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[Slow Travel] Qué es y 7 consejos imprescindibles para viajar sin prisas y recargar tus pilas

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50 ideas geniales y probadas para ganar dinero mientras viajas

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Tabla de contenidos

Debido a la crisis del coronavirus, es posible que no se pueda viajar a ciertos países por el momento. Ten en cuenta que las medidas sanitarias en cada país están en constante cambio. Por favor, revisa las condiciones de tus países de origen y de destino.
Para más información:
Viajar en avión en tiempos de Coronavirus.
Nota informativa del Ministerio de Asuntos Exteriores.
Recomendaciones de viaje por países.

Si alguna vez has dicho o escuchado la frase “¡Necesito unas vacaciones de mis vacaciones!”, entonces ha llegado el momento de que hablemos del Slow Travel. 

Llevamos un ritmo de vida vertiginoso y frenético. Siempre vamos con prisa para llegar a algún sitio o completar alguna tarea.

El Slow Travel pretende mostrarnos una forma de viajar menos acelerada.

Dejar de correr de un punto a otro para cumplir con una ruta preestablecida, y disfrutar de verdad del lugar que estamos visitando.

Sin prisas, please.

Entonces… ¿qué es el Slow Travel y cómo puedes unirte a esta forma distinta de viajar?

¡Vamos con un poquito de historia!

El Slow Travel forma parte de una corriente más amplia llamada Movimiento Slow, que tuvo sus inicios en Europa allá por los 80.

Todo comenzó con el nacimiento del Slow Food, donde se defendía el valor de la cocina autóctona, con productos de la tierra y de manera relajada. Y al mismo tiempo, se oponían al sistema de Fast Food que perjudica al medio ambiente, la salud humana y el bienestar animal. 

Como ves, los valores principales eran la tranquilidad y la sostenibilidad.

Vale, ¿y qué tiene que ver todo esto con el Slow Travel?

Pues bastante. Hoy vamos a hablar de todo ello en profundidad. De cómo el Slow Travel es bueno para ti, bueno para los lugares a los que visitas y bueno para el medio ambiente. En ese sentido, tiene mucho que ver con el ecoturismo.

De hecho, Antonio G y Cris llevan bastante tiempo defendiendo y practicando este tipo de turismo que tantas ventajas ofrece.

Por eso hoy vamos a explicarte los siguientes puntos clave para hacer Slow Travel:

  1. Concentra los objetivos del viaje.
  2. Pasea siempre que sea posible.
  3. La flexibilidad del viajero.
  4. La importancia del tiempo para relajarse.
  5. Disfruta del transporte terrestre.
  6. Menos fotos y más notas.

Pronto vamos a desgranar cada punto y verás como encajan todas las piezas del puzzle. Además, al final te regalamos un motivo extra por el cual deberías probar el Slow Travel…

Pero antes de meternos de lleno, tenemos que hablar de una patología que te puede fastidiar cualquier viaje: el FoMo.

¿No sabes lo que es? Sigue leyendo… 😉

Superar el FOMO es imprescindible para viajar en Slow Travel

¿Qué es esto del FOMO? Son las siglas de Fear Of Missing Out. Es decir, el miedo a perderse algo. 

No es nada nuevo, pero las redes sociales le han pegado un buen empujón a este fenómeno que, demasiadas veces, nos impide disfrutar de la vida. 

Piensa en las siguientes situaciones:

  • Te vas de cena con los amigos.
  • Asistes a una boda (y sobre todo al convite).
  • Te encuentras en un concierto.

Seguro que no perderías la ocasión de hacer fotos para el recuerdo, ¿verdad? Eso está genial.

Pero demasiadas veces nos encontramos en un evento que deberíamos estar disfrutando, y nuestra atención se centra en hacer fotos o vídeos con la única intención de subirlas a las redes sociales.

