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El síndrome del impostor: 9 técnicas + 3 ejercicios prácticos para deshacerte de él desde hoy mismo

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Tabla de contenidos

El síndrome del impostor o del fraude es un autosabotaje interior que experimentan muchas personas sin ni siquiera saberlo.

Casi seguro que lo vas a sentir, no una, sino muchas veces en tu vida profesional. No pasa nada, es bastante normal.

Este fenómeno es muy frecuente. A mí me ha pasado y yo diría que a la mayoría de personas que tienen un proyecto o un negocio.

Dicen que es algo típico de las personas exitosas… Pero se estima que el 70 % de las personas lo sufre.

¡Fíjate lo normal y frecuente que es el síndrome del impostor!

Contesta sinceramente a las preguntas siguientes. Si alguna de tus respuestas es un «sí», ojo porque puedes que lo tengas encima:

  • ¿En lugar de aceptar un cumplido te escudas en excusas?
  • ¿Sientes que no mereces tus éxitos, que todo es falso y que estás engañando?
  • ¿Piensas que eres un impostor o un fraude y eso te impide iniciar tu proyecto o mejorarlo?

Mmmm… Quédate por aquí porque tengo soluciones para ti. 😉

Fíjate, que en realidad no hace falta ser una persona «exitosa» para que aparezca (aunque dicen que son las que más lo sufren).

Notamos el síndrome a menudo en los alumnos de la escuela y las formaciones que tenemos, y les pasa desde que están empezando.

También lo veía perfectamente en mis primeros clientes de mentoring. Incluso en mí mismo… Y es que es supercomún.

Lo importante es que no te agobies y lo reconozcas para poder trabajarlo. No permitas que te bloquee porque podría arruinar tu carrera profesional, incluso antes de empezarla.

Entonces, el primer paso es reconocerlo. Y luego viene el siguiente: ver cómo se aprende a convivir con él para que no interfiera en tus decisiones, hasta que lo acabes eliminando.

Sí, ya sé que hacer esto no es tan fácil, por eso vamos a verlo con tranquilidad. En este artículo te voy a contar:

  • Qué es el síndrome del impostor y qué lo causa.
  • Los síntomas que te avisan que lo estás sufriendo y por qué tanta gente lo tiene.
  • Cómo sobrevivirlo e impedir que te fastidie la vida hasta que llegue el momento en el que desaparezca.

¡Empezamos!

Qué es el síndrome del impostor

Este bloqueo emocional puede imposibilitarte para disfrutar tus logros, ya que sufres un miedo permanente a que «se descubra que eres un fraude».

Cuando tienes éxito, entonces piensas que ha sido casualidad o pura coincidencia, que la próxima vez no pasará y que no mereces ninguna recompensa por él.

A veces, yo llamo a este síndrome o fenómeno del impostor «tu Pepito Grillo». Es esa vocecita interna que te dice que tú no puedes, que tú no eres nadie para hacer lo que haces o que tú eres un fraude.

En definitiva, que no te mereces nada de lo bueno que te pasa.

Además, suele aparecer cuando más seguridad y confianza en nosotros mismos necesitamos… ¡Booom! Llega el síndrome y lo fastidia todo.

qué es el síndrome del impostor
El síndrome del impostor te ataca cuando menos lo necesitas

La primera vez que se usó el término «el síndrome del impostor» fue allá por el año 1978. Lo hicieron las psicólogas clínicas Pauline R. Clance y Suzanne Imes porque a menudo encontraban a personas con este problema y no estaba registrado en ningún sitio.

No está catalogado como una enfermedad mental, como la ansiedad o la depresión, pero sí existen muchos estudios clínicos que hablan de él en detalle.

No sé si lo sabes pero este fenómeno psicológico también se da al contrario; es decir, hay personas que son incapaces de reconocer que son incompetentes para realizar cierta actividad y siguen y siguen como si fueran los mejores.

Es el efecto Dunning-Kruger.

