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Entrevista a Jorge Juan Sánchez. El viajero español con más prestigio internacional

50 ideas geniales y probadas para ganar dinero mientras viajas

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Para los novatos que no lo conozcan, Jorge Juan Sánchez es el VIAJERO español con más prestigio a nivel internacional que tenemos actualmente. Viajero en mayúsculas, porque si alguien merece y sabe lo que significa esa palabra es él.

A los 13 años, se escapó de su casa para terminar en el Aaiún, una parte del antiguo Sahara español. A los 18 años comenzó El Camino del Viajero. En el 2003 pudo presumir de haber visitado los 192 países existentes en el mundo (Naciones Unidas), sufriendo condenas, deportaciones y jugándose la vida en más de una ocasión.

Hoy día cuenta con 25 libros publicados, seis vueltas al mundo y continúa persiguiendo los lugares secretos de nuestro planeta.

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Jorge Juan Sánchez puede presumir de haber visitado los 192 países del mundo

Jorge Juan Sánchez

Tras esta breve introducción, Jorge, cuéntanos de qué va esto de El Camino del Viajero.

El Camino el Viajero es una actitud hacia la vida, que considera el planeta Tierra como una universidad para recorrerlo, aprender y desarrollar el ser. La mayoría de las personas deciden emprender el Camino del Obrero, es decir, trabajan once meses al año, y un mes, el de las vacaciones, lo emplean en visitar algún país del mundo o en ir a la playa y descansar.

El que observa el Camino del Viajero solo y exclusivamente vive para viajar y aprender de sus viajes, para crecer interiormente, durante años y años seguidos, y cuando necesita dinero trabaja de cualquier cosa en los países que atraviesa, utiliza los empleos como instrumentos para obtener el dinero que le permita seguir viajando.

La mayoría de tus viajes (no sé si todos) los has realizado viajando solo. Aunque no el hecho de viajar solo, no implica estar solo, ¿no?

Cuando viajas acompañado los nativos temen molestarte y apenas se relacionan contigo. Pero cuando viajas solo estás abierto a todo el mundo y todo el mundo está abierto a ti, y haces amistades por doquier. Por lo general siempre viajo solo, pero a veces he coincidido con otro viajero, o viajera, y hemos proseguido juntos el viaje por un corto tiempo.

  • ¿Por qué todo el mundo debería al menos viajar solo una vez en la vida?

Porque viajar es una necesidad innata, vital; está en los genes del ser humano, lo que le ha ayudado a sobrevivir como raza. Viajar es aprender lo que no se enseña en ninguna escuela, es vivir con todos los sentidos alerta, y hay que hacerlo cuando se es joven, para incorporar a tu ser todos los conocimientos adquiridos durante el viaje, y crecer, madurar, eclosionar.

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Viajar es aprender lo que no se enseña en ninguna escuela. Jorge Juan Sánchez

Que estás abierto a cualquier experiencia y nueva amistad. Puedes cambiar de planes, improvisar, y no has de consultar a nadie; dependes de tu propia voluntad, pues eres libre.

  • ¿Qué es lo mas duro?

A veces es duro quedarte sin dinero. Por ello cuando te queda poco, digamos la equivalencia a 300 euros, hay que hacer un alto y viajar a un país vecino donde tengas la posibilidad de trabajar.

Yo he encontrado trabajo fácilmente en países ricos en dinero, como Australia, Canadá, Estados Unidos, en la Isla de Guam, en Hawaii, en los países de Europa occidental, ya sea como ayudante de cocinero en los restaurantes, en limpieza, de camarero, ayudando a colocar azulejos en las obras, de obrero en los puertos de carga.

En Japón  y en Taiwán he enseñando español, mientras que en Israel trabajé de jardinero en un kibutz, aunque allí lo hice por la experiencia, pues no gané apenas dinero, pero tenía excursiones semanales gratuitas por el país, lo que hizo que lo conociera en profundidad sin gastar dinero. En los países pobres en dinero he trabajado en cualquier cosa pero solo por mis gastos de alojamiento y comida, lo que no es poco, o bien he aceptado trabajos poco convencionales, como buscador de oro en Madre de Dios (Perú), o limpiador de piscinas en el Mato Grosso (Brasil).