El FOMO se combate con el slow traveling
El FOMO se combate con el Slow Travel

Siempre estamos viendo las publicaciones de otras personas en las que se ve cómo disfrutan de la vida, y sentimos que nos quedamos atrás si no hacemos lo mismo.

Como si nuestra vida fuera más insulsa y menos emocionante que la del resto por no tener un Instagram «maravilloso e impecable»… 

Esto no es así, y tú también lo sabes.

El FOMO cuando viajamos

Este efecto se aplica de la misma manera cuando viajamos.

Sentimos que debemos visitarlo todo, vivirlo todo y experimentarlo todo.

Y además dar fe de ello posteando en redes sociales. 

Tenemos miedo de no haber aprovechado al máximo nuestro viaje y para tratar de combatir esta ansiedad, preparamos una check list con un montón de sitios que debemos visitar.

  • El monumento famoso con foto para el Insta.
  • El restaurante del que todo el mundo habla y al que fue mi amigo y dijo que era increíble. ¿Cómo me lo voy a perder yo? Y de paso, foto para el Insta.
  • El museo con la obra de un pintor vanguardista. No tengo tiempo para entender la técnica o su trasfondo, porque en una hora tengo que estar en mi siguiente destino. Pero ya tengo foto para el Insta.

Y la lista sigue y sigue.

Cuando nos queremos dar cuenta, hemos preparado una ruta de viaje que nos obliga a desayunar en 10 minutos, comer una hamburguesa en un local de comida rápida y llegar a las 11 al hotel con un cansancio insoportable.

Y lo mismo al día siguiente.

¿Te suena? Casi seguro que sí.

Para disfrutar del Slow Travel debemos deshacernos en la medida de lo posible del efecto FOMO, pero curiosamente, esta forma de viajar es una manera estupenda de ir superando este problema. 

Vas a ver cómo en la siguiente parte del post.

Los 7 consejos para hacer Slow Travel y que de verdad puedas sentir sus beneficios

Si aplicas los siguientes puntos en tu próximo viaje, verás como vuelves con el cuerpo más descansado y la mente más despejada.

Al fin y al cabo, las vacaciones y los viajes son para volver con las pilas cargadas, y no al contrario. Por cierto, recuerda que el Slow Travel puede funcionar tanto en los destinos más clásicos como en destinos menos menos típicos.

1. Concentra los objetivos de tu Slow Travel

No pretendas verlo todo.

A veces esto casi parece una competición por ver quién ha visitado más lugares.

Es mejor centrarse en un área en concreto y visitarla con calma, que intentar cubrir un país entero en unos pocos días. 

Es cierto que no verás tantas cosas, pero no se puede tener todo en esta vida.

Sin embargo, disfrutarás más y mejor de lo que este nuevo lugar tiene que ofrecerte. Uno de los fundamentos de esta filosofía viajera es sentir el lugar en el que estás.

Si vas con prisas para coger el próximo tren o vuelo, no tendrás tiempo de apreciar el lugar que estás visitando. Viajar sintiendo implica conocer el lugar, ver a sus gentes, observar su forma de hablar, de moverse y de vivir. 

No quieras verlo todo cuando haces slow travel
Slow Travel: Viaja despacio, sintiendo el lugar

Aunque sea durante unos días, pasar a formar parte de ese lugar y tratar de mimetizarte con el viaje sin el agobio que produce sentir que estás llegando tarde a alguna parte. 

Y como podrás imaginar, no puedes disfrutar de algo así cuando en tu mente solo está el próximo sitio que debes tachar de tu checklist.

2. Pasea siempre que sea posible

Este punto está muy relacionado con el anterior. Y puede parecer un poco contradictorio, porque en este artículo estamos hablando de volver con el cuerpo descansado.

Y no es ningún secreto que aunque una buena caminata sienta genial, puede dejarte el cuerpo para estar durmiendo 2 días seguidos. Especialmente si no estás acostumbrados. 

Pero no tiene nada que ver caminar con prisa por un aeropuerto hasta la puerta de embarque, que pasear tranquilamente por un lugar bonito. Y a esto último es a lo que nos referimos. 