A veces, también se confunde con el síndrome de Capgras, aquel que produce que una persona piense de otra que es un impostor, que es alguien reemplazando a la original…

No, esto no va de ello.

El síndrome del impostor es muy frecuente en nosotros, los emprendedores, empresarios, bloggers, artistas, estudiantes, etc.

Bueno, ya ves que me estoy refiriendo a casi todo el mundo. 🙂

Cuáles son las causas del síndrome del impostor

El síndrome proviene normalmente del ego.

El ego te aconseja que no salgas de tu zona de confort, que no te expongas y que ahí (donde te encuentras ahora) estás bien y es tu lugar.

Pero este no es el único factor.

El perfeccionismo puede ser uno de los factores que potencien la posibilidad de sufrirlo.

El nivel de exigencia que te autoimpongas (o te llegue desde fuera) puede favorecer la aparición de este bloqueo que no es una simple inseguridad, sino algo más fuerte.

En un estudio de finales de los 70 se concluyó que había 2 formas de clasificar a este tipo de «impostores», según la historia familiar.

  • Los que habían tenido un hermano o alguien cercano que siempre consideraron como «el inteligente» y le creó la sensación de que nunca podría estar a su altura.
  • Los que siempre han sido considerados como extremadamente inteligentes y luego sienten miedo a defraudar a los demás.

Además, el síndrome ha sido relacionado con el pesimismo defensivo por la Asociación Española de Psicología Clínica y Psicopatología (AECP).

Parece que tienen en común algo importante que los acerca: en ambos casos, las personas que lo sufren tienen dudas acerca de la propia habilidad, miedo al fracaso y mantienen siempre bajas expectativas en los resultados que esperan conseguir.

Y por nombrar otra causa más, a veces, las diferencias salariales también podrían fomentar este trastorno psicológico.

Para mí, es el ego el que está detrás de todo esto. Por eso, mi recomendación es trabajar bien esta parte de ti.

Los síntomas que te avisan de que sufres este fenómeno

Es importante que aprendas a identificar si tienes el síndrome para que no frene tu desarrollo.

Entonces, ¿cómo saber si tengo el síndrome del impostor?

Mira, las personas que lo sufren son incapaces de reconocer sus logros o la simple idea de que son competentes en algo, a pesar de que haya indicadores externos que corroboran que esa no es la realidad.

Esta es la frase más típica de los que tienen encima al impostor susurrándole al oído: «Yo no soy lo suficientemente bueno/a para X (escribe o di aquí a lo que te dedicas o lo que sea que hayas logrado)».

Ahí tienes la señal de alerta.

Crees que no eres lo suficientemente bueno/a, que la mayoría son mejores que tú y merecen más éxito que tú.

Esto puede tener grados: hay personas en las que se manifiesta muy fuerte y otras en las que lo hace de forma leve, no les afecta tanto.

Pero hay más:

  • Te autosaboteas antes los logros y te sientes mal automáticamente. No crees que estés a la altura de las circunstancias.
  • Piensas en que ha sido suerte y que la siguiente vez fracasarás.
  • Tienes afán de perfeccionismo, siempre crees que todo puede ser mejor. Te da igual el tiempo que has dedicado o lo bien que haya quedado algo,
  • Te centras siempre en lo que los demás pensarán de ti y eso te produce inquietud o incluso temor. ¿Qué pensarán de mí si escribo/hago/enseño… esto públicamente? Y te cagas.
  • Crees de verdad que eres un vendehúmos, un vendemotos o un simple estafador.
  • Te aterra vender precisamente por todo lo anterior, solo pensarlo te da nervios.
  • Para ti. la mayoría de los profesionales que te rodean son mejores que tú y merecen más el éxito que tú.

Si te reconoces en estas palabras… Es posible que ya lo tengas encima y bien fuerte.

Por otro lado, también hay que ser realistas y marcarnos objetivos que realmente podamos cumplir.

Si tu meta es algo muy loco como «ganar 3 millones de dólares en una semana con mi negocio»… pues, va a estar complicado y sería normal que tuvieras miedo de pasar a la acción para realizar el plan.