Hay mucha gente que piensa que los que nos dedicamos a viajar somos ricos. Y es verdad, somos ricos en experiencias y en vitalidad, pero dudosamente ricos financieramente hablando.

Bueno, necesitas partir con una cantidad mínima. Primero hay que trabajar en tu país, reunir al menos 500 euros, y con eso ya se puede iniciar una vuelta al mundo si se comienza hacia el Este, es decir, cruzar toda Europa, Turquía, Irán, Pakistán, India, etc.

Una vez en Extremo Oriente apenas te quedará dinero de esos 500 euros, por lo que tendrás que intentar desempeñarte de profesor de español (o de inglés si lo dominas bien), por ejemplo, y con lo ganado saltar a Australia y allí buscar trabajo recogiendo frutas, o fregando suelos, o ayudando en las cocinas de los restaurantes, etc.

El que domina una profesión bien remunerada y solicitada (lo cual no es mi caso) puede aspirar a encontrar trabajo en cualquier país que atraviese, como los del Golfo Pérsico.

Si se comienza la vuelta al mundo hacia el Oeste, se ha de disponer al menos del importe de un billete de avión a algún país de América, algo de calderilla suelta, y allí buscar trabajo en Canadá, Estados Unidos, o en Hispanoamérica, hasta lograr reunir lo necesario para el importe de un vuelo o un barco hacia alguna isla del Pacífico. Y así sucesivamente.

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El que domina una profesión bien remunerada puede aspirar a encontrar trabajo en cualquier país

  • ¿Cuál ha sido el viaje en el que menos dinero has empleado? (Aclara el tiempo empleado en el viaje)

Mi primera vuelta al mundo, desde el 1 de Abril de 1982 hasta el 25 de Diciembre del 1984, o 1001 días, la inicié con 300 Dólares americanos, un puñado de yenes japoneses y un billete en el Tren Transiberiano hasta el Extremo Oriente Ruso y la continuación a Japón. Al llegar a Tokio tuve que dormir en un parque.

Otro viaje que me salió relativamente barato fue el de la Antártida, donde conseguí en Ushuaia un precio de saldo, por 2.300 Dólares americanos, en un crucero de lujo de 10 días de duración.

En total, en 30 años netos que he estado viajando, es decir, la mitad de mi vida, calculo que habré gastado unos 100.000 euros equivalentes al dinero actual, trabajado por el camino y pasando largas temporadas en monasterios, tanto budistas como hindúes, o en tekkén derviches, donde no gastaba nada y era alimentado a cambio de mi trabajo. 100.000 euros en conocer el mundo entero en 30 años es muy poco dinero.

Lo normal para conocer todos los países del mundo, los 193 de las Naciones Unidas, según amigos de Estados Unidos que me lo han comunicado, es de un millón de dólares en un período, con interrupciones, de 10 años, y hay quienes han invertido 4 millones de dólares en visitar, de manera muy superficial, los 324 territorios contemplados por el Travelers Century Club, es decir, los 193 países actuales inscritos en las Naciones Unidas más numerosos territorios como Groenlandia, las Islas Chagos en el Índico, el archipiélago Tokelau en el Pacífico, la isla de Tristán de Acuña en el Atlántico, las islas noruegas Svalbard cercanas al Polo Norte, y un largo etcétera de lugares remotos.

En esta última vuelta al mundo que he concluido en enero del 2015, de 80 días de duración, la sexta en mi haber, antes de emprenderla calculé gastar 3000 euros, y al final han sido algo más de 4000, o a un promedio de 50 euros al día, cuando lo normal es que viajando gaste 10 euros al día. Y eso que dormía en playas o en dormitorios de hostales, y comía en mercadillos, y hasta he practicado autostop y barcostop, con éxito, pero los vuelos a las islas que deseaba conocer, como a Manus y a las del archipiélago de Bismarck en Papúa Nueva Guinea, adonde no pude acceder en barcos, fueron caros.