Dado que normalmente buscamos exprimir el tiempo al máximo, buscamos un taxi para ir del punto A al punto B de la ciudad lo más rápido posible.

Cuando practicas slow travel, deberías ahorrarte esto. 

No hay mejor manera de vivir y sentir una ciudad que paseando por sus calles.

Caminar observando sus locales, sus edificios y personas. Disfrutar del aroma que sale de sus restaurantes y escuchar el tono y la musicalidad de la lengua que hablan sus habitantes.

Viajar en transporte público te ahorra tiempo, sin duda, pero dentro de un taxi o del vagón de un metro difícilmente vas a poder apreciar la esencia de un lugar que estás visitando. 

Además de todo ello, y como te decíamos al principio, caminar no solo será bueno para ti. También estarás fomentando un turismo más sostenible medioambientalmente al hacer menor uso de taxis, autobuses y metros. 

¡Todo el mundo gana!

3. La flexibilidad del viajero Slow Travel

¿Flexibilidad? ¿Debo ser maestra de yoga para hacer Slow Travel?

No, no nos referimos a esa clase de flexibilidad. 😅

Alguien que viaja en modo Slow Travel tiene que ser flexible y adaptable a los posibles cambios que puedan surgir durante el viaje.

Como te decíamos en el primer punto, hacerse una checklist de obligatorio cumplimiento solo te va a generar estrés y ansiedad. 

Puede que haya uno o dos puntos que sí o sí te apetezca visitar, y eso está bien. Pero el resto de visitas y aventuras deberían venir de manera natural.

Pregunta a la gente local por los mejores sitios para comer o cenar. Que te indiquen dónde se consiguen las mejores vistas o cuál es el monumento que consideran más bonito. 

Te sorprenderá ver la cantidad de lugares curiosos que descubres, que de otra manera habría sido imposible. 

Se flexible cuando viajes en modo slow travel
Slow Travel: No tengas miedo de perderte y descubrir nuevos lugares

Lo más seguro es que no hables el idioma del país en el que estás, por eso te recomendamos que lleves siempre un mapa contigo. Sí, uno de papel, de los de toda la vida. ¡A la porra el Google Maps! 

Antes de iniciar tu viaje, prepara una lista de preguntas en el idioma del país que vayas a visitar que te sirvan para llegar a tus destinos, por ejemplo:

  • ¿Dónde se come bien aquí?
  • ¿Qué monumento me recomienda ver?
  • ¿Hay algún parque/bosque/lago/estanque/jardín bonito cerca?

Y sobre todo:

  • ¿Podría indicármelo en el mapa?

Tener un punto señalado en ese mapa te ayudará a encontrar el destino que estás buscando.

Te asombrará descubrir lo amable que es la gente local y lo dispuestos que suelen estar a orientarte y ofrecerte sus consejos. ¡Especialmente si ven que te has currado el detalle de prepararte las preguntas en su idioma aunque no lo domines!

4. Tómate tu tiempo para relajarte

Si te cansas, para. Así de simple.

Slow Travel no significa que te quedes quieta o quieto sin moverte. Andarás, claro que andarás. Y sin duda alguna, llegará un momento en que se cansen tus piernas cuando lleves unas horas caminando de aquí para allá.

En un viaje normal, tratas de hacer a un lado este cansancio y seguir el ritmo, porque si no, no llegas a todo lo que debes ver. Ya descansarás en el hotel. 

Cuando haces Slow Travel, aprendes incluso a disfrutar de este cansancio. 

Cuando te sientas así, encuentra un lugar que te agrade. Que tenga sombra y aire fresco si hace calor, o que esté cobijado y calentito si hace frío. 

Y descansa, relájate. Hidrátate (muy importante esto) y come algo mientras te sientas aunque sea en el suelo. 