Este ejemplo es un poco exagerado, pero la finalidad es que me entiendas. Tener los pies en la tierra te protegerá de pensar que no estás a la altura cuando sí que lo estás.

La percepción del éxito o del fracaso influye. Por tanto, si eres muy exigente y te marcas metas altísimas… no llegarás y el impostor se hará más fuerte, te dirá que es porque no estás a la altura o no tienes ni idea.

Y eso no sería cierto.

Cómo superar este miedo a ser un fraude que te provoca el síndrome del impostor

Lo importante es reconocer que tienes ese bloqueo emocional que no te deja avanzar. De esta forma te preocuparás de tratarlo.

Si piensas que es verdad que no sabes, que no puedes, que no mereces, etc., entonces será complicado superarlo.

Es vital para tu vida solucionar este bloqueo, porque si no te será imposible disfrutar de tus logros (sean grandes o pequeños). Y cuidado también porque si el síndrome del impostor se acentúa, es posible que acabes tirando la toalla y nunca llegues a iniciar o acabar cualquier proyecto o idea.

¿Para qué vas a estar pasándolo mal? Te dirás a ti mismo, y abandonarás. Terminarás dejando de hacer lo que deseas solo por esos miedos mentales que te martirizan.

cómo superar el síndrome del impostor
El síndrome del impostor puede fastidiarte tu vida profesional y personal

Entonces, ojo porque aunque sea normal o frecuente… también es peligroso en ese sentido.

Esa espiral de negatividad en la que te ves envuelto puede arruinar tus esfuerzos por querer vivir como de verdad deseas.

Tranquilidad, no te agobies si es tu caso.

Aquí te dejo técnicas, ideas y consejos para solucionar el síndrome del impostor.

1. La técnica de «El experto, el aprendiz y el facilitador (curador)»

Puede que creas que, por ejemplo, para escribir un blog tienes que ser un experto.

Esto es mentira.

En tu proyecto te puedes posicionar de 3 formas diferentes:

  • El experto: si has desarrollado tu profesión o aquello que quieres enseñar durante bastante tiempo, podrías posicionarte como un experto/a sin problemas. Porque es algo que controlas bastante.
  • El aprendiz: no sabes de esa temática, está empezando y lo que haces es compartir lo que vas aprendiendo para que otros te acompañen en el camino.
  • El facilitador o curador de contenidos: investigas sobre una temática muy a fondo y luego cuentas a otros qué es lo mejor que has encontrado para que ellos no tengan que hacer ese trabajo.

Ya ves que no hace falta posicionarse siempre como un experto, sino como una persona que ha empezado un proyecto sobre una temática e invita a otros a su proceso de aprendizaje para aprender juntos, que sería el facilitador.

O como alguien que da su opinión sobre ciertas temáticas porque se pasa horas investigando sobre ella, como hace el facilitador o curador de contenidos.

No te tienes que posicionarte como un experto si no lo eres.

Esto te evitará sentir el bloqueo, porque no estás mintiendo, solo diciendo la verdad: soy una persona que estoy empezando y puedo enseñarte el camino por el que voy transitando, por si quieres aprender conmigo o puede servirte para algo.

Cuando pase el tiempo suficiente y sí eres un experto o experta, entonces sí podrás decir que lo eres.

Antes no.

De hecho, al cabo del tiempo, gracias al trabajo que has realizado podrás demostrar que de verdad controlas y sabes de lo que hablas.

Sinceridad ante todo, please.

2. Lo que piensan los demás solo le importa a los demás (no a ti)

Tienes que eliminar esa constante búsqueda del reconocimiento de los demás de todo lo que haces.

Romper esa dependencia respecto a la opinión de otros. Ser objetivo y valorarte, al menos, igual que lo harías con otra persona (no estar machacándote solo por el hecho de ser tú).

Simplemente, comienza ya a escribir en tu blog o crear tu proyecto porque tú realmente crees en lo que quieres compartir, hacer o conseguir.

Es cuestión de tener fe en ti mismo/a.