  • ¿Y en el que más dinero te has gastado?

En mi quinta vuelta al mundo, en el año 2012, de 5 meses de duración, me gasté 10.000 Euros, el máximo de dinero que he invertido jamás en un viaje, todo lo que había reunido el verano anterior fregando platos en la cocina de un hotel de la Costa Brava, pero es que a las islas adonde quise penetrar en Oceanía (Niue, Christmas en Kiribati, Tokelau, Marquesas, Wallis, Lord Howe, Islas del Estrecho de Torres, Chatham, o Norfolk, entre otras) no se podía acceder en barco, y los vuelos se me llevaron la mayor parte de mi presupuesto.

  • Algunos consejos y trucos para viajar sin dinero, o financiarnos durante el mismo viaje.

Yo soy muy torpe en eso. Hay quienes se financian sus viajes anunciando en sus páginas güeb billetes de avión, habitaciones de hoteles, seguros de viaje, cámaras de fotos, pócimas crece pelo,  y viven de los beneficios de las comisiones, o bien aceptando invitaciones de oficinas de turismo, o de periódicos, para viajar a un lugar determinado, adonde vas gratis con todos los gastos pagados (y hasta cobrando), para luego hablar bien de él en tu güeb o a través de un artículo.

Yo no puedo, yo amo el viaje puro, sin propaganda en mi página güeb y quiero ser libre de viajar adonde me plazca, quiero ser dueño de mis viajes, y no viajar adonde me propongan.

Un  truco de principiante es viajar de noche en autobuses o trenes, y así se economiza una noche de hotel. Uno se puede duchar en las estaciones de trenes o autobuses, y hasta dormir en ellas. El autostop es otra manera de ahorrar y conocer gente local al mismo tiempo, además de practicar un idioma local.

Todos tenemos miedo, pienso que el principal miedo al que se afronta el viajero es el miedo a lo desconocido, en él, pueden recogerse todo el resto de temores.

  • ¿Crees que es así?

Al principio, supongo que uno debe sentir algo de miedo, aunque yo no sentí ningún miedo cuando empecé a viajar en serio, a los 18 años, en autostop por toda Europa, trabajando en París, Génova, Bruselas o en la Isla de Wight.

Pero aunque lo tengas, una vez que estás on the road ya dejas de tener miedo; eres uno con el viaje, la Tierra es tu patria, tu casa, tu cobijo, y sientes que estás haciendo algo sagrado, como es conocerte mejor a ti mismo, a tus semejantes y al planeta donde has nacido, y ello te hace fuerte y te da una gran seguridad en ti mismo.

  • ¿Cuáles son tus miedos?

No tengo miedo al viaje en sí, pero sí he pasado miedo, como todo ser humano, a perder mi vida cuando he tenido que atravesar lugares en guerra y me han caído bombas a pocos metros de donde me escondía, en una cafetería de Bagdad, lanzadas por cazas ingleses y estadounidenses, como me sucedió en Irak en tiempos de Saddam Hussein.

  • ¿Cómo los has vencido?

Los he tolerado estoicamente. Sentía que mi búsqueda del sentido de la existencia a través de los viajes era muy importante, trascendental en mi vida; aún me faltaba mucho por aprender, no podía morirme a mitad de mi camino, no era posible que hubiera vivido hasta ese entonces en vano, debía concluir lo que había iniciado. Y tenía la convicción de que ese deseo de búsqueda aspiraba a manifestarse, y me protegía de todo mal.

  • ¿Puedes contarnos alguna experiencia real en el que afrontaras uno en concreto?

Tuve miedo cuando me hospitalizaron en Costa de Marfil debido a un paludismo contraído en el Parque Nacional de Taï, en Costa de Marfil. Antes de caer desmayado en la cama del hospital donde me ingresaron pensé que ya no despertaría.

Por suerte, fue un paludismo benigno, de los que no te mueres, y a los pocos días me recuperé y pude regresar a España, vivito y coleando, haciendo planes por el camino para comenzar una nueva aventura.