Concédete el tiempo que necesites para recuperar fuerzas y cuando sientas que estás listo/a, entonces continúa tu aventura.

Sientate a descansar cuando lo necesites haciendo slow travel
Descansar es tan importante como viajar en el Slow Travel

Estos pequeños descansos permiten que el cuerpo recupere fuerzas y pueda continuar el ritmo sin sufrir una fatiga excesiva después de la caminata. 

Eso sí, recuerda no estar parado o parada demasiado tiempo, porque si no tu cuerpo se enfriará y te costará retomar la ruta. 

5. Adáptate al horario local

Este punto es importante. 

A menudo cuando viajamos por unos pocos días, seguimos funcionando con el mismo ritmo que en nuestro país de origen. 

La gente de la Europa mediterránea en general y los españoles en particular estamos acostumbrados a cenar realmente tarde. Suele ser habitual para nosotros cenar entre las 9 y las 11 de la noche. 

Y eso está muy lejos de ser algo común en el resto del mundo.

Siendo así, puede que te haya ocurrido alguna vez lo siguiente:

Terminas tu famosa checklist del día con las piernas agotadas y el estómago rugiendo de hambre. Es hora de buscar un buen lugar donde puedas cenar y recuperar fuerzas. 

Entonces compruebas con resignación que la mayoría de lugares de restauración ya han cerrado su cocina y no hay ningún sitio donde puedas pedir algo de comer. 

Y así, acabas en algún McDonald’s o similar, que es lo único que está abierto a esas horas.

No es que sea algo desastroso, no nos malinterpretes. 

Pero si te adaptas al horario local, tendrás la oportunidad de sentarte a disfrutar de los deliciosos platos de comida autóctona en restaurantes locales. 

Nosotros somos de la opinión de que mediante la gastronomía de un lugar se aprende mucha cultura. 

Y de una manera indirecta, estás ayudando no sólo al comercio local sino también al medio ambiente.

Los productos que utilizan los restaurantes locales tienen una procedencia más cercana y suelen requerir menos gasto energético en cuanto a transporte y gestión.

¿Recuerdas que al principio te hablábamos del Slow Food?

Pues aquí es donde se junta con el Slow Travel.

6. Disfruta del transporte terrestre al hacer Slow Travel

Cuando pensamos en viajar a otro país, el medio de transporte que nos viene a la mente de manera inmediata es el avión, sin duda.

Es rápido y seguro. Y en algunas ocasiones, es sencillamente la única manera de llegar a algún destino.

Pero quizá te sorprenda saber que los viajeros Slow suelen utilizar el tren y los autobuses siempre que les es posible.

Utiliza el tren al hacer slow travel
El Slow Travel fomenta el uso del tren. ¡Es menos estresante!

Recordemos que el Slow Travel tiene como gran objetivo descansar cuerpo y mente, y seamos honestos, ¿hay algo más estresante que el proceso de tomar aviones? Especialmente si hablamos de vuelos con escalas. 

Viajar en tren te llevará más tiempo, pero generalmente te reportará menos estrés. Y eso es justamente lo que buscamos.

  • No necesitas estar entre 1 y 2 horas antes de que parta el tren.
  • No tienes que preocuparte por el peso de tus maletas.
  • Suele ser más económico que el avión.
  • Está muchísimo menos limitado por las condiciones meteorológicas por lo que suelen cancelarse menos viajes.
  • Los asientos por norma general son más anchos y espaciosos.
  • A diferencia de los aeropuertos, las estaciones de tren suelen estar en la propia ciudad.
  • Mientras viajas en tren puedes ver el terreno, los campos y la orografía, lo cual es ideal para tomar fotos.
  • Además, viajar en tren es más ecológico. 😉

Podríamos seguir, pero seguro que ves por dónde vamos. Y con ese punto de las fotos nos vamos a ir al siguiente consejo.

7. Menos fotos y más notas

Vale, este consejo puede que te descoloque mucho.

