esa pregunta con una catástrofe natural, porque la mayoría de las desgracias por las que sufres solo tienen lugar en tu mente.

No veas errores donde solo hay lecciones.

Sentirse perdido en la vida es ya un gran aprendizaje, así que… ¡A aprender! 😉

6. Haz cosas que te motiven

No, no me estoy contradiciendo. Lo que te dije al principio de hacer mil cosas sin orden ni concierto, a lo loco, no tiene sentido.

Lo ideal sería que hicieses esas cosas que tanto te gustan y has descartado por diversos motivos:

  • Falta de tiempo o dinero.
  • Miedo a no hacerlo bien.
  • Creer que no son cosas productivas.
  • Etc.

¿Qué sentido tiene que estudies chino solo porque dicen que ese es el futuro cuando a ti lo que siempre te ha llamado la atención es estudiar italiano?

Hacer cosas que no te motivan porque alguien dice que hay que hacerlas no te va a traer los resultados que quieres. 

Además, te llevará más tiempo que aprender aquellas cosas que te encantan y de las que no te importaría hacer tu profesión.

Tampoco se trata de hacer únicamente las cosas que te gustan.

Quizá el hecho de que hagas algo aparentemente tonto pero que te gusta, te genera paz mental y te proporciona alegría; también te ayuda a sentirte mejor y, por tanto, a tener más fuerza para luchar por tus objetivos.

7. Deja atrás todo lo que te frena

Del mismo modo que haces cosas que te gustan, deja atrás todo aquello que no te está aportando nada:

  • Objetos.
  • Ropa.
  • Personas.
  • Pensamientos.
  • Compromisos absurdos.
  • Etc.

Desde que descubrí el minimalismo y pude practicarlo en mi viaje por Asia, ha habido un antes y un después en mi vida.

  • Aún tengo pendiente montar mi segundo mercadillo para desprenderme de todo lo que no necesito.
  • Ya prácticamente no asisto a compromisos que no me apetezcan.
  • Las personas que no me aportan nada se van quedando poco a poco en el camino.

Quizá aún no sabes qué quieres en tu vida, pero te seguro que sí sabes lo que no quieres.

Todo lo que no suma, resta; así que haz limpieza general cuanto antes.

8. Busca ejemplos inspiradores

Seguro que hay alguien a quien admiras y a quien no te importaría parecerte. No tiene por qué ser alguien famoso o supermillonario. Busca ejemplos de alguien que haya conseguido tu tipo de vida ideal e intenta imitar lo que ha hecho para llegar donde está.

Busca esos ejemplos que sí que van contigo y que te emocionan de solo pensarlo.

Justo cuando yo no sabía qué hacer con mi vida, llegó Antonio. Y fue justo el ejemplo que necesitaba:

  • Un tío joven.
  • Viajando con su pareja por todo el mundo.
  • Ganando pasta ayudando a otras personas a encontrar su camino.
  • Haciendo justo lo que le daba la gana en cada momento.
  • Libre de condicionamientos sociales y tonterías.

Sí, a mí me encantaba mi vida anterior y mi trabajo de toda la vida, pero me faltaba algo. Me faltaba precisamente esa libertad de la que Antonio disponía y poder llegar a mucha más gente de la que alcanzaba con mi negocio físico.

Quizá yo no quería vivir viajando, ese no era mi sueño; pero sí que quería tener la libertad de viajar cuando me diese la gana y de poder ayudar a personas de todo el mundo.

9. Practica el arte de ser agradecido

Aprender a dar las gracias:

  • Por todo lo que eres, aunque no lo veas.
  • Por todo lo que tienes, aunque te parezca ridículo si te comparas con alguien que tiene más que tú.
  • Por todo lo que está por venir, que si sigues por este camino será muchísimo.

Esta es la mejor manera de permitir que la abundancia llame a tu puerta.

Una persona que se queja continuamente, que de todo saca el lado malo, que no es capaz de ver todo lo bueno que le rodea; no se merece que la vida le haga regalos.

Imagina que le haces un regalo a alguien sin motivo, solo porque te apetece regalarle algo. Esa persona no solo no te lo agradece, sino que refunfuña porque eso no es lo que quería. No valora lo bonito que es que alguien te haga un regalo. ¿Se te volvería a ocurrir regalarle algo?

Pues eso es precisamente lo que le pasa al Universo contigo. Con esta situación que estás viviendo te está haciendo el mejor de los regalos, ¡aprovéchalo!

Si este «no sé qué hacer con mi vida» te ayuda a pasar a la acción, sigue diciéndotelo; pero si lo usas para dar pena y compadecerte de ti mismo sin hacer nada por arreglarlo, casi mejor te lo callas.