  • ¿Qué sentiste cuando estuviste preso en Afganistán?¿Y cuándo te capturaron las FARC? ¿Fue peor esto que cuando fuiste bombardeado por cazas rusos?

En situaciones peligrosas, sobre todo en cárceles donde me han encerrado una temporada por atravesar una frontera prohibida, he pensado: “Esto también pasará”. Y ello me serenaba y me daba la convicción de que sería liberado de esas mazmorras sin consecuencias.

Como así fue, a veces tras unos días de cautiverio, otras veces unas semanas y aún otras unos meses, pero siempre alcancé la libertad.

En la pared de la mazmorra dibujaba un mapamundi y me entretenía pensando en los lugares hermosos que visitaría cuando fuera libre.

Lo de las bombas rusas en Afganistán no me dio miedo, pues vivía en unas montañas atravesadas por túneles, como un queso de gruyere, y las bombas no penetraban esos túneles, solo sentía la tierra temblar y cómo caía un poco de tierra sobre mi cabeza.

Actualmente te dedicas a viajar a lugares desconocidos o de casi imposible acceso. Lugares secretos. De hecho tienes varios libros que hablan de ello: Siete viajes a lugares inaccesibles o Siete viajes a lugares prohibidos.

  • ¿Cuál es el sitio más impresionante que has descubierto?

Tal vez el Reino de Mustang cuando estaba prohibido a los extranjeros, en el año 1988, disfrazado de Gurung. Hoy en día se pagan 500 dólares americanos en una agencia de viajes de Pokhara o Kathmandú, te unen a un grupo de turistas, te facilitan un guía, un cocinero más porteadores nepalíes y te llevan a visitar Lo Manthang.

Pero yo no sólo atravesé ese reino en solitario, siendo el segundo occidental en penetrar en él (tras el francés Michel Peissel, aunque él fue con permiso y yo no), sino que alcancé el Tíbet, pero fui devuelto por los soldados chinos y tuve que recorrer de nuevo Mustang y luego regresar a Jomsom, Nepal.

Yo tengo mis viajeros, a los que admiro y aspiro algún día poder conocer y llegar a donde ellos han estado ya. En tu libro Encuentro con viajeros notables hablas sobre 10 personas notables. Pero

  • ¿Alguno de estos lo puedes considerar como tu ídolo o inspiración?

Sí, hay tres viajeros a los que admiro: el alemán Heinz Stücke, el francés André Brugiroux y el estadounidense Jeff Shea.

  • ¿Cuál es la mejor historia de algún viajero que recuerdes? (Puede ser una tuya propia)

Las mejores historias de viajeros actuales, son las que me explica mi amigo Jeff Shea. Me he encontrado con él en diversas ocasiones, siempre en lugares de lo más insólito, como son la Isla de Wake, en la Micronesia, en la Ruta de los Huesos (desde Yakutia a Magadán) y en el Reino de Arakán, hoy prohibido (Myanmar), y cada vez me ha narrado sus últimas aventuras trepando a algún tepui de Venezuela por primera vez en la historia de la Humanidad, descubriendo una nueva isla de Groenlandia, tras el deshielo, o buscando a unos seres enanos que viven en el interior de la Isla de Ambón, en cuevas, en las Molucas, de cuya existencia él está convencido y espera dar con ellos en una futura expedición.

Para mi, la fotografía durante mis viajes se ha convertido en una parte imprescindible, supongo que porque tengo muy mala memoria y con el tiempo pierdo muchos detalles y sensaciones que tuve. Las imágenes me ayudan a recordar y revivir sentimientos de ciertos lugares determinados.

Sin embargo, en tu página web, si bien nos encontramos con fotografías, no las podemos ver en abundancia.

  • ¿Tomas solo fotos en determinados momentos?

No le doy mucha importancia a la fotografía, hago pocas fotos; con frecuencia me olvido que llevo una cámara, pues sólo la uso desde el año 2007.

  • ¿Viajas con cámara siempre? ¿Sin ella? ¿Por qué?