En un momento de la vida en el que le hacemos fotos incluso al ramen que estamos a punto de comer, la mera proposición de dejar a un lado la cámara del móvil parece poco menos que una locura. 

Pero te recomendamos que lo pruebes. No es necesario dejar por completo de hacer fotos, por supuesto. Pero hay una opinión generalizada de que los viajes que más se disfrutan, son aquellos en los que se han hecho menos fotos. 

¿El motivo?

Queremos siempre la foto perfecta, el encuadre perfecto, el color perfecto.

Nos preocupa más inmortalizar en una foto ese atardecer increíble que verlo con nuestros propios ojos. Deja de ver ese atardecer a través del objetivo y disfrútalo en tiempo real. 

Disfruta el momento presente al hacer slow travel
Disfruta del momento que estás viviendo.

En lugar de las fotos, te recomendamos otra manera de recordar tus viajes: con un cuaderno o libreta.

Vive ese momento, disfrútalo, concéntrate en lo que te está haciendo sentir. Y cuando termine, anótalo.

Escribe lo que has visto o hecho, anota cómo te has sentido y lo que ha pasado por tu mente. Esta parte tiene mucho que ver con el mindfulness y vivir el presente con atención plena.

Complementa en esta libreta con las entradas de los lugares que has visitado, o con algún ticket de algún restaurante que te haya hecho disfrutar. 

Apunta todo lo que te ha hecho disfrutar y conserva ese cuaderno. Cuando pasen los años y lo leas de nuevo, fliparás al descubrir que recuerdas ese viaje Slow Travel con más nitidez que si vieras una foto.

No es que no hagas fotos, ¡claro que no! Sino que no te obsesiones con ello tanto como para dejar de vivir otras experiencias.

Slow Travel como remedio contra la depresión postvacacional

Llega el momento de volver de las vacaciones. Entras en casa muerta o muerto de cansancio. Has visto un montón de sitios, pero ahora mismo sientes que necesitas otra semana para recuperarte de la paliza que te has pegado.

Y entonces te acuerdas de que mañana empieza de nuevo tu rutina y tienes que madrugar para ir a trabajar. 

¡Pero si estás aún más cansado/a que cuando te fuiste!

¿Quién no se deprimiría ante esta perspectiva? 

Déjanos un comentario aquí abajo si alguna vez te has visto en esta situación. Si es así, te recomendamos encarecidamente que pruebes a hacer un Slow Travel.

No nos engañemos, la depresión postvacacional es algo de lo que muy poca gente se libra. Sin embargo, existe una gran diferencia entre superarla a los 2 días de retomar la vida laboral, y superarla a los 15 días (o no hacerlo en absoluto y acabar pronto con el Síndrome de Burnout).

Volver al trabajo con las pilas cargadas, el cuerpo descansado y la mente despejada es imprescindible para seguir funcionando correctamente y ante todo, ser feliz con lo que haces.

Y nosotros lo hemos conseguido, entre otras cosas, viajando Slow. 

Destinos perfectos para disfrutar del Slow Travel

Como te decíamos al principio, cualquier destino es adecuado para hacer Slow Travel. Sin embargo, aquí vamos a dejarte una lista con 5 destinos que pensamos que pueden ser ideales para viajar despacio y disfrutar al máximo.

¡Comenzamos!

1. El Camino de Santiago

No podíamos empezar de otra manera. El Camino de Santiago esconde innumerables lugares que descubrir.

Es un trayecto perfecto para poner en práctica todos los puntos que recomienda el Slow Travel.

Las vistas que ofrece, los senderos para caminar sin prisa, las oportunidades de hablar con otras personas y dejarse guiar…

Si quieres realizar tu primer Slow Travel y tienes la posibilidad, el Camino de Santiago podría ser una muy buena opción.

2. Guatemala

Tranquilas playas caribeñas en la costa del Atlántico y rugientes olas en la costa del Pacífico. Selvas exuberantes, lagos inmensos. Y volcanes, enormes volcanes.