Así que el hecho de que a alguien le parezca bien o mal debe darte igual. Lo importante es lo que tú crees.

Si esto te parece complejo porque te suele afectar lo que los demás digan, aquí te dejo un post sobre personas tóxicas en el que te doy consejos que te ayudarán a deshacerte de esta influencia ajena.

Te lo recomiendo bastante porque te doy una visión diferente que puede que te sorprenda, pero que es realmente efectiva.

Léelo y me cuentas. 😉

Evidentemente, hay que escuchar y tener en cuenta las críticas constructivas. Pero estas no son las que te darán más a menudo, así que pasa de las chungas porque no te aportan nada.

Fíate de ti, siempre.

3. Sé coherente con lo que piensas (sientes), dices y haces

Si eres capaz de llevar esta máxima a tu proyecto, automáticamente el síndrome del impostor desaparecerá.

Si eres coherente, aprenderás a no prestar atención a los trolls, haters, saboteadores y toda la fauna que puede aparecer a tu alrededor para tratar de fastidiar tu proyecto.

Y créeme si te digo que aparecerán, en cuanto te vaya un poquito bien. 😉

Lo que te puede salvar y proteger de estos ataques es la coherencia. Cuando estás seguro de lo que haces, pues simplemente no prestas atención a lo que hay fuera.

4. Cita a tus fuentes

Aunque seas experto, y ya no te digo si eres facilitador o curador, muchas cosas de las que cuentes serán de otras personas.

Dilo, no hay problema.

Cuenta de quién has sacado la cita, el cuento, la idea, el concepto o lo que sea… y cuál es tu punto de vista, tu versión o qué tendrías que aportar.

Así enseñas y además das una visión enriquecida de lo que muestras.

Citando te evitas el problema de pensar que los otros van a saber que esas ideas no son tuyas y van a creer que eres una estafa…

Entonces, no pasa nada que hables de ideas de otros siempre que los nombres. Citarlos te libera de tus miedos.

La sinceridad es una carta que debes jugar a tu favor.

5. Si tienes que compararte con alguien, hazlo contigo

Siempre habrá alguien que va a ser mejor que tú.

No te compares, aprende de esa persona en lugar de amargarte. Tú no tienes por qué ser otra persona, tú eres tú, deja de hacer comparaciones.

No busques a una persona que lleva más tiempo que tú haciendo lo que hace o a una empresa que comenzó hace 20 años en tu sector y es líder…

No tiene ningún sentido, ¿verdad?

Click para twittear:

Si tienes que compararte con alguien, hazlo contigo hace 5 años, un año o 3 meses atrás #sindromedelimpostor #inteligenciaviajera

Compárate contigo mismo cuando empezaste a investigar hace unos meses o unos años. Verás que ahora eres, obviamente, mucho mejor.

Valora lo que has avanzado y lo que has mejorado personal o profesionalmente. Y preocúpate por ir siendo cada día una versión de ti mejorada. 😉

6. Reconoce tus éxitos y tus fortalezas

Esto tiene mucha relación con el punto anterior, sería como el siguiente paso.

Después de analizar tu crecimiento y comprobar que vas hacia arriba, es momento de reconocerlo.

Habla de ello con otras personas (la pareja, amigos y familiares) y que no te de vergüenza. Nadie va a pensar que eres un engreído.

Acepta tus limitaciones, pero también tus capacidades y todo aquello en los que destacas.

Haz una lista de tus habilidades y fortalezas y úsala como te cuento en el primero de los ejercicios que te dejo más abajo. 😉

Aprende a agradecer los cumplidos en lugar de restarle importancia o pensar que no son ciertos.

¡Esto es importantísimo!

7. Trabaja tu miedo a vender (cuando está causado por este síndrome)

Sobre esto no me voy a extender demasiado porque ya escribí un artículo sobre el miedo a vender y 4 técnicas para eliminarlo de tu vida.

En él te hablo de 4 problemas principales que te lo impiden.