Da gracias por la inmensidad de cosas que tienes para agradecer y tu vida cambiará muchísimo.

10. Ayuda a los demás

Si no sabes qué hacer con tu vida se me ocurren mil maneras de solucionarlo y todas tienen que ver con la ayuda a los demás. Hay mucho que hacer por la vida de los demás.

Ayudar a quien lo necesita tendrá sobre ti un efecto balsámico que te dará otra perspectiva acerca de tus problemas y, lo más importante, estarás haciendo una gran labor.

11. Viaja

¿Cómo dices?

  • ¿Que no puedes?
  • ¿Que tú no quieres vivir viajando?
  • ¿Que tienes hijos?
  • ¿Que te da miedo?
  • ¿Que bla bla bla, blu blu bu, bli bli bli?

Pues no te lo crees ni tú.

Sabes que los viajes son una manera estupenda de aprender, abrir la mente, establecer tus prioridades y encontrar respuestas. Los viajes te cambian el chip, te retan, te mejoran.

A muchas personas que dudan sobre qué hacer con su vida, se les pasa por la cabeza hacerse un buen viaje, ¿no te ha pasado a ti?

Ten en cuenta que no te va a servir largarte un fin de semana a Benidorm con los colegas a emborracharte y dormir la mona. Eso no es viajar.

Viaja sin perder el foco en las verdaderas intenciones de tu viaje.

Tienes un mundo de posibilidades:

  • Culturas que puedan aportarte otros puntos de vista diferentes a los que estás acostumbrado.
  • Lugares donde se practican aquellas actividades que te motivan.
  • Hacer retiros de meditación para seguir ahondando en tu desarrollo personal.
  • Largarte a la casa de campo que tienen tus padres en la sierra para leer, relajarte y reflexionar a cerca de todo esto.

Echa un vistazo a este post Antonio tiene un post sobre las ventajas de viajar solo, te ayudará a decidirte (y si eres chica y te asusta el viajar sola, entra en este otro).

11+1 Sueña a lo grande

Escribiendo este artículo y replanteándome mi propia crisis existencial, me he dado cuenta de lo pequeños que eran mis sueños hasta que me metí en esta aventura con Inteligencia Viajera.

  • Quería ser bailarina profesional y artista de musicales y me quedé como profe de baile de gimnasios y escuelas.
  • Quería trabajar como especialista en estudios de género y nunca lo intenté.
  • Quería montar mi propia cadena de Centros de Pilates y terapias alternativas y cuando mejor me iba, ni siquiera quise ampliar el negocio para no complicarme la vida.

No es que me arrepienta de nada, es que simplemente tenía lo que me proponía, porque no me proponía nada más grande.

Cuanto más alto sueñes, cuando más disparatado y enorme sea tu sueño, más lejos vas a llegar.

No pasa nada si por el camino te encuentras con otras opciones, como me pasó a mi con el Método Pilates (del que me enamoré) y tomas otra dirección. Redireccionarse está permitido.

Lo que no deberías permitirte es tener sueños pequeños, porque si te quedas a la mitad se quedarán minúsculos.

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No deberías permitirte tener sueños pequeños, porque si te quedas a la mitad se quedarán minúsculos

Sin embargo, si sueñas a lo grande, aunque solo consigas un poco, ya será un gran logro, algo que te permitirá estar orgulloso de ti mismo aunque no salga del todo como esperabas.

Nada en mi vida ha salido como tenía previsto, pero no he dejado de soñar y de sentirme agradecida con cada paso. Ahora sé más que nunca lo que quiero (poder ayudar a mujeres de todo el mundo a sentirse capaces de todo), aunque aún hay días que parece que no sé qué hacer con mi vida.

no se que quiero hacer con mi vida
«No sé qué hacer con mi vida»: pero encontraré la manera.

Cuando yo no sabía qué hacer con mi vida

El día que me di cuenta de que me encontraba en plena crisis existencial, fue un día revelador.

Acababa de volver de un viaje de 7 meses recorriendo Asia con mi pareja y previamente lo había dejado todo con la intención de cambiar de vida a la vuelta.

Pero lo que antes estaba tan claro cobraba nuevos matices. De repente no sabía dónde quería vivir, si quería establecerme o seguir viajando, en qué trabajar, cómo enfocar los nuevos retos… Todo se volvió nubloso.

No recordaba haber pasado nunca por una situación parecida.

Me invadió la tristeza, el desasosiego, el sentimiento de inutilidad y frustración más absolutos… pero solo me duró unos pocos días.

Enseguida entendí…

  • Que tenía que ponerme las pilas.
  • Que dudar también era una posibilidad respetable.
  • Que si confiaba en mí y en la vida, todo se iría colocando poco a poco.