Siempre he viajado sin cámara fotográfica por la simple razón de que viajaba con un presupuesto tan bajo que no me podía permitir comprar una, y de haberla tenido la habría vendido mil veces para seguir viajando.

Ha habido veces que durmiendo en la playa, y hasta una vez en un banco de madera en el puerto de Bergen, Noruega, he notado cómo palpaban mi cuerpo buscando algo de valor, pero yo no le daba importancia al no tener nada que pudiera interesar a los ladrones, y me dejaba palpar para no interrumpir mi sueño.

Mi bolsa, que usaba de almohada, solo contenía ropa usada, útiles de aseo y libretas de notas, mientras que en mi bolsillo secreto, en un lugar íntimo, los ladrones no osaban palparme.

De haber llevado una cámara de fotos me la habrían intentado robar, aunque claro, antes yo me habría despertado del todo y procurado evitar el hurto. Al final los ladrones me dejaban en paz sin llevarse nada.

Pero en el año 2007, la madre de mi tercera hija, que era diseñadora y fotógrafa, me regaló una cámara y me hizo prometer que haría fotos de mis futuros viajes. Y cumplí mi palabra, aunque con frecuencia me olvido de que la tengo y no hago apenas fotos.

Te he escuchado decir que en tus viajes vas solo con 3 kilos de equipaje. Básicamente se resume en saco de dormir, una muda, pasaporte, dinero, libreta y algo para escribir en ella.

  • ¡¡¡¿De verdad es posible viajar con tan solo 3 kilos?!!! ¿Cómo te preparas psicológicamente para ello?

Al principio, cuando empecé a viajar en serio, a los 18 años (estuve dos años viajando en autostop por Europa y solo regresé a España forzado, porque tenía que hacer el Servicio Militar), viajaba con una bolsa de mano que pesaría unos 5 o 6 kilos pues llevaba muchos libros conmigo, sobre todo cursos de idiomas Assimil (los de My tailor is rich), los seis oficiales de las Naciones Unidas.

Pero luego, una vez que más o menos los aprendí a chapurrear, me desembaracé de ellos y entonces descubrí que se viaja mejor con lo justo, con una bolsa de 3 kilos, pues no se factura en los aviones, cuando llegas a un lugar nuevo no te tienes que preocupar por dejarla en una consigna, te sirve de almohada, de asiento y hasta de sombrero cuando aprieta mucho el sol.

En mi bolsa cargo un par de mudas que lavo a diario, un pantalón “de los domingos”, un par de camisas, una camiseta de rayas del Caco Bonifacio (que en realidad es de los marineros rusos de Vladivostok), útiles de aseo, más una corbata de madera que me la pongo para solicitar visados o para estar elegante para cruzar las fronteras.

Un viajero, en momentos cruciales, ha de saber disfrazarse astutamente para aparentar ser un adulto responsable. En Japayapura, Indonesia, impresioné de tal manera al cónsul de Papúa Nueva Guinea vestido con mi pantalón de los domingos, mi camiseta del Caco Bonifacio y la corbata de madera, que me emitió el visado de su país al día siguiente, cuando lo normal es entregártelo al cabo de una semana. Además, no me exigió el billete de avión de salida de su país, requisito indispensable para la consecución del visado, y gracias a ello pude cruzar toda Papúa Nueva Guinea en barcos, hasta la Isla rebelde de Bougainville, de allí proseguir sin visado de salida del país hasta las Islas Salomón, y hasta pude haber alcanzado la Isla de Espíritu Santo (Vanuatu) en barco, pero debía esperar muchos días en Gizo, por lo que al final me convino comprar un billete de avión desde Honiara a Port Vila.

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Un viajero, en momentos cruciales, ha de saber disfrazarse para aparentar ser un adulto responsable

  • ¿Cuáles son los problemas que detectas al viajar con, por ejemplo, con 8, 10 kilos o más?