Uno de ellos es cuando vendes algo que está testeado y por eso no sabes si funciona o no. ¡Esto no puede ser!

Solo te traerá problemas y es normal que en este caso te ataque el maldito impostor (aquí, con cierta razón).

Cuando validas tu producto, tienes una seguridad mucho mayor en él y en ti. Por mucho que el síndrome del impostor se te acerque al oído a darte la lata, no le harás caso.

Entonces, potencia la seguridad que deberías tener en los servicios o productos que vendes con esa validación de la que te hablo y todo irá mucho mejor.

8. Pide ayuda profesional si es necesario

A veces, por mucho que queramos, solos no podemos arreglar un problema.

¡Y no pasa nada!

Para eso están los profesionales. Yo mismo los he utilizado e incluso tengo un terapeuta a día de hoy que me guía en mis procesos de desarrollo personal.

Dejar que el síndrome te vaya ganando terreno, como ya te dije, es peligroso.

No serás feliz y quizás olvides tus ideas de serlo, conformándote.

Ya te he contado 9 técnicas para librarte de la sombra del impostor. En el siguiente apartado verás también unos ejercicios que te ayudarán con este bloqueo.

¿Que ves que nada de esto te funciona tan bien como te gustaría? Pues busca ayuda de algún experto, merece la pena invertir en deshacerte de «la vocecita malvada» que te amarga la existencia.

9. Fórmate y demuestra que eres un buen profesional en tu sector

A lo mejor lo que necesitas es un mentor que te guíe y te recuerde a menudo que vas por el buen camino; no siempre tiene que ser una terapia lo que te vaya bien si concluyes en que necesitas ayuda profesional.

Aunque cuidado con la sobreformación.

Una cosa es buscar formación especializada que te ayude a avanzar más rápido y otra, muy distinta, es estar eternamente formándote porque nunca sabes lo suficiente…

3 Ejercicios prácticos para deshacerte del síndrome del impostor

Reconoce tu valor y valora lo que otros ven en ti.

Dime, ¿cuándo fue la última vez que pensaste algo bonito sobre ti? ¿La última vez que nombraste una cualidad buena que tienes y que nunca te valoras?

Es importante darte el valor que te mereces.

Seguramente, no lo estás haciendo y por eso has acabado leyendo este post. Aquí te dejo algunos ejercicios que puedes incorporar a tu rutina y que te ayudarán a eliminar el bloqueo con este síndrome.

1. Haz el ejercicio de escribir cosas buenas de ti en un papel para que no las olvides.

Y no solo las que tú percibes, piensa también en esas ocasiones en las que te dijeron algo bueno y no lo valoraste.

Haz una lista y da las gracias por ello.

El agradecimiento es importante, aunque sea a ti mismo, no deberías olvidarlo. En el anterior enlace te cuento cómo te sirve y cómo utilizarlo para ser más feliz. Léelo cuando termines este post. 😉

Haz entonces una lista de tus fortalezas y de todos los logros que vas obteniendo.

También puedes hablar con tus amigos, familiares, compañeros de trabajo y compartirles tu preocupación para que ellos te recuerdan lo que tú ya sabes y no quieres ver: que sí eres un buen/a profesional y eres bueno/a en lo que haces.

Busca el apoyo externo para salir un poco de esa niebla interior.

2. Crea la carpeta mágica que te regala energía para seguir adelante

Esto es algo que yo hago en mi proyecto desde casi casi el principio, y que me ayudado bastante a superar el síndrome.

Guardo en una carpeta que se llama «lectores que me dan chute de energía» un montón de:

  • Correos chulos.
  • Un word con mensajes motivadores que me dieron.
  • Pantallazos de comentarios en el blog.
  • Conversaciones o DM de las redes sociales.
  • Audios de WhatsApp, etc.

En ella recopilo palabras que hablan bien de mi trabajo y de cómo les sirve a cada una de estas personas lo que hago cada día.

De este modo, cuando me entraba el síndrome del impostor, me iba a esa carpeta y me leía todas esas palabras maravillosas que me desde el principio me han ido dejando mis lectores.