Eso no significa que me quedase encerrada en casa esperando a que la vida moviese ficha:

  • Seguí formándome para cumplir mi sueño de tener un negocio online.
  • Seguí barajando las posibilidades que se ponían a mi alcance.
  • Seguí trabajando mi desarrollo personal para sentirme con fuerza para afrontar lo que viniese.
  • No dejé ni un momento de intentar ayudar a todo el que se cruzase en mi camino.

Entendí que:

  • Nadie iba a entenderme y no pasaba nada, no iba a dejar que me afectasen las limitaciones de los demás.
  • No podía quitar la vista de mis objetivos.
  • Lo que pasase a partir de entonces dependería sobre todo de mí.

Como diría Carl Rogers:

“Me di cuenta de que si fuera estable, prudente y estática, viviría en la muerte. Por consiguiente, acepto la confusión, la incertidumbre, el miedo y los altibajos emocionales, porque ese es el precio que estoy dispuesta a pagar por una vida fluida, perpleja y excitante”.

Esa frase es real 100%.

Una conclusión, un regalo y una oportunidad

Empezaré con la conclusión.

Si ahora no sabes qué hacer con tu vida, tienes ante ti una gran oportunidad para perseguir tus sueños. Tienes todas las posibilidades a tu alcance porque no tienes nada claro.

Por eso, en lugar de obsesionarte con qué vas a hacer, puedes decirte a ti mismo lo siguiente:

“Ahora que puedo elegir cualquier cosa, ¿qué elección me haría más feliz?”

Siéntete libre porque cualquier elección te va a llevar a un lugar mejor, a un cambio, a un aprendizaje.

Como dice Isabel Allende cuando habla de las mejores virtudes que se pueden tener:

“Memoria selectiva para recordar lo bueno, prudencia lógica para no arruinar el presente y optimismo desafiante para encarar el futuro”.

Alguien que no cree en las equivocaciones no puede tener miedo a equivocarse. Esto lo digo yo. 😉

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Alguien que no cree en las equivocaciones no puede tener miedo a equivocarse

Con este post, además de contarte mi propia experiencia sobre cómo viví mi crisis existencial, he querido darte unas pautas de cómo puedes salir de ese bloqueo. Eso fue lo que me ayudó a mí y espero que a ti también lo haga.

Pero con la estrategia que más puedo ayudarte es con la de mirar hacia dentro para que consigas el éxito sin olvidarte de ti. Aquí tienes un regalo que espero que te ayude.

Ya está la conclusión y el regalo, ahora solo falta la oportunidad.

Ya te he dicho que Antonio fue una de las personas que más me ayudó en mi cambio. Uno de los que más me abrió los ojos acerca de por qué no me cuadraba nada y tenía tantas dudas.

Por eso me parece una gran oportunidad acceder a la Escuela Nómada Digital.

En este escuela hay un curso que puede ayudarte mucho: el curso Crea tu propósito, donde podrás crear tu propósito y definir un sueño para encontrar al fin tu camino.

No necesitas aprender nada nuevo, lo que requieres, ya lo tienes dentro… Son tus valores, tus talentos naturales y un montón de cosas más que aún no sabes sobre ti.

Aquí descubrirás cómo trazar una hoja de ruta paso a paso para conseguir lo que te propongas este mismo año. Antonio y la escuela te van a dar muchas respuestas acerca de cómo puedes replantear tu vida gracias a un negocio online. Por ejemplo, en mi caso, esa fue la solución.

Yo quería tener libertad y poder ayudar a un mayor número de personas, y crear mi página web me lo ha permitido.

¿Puede ser ese tu camino también?

No lo sé, esa pregunta solo la puedes responder tú. Como te dije antes, la responsabilidad acerca de tu vida solo la tienes tú.

Ahora quiero leerte a ti

¿Has pasado alguna crisis existencial?

¿Te has dicho muchas veces “no sé qué hacer con mi vida”?

¿Qué herramientas has utilizado para salir de ese bucle?

¿Cuánto tiempo más piensas estar estancado?

Me encantará escucharte y que compartas conmigo tu experiencia. Muchas muchas gracias por leerme y aquí estoy para responder a tus dudas. 

Imagen de portada de ©️Shutterstock por Who is Danny.

Por Tania Carrasco

Mi mayor sueño es ayudar a las mujeres a superar sus complejos y aumentar la autoestima, como base para conseguir la verdadera felicidad. Nos hemos tragado todos los estereotipos y vamos disfrazadas de cosas que no van con nosotras. Cuando lo aceptes y decidas empezar a hacer algo por ti, tu vida dará un gran giro. Puedes seguirme por Facebook, por Youtube, o si lo prefieres por Twitter.
También me encontrarás en mi web RevolucionaT.

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