Toda Guatemala invita a la observación pausada. Cada detalle de este país te permite pararte a disfrutar del momento y sentir con intensidad.

Practica Slow Travel en las ruinas de Guatemala
Las ruinas de Guatemala son perfectas para hacer Slow Travel

Imagina lo que debe ser caminar entre las ruinas Mayas y conectar, sin prisa, con el pasado.

3. Escocia

Viajar por Escocia nos parece otro acierto para hacer Slow Travel.

Escocia es un lugar lleno de magia y misterios
Relájate y disfruta de las vistas de Escocia en tu viaje Slow Travel

Es una tierra llena de lugares mágicos, cargada de historia y folklore. Aquí no tendrás problemas en encontrar lugares que visitar y paisajes asombrosos que contemplar con calma.

4. Tailandia

Todo el país es una elección fantástica, pero Chiang Mai y Pai en concreto, en el norte de Tailandia son destinos asombrosos para practicar Slow Travel.

Tailandia ofrece vistas y gastronomía para disfrutar sin límite
Slow Travel: En Tailandia disfrutarás de bellos paisajes y una comida local deliciosa

En este destino podrás disfrutar del viaje en tren desde Bangkok y, como te decíamos, disfrutar de esa ruta terrestre llena de campos.

También nos consta de que es un lugar perfecto para disfrutar de la cocina local y probar nuevos y deliciosos sabores.

5. Islandia

En Islandia encontrarás un paraje de contrastes. Glaciares y volcanes. Una tierra de hielo y de fuego que te ofrece vistas únicas.

En sus tierras podrás descubrir playas de arena volcánica, negra como la noche, cascadas inmensas y preciosos glaciares.

Disfrutando de las cascadas naturales de Islandia
Las increíbles cascadas de Islandia son perfectas para disfrutar en un Slow Travel

La tranquilidad que reina en sus parajes te permitirá olvidarte sin problemas del reloj y de las prisas cotidianas.

Slow Travel después de la pandemia

No te pillará por sorpresa, pero el Coronavirus ha cambiado por completo el concepto que tenemos de viajar.

Los más viajeros hemos sufrido un duro revés con todo este proceso, y aún permanecen cerrados muchos destinos de viaje.

Precisamente por esto el Slow Travel ha cobrado una importancia enorme en los últimos tiempos. Aunque te hemos presentado unos destinos geniales para viajar lento, la verdad es que puedes practicarlo dentro de tus propias fronteras.

El Slow Travel se ha convertido en tendencia al ofrecer unas ventajas interesantes en tiempos postpandemia:

  • Los viajes son en grupos pequeños, por lo que no presentan tantos problemas a la hora de reservar en restaurantes y hoteles.
  • Funcionan muy bien destinos dentro de tus fronteras y no es necesario viajar a otros países.
  • Al ser zonas poco masificadas, te encuentras con menos turistas y viajeros, reduciendo el riesgo del virus.
  • Se trata de viajes más baratos, algo muy conveniente para muchas personas que han sufrido algún revés económico con las restricciones.

Puede que la pandemia haya cambiado muchas cosas, pero no ha minado nuestras ganas de conocer nuevos lugares y culturas. Y el Slow Travel es una manera genial de retomar nuestra pasión.

¡Esperamos que hayas disfrutado de este post y te haya hecho ver los viajes desde otro punto de vista! 

¿Y tú? ¿Has probado el Slow Travel? ¡Cuéntanoslo en los comentarios! ¡Te esperamos!

Por Equipo Inteligencia Viajera y END

¡Hola! Somos el equipo de Inteligencia Viajera y la END.

Hemos preparado este artículo para ti con mucho cariño. Esperamos que te sea útil y que te incite a pasar a la acción. Recuerda que lo importante que es esto último, hay que implementar siempre para avanzar en tu proyecto o negocio digital.

"Un viaje de mil millas comienza con el primer paso". Lao Tsé

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