La bolsa te molesta por lo pesada, te cansas a los pocos metros, te gastas dinero en consignas, no pasas desapercibido como nativo, con lo puesto, con una mano por delante y otra por detrás, sino que estás llamando la atención de los amigos de lo ajeno, la has de facturar en los aviones, en los autobuses, etc. Todo son molestias.

Hay varias librerías especializadas en viajes que se encargan de vender tus libros. Las podemos ver aquí. En el caso de que no puedan acceder directamente a ellas pueden ponerse en contacto contigo y tú envías el libro.

  • Dada la nueva era de la información y los nuevos formatos de ebooks, ¿has pensado en venderlos online a través de alguna otra plataforma?

Ya vendo mis libros a través de mi güeb. El que se interese por ellos me puede contactar por el email que se encuentra en el apartado de libros, y le explico la forma de mandárselos a su casa, dedicados.

  • Si sólo tenemos dinero para un libro, ¿cuál nos compramos?

Siempre aconsejo el de Mi Viaje al Sur de Asia (que trata sobre un año en la India y países vecinos viviendo un sinfín de aventuras), o bien el de La Vuelta al Mundo en Mil y un Días, donde relato la primera vuelta al mundo que realicé.

¿Qué le dirías a la gente que está deseando de comenzar un viaje pero no se atreven a dar el primer paso?

¡Que sea gallardo y dé el primer paso, como si fuera un asunto de vida o muerte, que en realidad lo es!

Última pregunta, si supieras que vas a morir mañana o en unos días, ¿a dónde irías hoy?

A visitar a mis hijas; ellas son mis tesoros.

Muchas gracias por esta entrevista, es un verdadero placer y un honor estar en contacto contigo y conocer tus aventuras de primera mano.

Mucha suerte con tu próxima paternidad, y ¡buen viaje a Rusia!

Para concluir os dejamos con una

Advertencia Benévola al aspirante viajero:

Bienaventurados los que no viajan jamás
y los que apenas sienten deseos de conocer países remotos,
ya que ellos gozarán de una vida apacible y llena de regocijo.
Bienaventurados también los amantes de los viajes
que en sus períodos vacacionales recorren brevemente diversos lugares del planeta,
pues ello les aportará enseñanzas enriquecedoras y les colmará de experiencias dichosas.

Pero ¡ay de aquellos que han osado emprender el Camino del Viajero!
Porque ello no les dejará ni un momento de quietud
y les substraerá de los demás intereses de este mundo;
se afanarán únicamente por intentar satisfacer en vano su insaciable pasión por los viajes
y nunca considerarán haber viajado lo suficiente.
A esas almas vagabundas sólo les aguarda desasosiego
e infinita ansiedad por aprender sin cesar sobre todos los rincones de la Tierra,
sobre la naturaleza de los seres que la pueblan,
y sobre el significado de su propia existencia.

Jorge Sánchez

Si quieres saber más sobre Jorge, puedes consultar su web Jorgesanchez.es , o darte una vuelta por YouTube.

¿Te has quedado igual de impresionado que yo, o soy el único que aún está flipando con Jorge Juan? ¿Ya le conocías? ¿Has leído alguno de sus libros?

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¡Gracias!

Por Antonio G.

En lugar de aceptar un trabajo mal pagado como arquitecto diseñé Inteligencia Viajera, me convertí en nómada digital y empecé a llevar una vida minimalista.

También he creado la primera escuela de nómadas digitales en habla hispana para que cualquier persona sepa cómo puede trabajar desde su casa o desde cualquier lugar del mundo --> Escuela Nómada Digital. Con estos 2 proyectos ya he logrado facturar más de 4 millones de € trabajando 138 horas/mes y junto a mi equipo he podido ayudar 5.274 personas repartidas por 77 países.

He dado una vuelta al mundo de 1.013 días junto a Cris, mi chica, y luego un paseo por África de casi 3 meses. He cumplido mi sueño de vivir viajando y ahora decido desde dónde quiero trabajar. En total, he visitado 67 países y si quieres, puedes escuchar mis aventuras y las de otros viajeros en mi podcast de viajes.

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¡Nos vemos en la ruta!

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