Porque a mí, lo que realmente me mueve y es la gasolina de mi propia energía es esto: las personas a las que podemos servir mi equipo o yo, personas a las que les hemos cambiado, en mayor o menor medida, su mundo.

¡Crea ya tu propia carpeta de «lectores que me dan energía»!

Mete en ella además las cosas buenas que te has dicho a ti mismo y no valoras lo suficiente. También todo lo que te comentan amigos, familiares, tu pareja que pasas por alto.

¡Valóralo!

Es tu responsabilidad revisar esta carpeta una y otra vez hasta que se te pase el síndrome o, mejor dicho, ya no te importe lo que esa vocecita interior te dice.

3. Repita cada mañana pensamientos positivos sobre ti

Antes de comenzar a trabajar, como un mantra diario y a pesar de que aún no lo creas, repite estas palabras:

«Ya soy lo suficientemente buena o bueno para (lo que sea que quieras hacer)».

Repítelo al menos 5 veces, esto reforzará tu autoconfianza. Y da igual que pienses que no es cierto, hazme caso y haz el ejercicio porque funciona.

No importa que te parezca incoherente, pruébalo.

Lo ideal es que lo tengas como hábito y que automáticamente antes de hacer nada, hagas tus repeticiones.

Ya me contarás qué tal.

La vida más allá del síndrome del impostor

Mira, al final esto es como el miedo.

El síndrome se alimenta de tu miedo y no puedes luchar contra él, quizás no consigas eliminarlo al completo; pero sí puedes aprender a caminar con él sin que interceda en tus decisiones.

Si no lo puedes vencer (lo tendrás sí o sí), pero puedes conseguir no prestarle atención para seguir adelante.

Tendrás que abrazarlo, comprenderlo y luego dejarlo ir. Pero estos fases que tendrás que pasar una a una.

No entres a analizarlo ni a verlo como un enemigo, solo déjalo marchar.

Es importante que trabajes un poco el tema del ego para que te ayude en esta situación.

Recuerda que esa careta que te pones de «no soy lo suficientemente bueno o buena», en realidad no eres tú.

No lo olvides.

Es tu ego que te está autosaboteando; o es la sociedad que te está juzgando diciendo lo que está bien o está mal.

Antes o después (casi seguro), vas a padecer este síndrome si no lo tienes ya.

Nos pasa a todos y a mí el primero.

Si ya te lo has detectado, como te decía al principio, no te agobies porque hay soluciones y no es nada «especial», es superfrecuente.

Así que no pongas excusas, ponle solución. 😉

Haciendo los ejercicios que te he recomendado arriba encontrarás la mejor manera de poner solución a este síndrome del impostor.

Recuerda que ya eres lo suficientemente buena o bueno para empezar tu proyecto. Déjate de tonterías y empieza a HACER.

Así que la próxima vez que alguien te haga un cumplido, por favor, da las gracias y no pongas excusas. 😉

Cualquier duda o aportación que quieras hacer a los lectores, déjala en los comentarios.

Mi equipo y yo estaremos encantados de leerla. ¡Gracias!

Por Antonio G.

En lugar de aceptar un trabajo mal pagado como arquitecto diseñé Inteligencia Viajera, me convertí en nómada digital y empecé a llevar una vida minimalista.

También he creado la primera escuela de nómadas digitales en habla hispana para que cualquier persona sepa cómo puede trabajar desde su casa o desde cualquier lugar del mundo --> Escuela Nómada Digital. Con estos 2 proyectos ya he logrado facturar más de 7 millones de € trabajando 138 horas/mes y junto a mi equipo hemos podido servir más de 6.500 personas repartidas por 83 países.

He dado una vuelta al mundo de 1.013 días junto a Cris, mi chica, y luego un paseo por África de casi 3 meses. He cumplido mi sueño de vivir viajando y ahora decido desde dónde quiero trabajar. En total, he visitado 67 países y si quieres, puedes escuchar mis aventuras y las de otros viajeros en mi podcast de viajes.

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