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Cómo volar gratis. O sobre cómo viajé por 3 euros con Air France

50 ideas geniales y probadas para ganar dinero mientras viajas

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Hay veces que crees que todo te está saliendo mal. Que has tomado un camino lleno de piedras por el que apenas puedes dar dos pasos seguidos sin tropezar. Cuanta más energía empleas en levantarte más fuerte es la próxima caída. Más te duele.

Sin embargo, durante mis años viajeros, he aprendido sobre «las cosas terribles que nos pasan” que:

Lo malo, trae algo bueno encubierto. Siempre

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Lo malo, trae algo bueno encubierto. Siempre

Lo que pasa es que esta parte buena:

  • A veces, viene tarde. A veces, muy tarde.
  • No le prestamos suficiente atención cuando llega, la dejamos pasar, y encima, no nos damos cuenta que está relacionada con un suceso anterior. Causa-consecuencia.
  • No le damos la suficiente importancia, por lo que no aprendemos nada para la siguiente situación similar.

Por eso, en este artículo, te voy a contar una historia viajera sobre la que he basado estos razonamientos. Y además, vas a aprender cómo se puede volar gratis con las mega compañías aéreas o aerolíneas si eres un poco pícaro.

¿Eres de los que dice «¡yo quiero volar gratis!» o «cómo hago para viajar gratis en avión» y no sabes como conseguirlo? Pues en este artículo te revelaré las claves que a mí me lo permitieron. Por lo menos «por muy poco dinero».

Antes de comenzar te recomiendo:

 

Historia real: Vuelos gratis con Air France

Granada

Verano de 2013. Acababa de volver a Granada después de un viaje a través del parque natural Cabo de Gata. La misma noche en que llegué me fui a despedir a una amiga que conocí mediante The Travel Club, obviamente, conmemorando hasta la madrugada. Llegué a casa sobre las 9 de la mañana. Ducha, desayuno y a la estación de autobuses.

-Resultado:

  • Lo malo: No había dormido ya por más de dos días.
  • Lo bueno: Me lo pasé en grande.

Madrid

Como fui inteligente (o eso creía yo), reservé una plaza en la ventanilla del bus. Así podría dormir algo más cómodo durante las 5 horas que dura el trayecto Granada-Madrid.

Mi sorpresa fue que cuando llegué a mi asiento, había una adorable anciana de unos ochenta y muchos años ocupando mi lugar. Así que, como buen joven que no ha dormido en un par de días, me senté en el lugar del pasillo sin rechistar.

Antes de que me diera tiempo de poner el culo en el asiento y cerrar (por fin) los ojos, la querida mujer comenzó a contarme su vida. Era muy interesante, ya que ella también era una viajera, a su manera. Se había divorciado hacía muchos años porque su marido era un hijo de…
Solo le quedaba su hija, a la que iba a visitar a Madrid siempre que su salud se lo permitía. De paso, se daba una vuelta por las ciudades cercanas a la capital.

Sin embargo, mi cansancio no podía aguantar el trayecto de 5 horas escuchándola atentamente. Así que, tras unos intentos fallidos por explicarle a la buena anciana que estaba necesitado de sueño, decidí cerrar los ojos mientras sus palabras continuaban penetrando mis oídos.

-Resultado:

  • Lo malo: Tan solo 30-40 minutos de sueño continuado en un viaje de 5 horas. A veces, cuando me despertaba alguna palabra que ella pronunciaba con más énfasis, abría un poco los ojos y la querida abuela ni si quiera me estaba mirando, simplemente hablando. Que maja.
  • Lo bueno: Descubrí que hay gente con más de 80 años que continúa viajando, a pesar de su débil estado de salud. Esto me dio fuerzas.

París

Mis vuelos:

  • Madrid-París. París-Buenos Aires. Con Air France.
  • Buenos Aires-Santa Cruz. Santa Cruz-La Paz. Con Amaszonas.

En Buenos Aires, tenía un día de descanso antes de tomar el siguiente vuelo. Allí me encontraba con B, e íbamos juntos hasta Bolivia.

La salida del vuelo de Madrid hasta París se retrasó una hora. Una vez en la capital francesa y después de 20 minutos corriendo por Charles de Gaulle, llegué al embarque con dos Argentinos que hacían la misma escala que yo.

-Resultado:

  • Lo malo: Perdí el vuelo a Buenos Aires. Ahora tenía que esperar 24 horas allí para tomar el siguiente. Tuve que llamar a B para decirle que si no llegaba a tiempo al aeropuerto que se fuera sin mi y nos veríamos en La Paz. Intentaría tomar el próximo vuelo.
    Perder los vuelos a Bolivia era muy probable porque tenía tan solo una hora para desembarcar, esperar la mochila, cogerla, pasar el control de inmigración, el de aduanas, facturar de nuevo la mochila con la nueva compañía, pasar el control, y embarcar de nuevo.
  • Lo bueno: Hotel de 5 estrellas en el Aeropuerto de París, desayuno incluido. Comida y cena del día siguiente a elegir en uno de los restaurantes del aeropuerto. TODO A COSTA DE AIR FRANCE.
  • Lo mejor: Ver las caras de las personas en traje, corbata y maletín al ver llegar a su hotel a un tío con rastas, sin duchar, sin dormir por dos días y con una mochila más grande que él. El gesto que tuvieron en recepción al verme entrar por la puerta fue algo así:

 

 

Al día siguiente tuve que pasarme más de 2 horas y media buscando mi mochila que estaba perdida por el «pequeño aeropuerto de París» (nótese el tono irónico). Más de 4 horas reclamando entre la docena de oficinas de Air France, por la más que probable futura pérdida de mis vuelos a Bolivia.

Más de una hora peleándome con la policía para que me dejara pasar la mochila sin facturar. Así no tenía que perder tiempo en recogerla y podía salir corriendo hasta las aduanas de Buenos Aires. Era la única opción de poder llegar a tiempo a por el siguiente avión.

Por mi testarudez, conseguí que me dejaran embarcar con el mochilón de 65 litros. Había perdido un día entero perdido en el aeropuerto.

Buenos Aires

Nada más aterrizar el avión yo salí corriendo, pasé el control de inmigración colándome, más o menos permisivamente, por el resto de pasajeros.

Al llegar a las aduanas, me encontré con una habitación enorme con más de mil personas haciendo cola en unas 12 o 13 filas. Intenté que mi impaciencia se calmara y esperar un poco para ver si el avance iba rápido. Pero al escuchar a los chicos que tenía delante mía decir: Madre mía, después de una hora esperando aquí, me estoy empezando a cansar ¿eh?

De nuevo salí corriendo hasta llegar a los policías que estaban controlando todo y les pedí que por favor me dejaran pasar porque tenía 20 minutos para coger el siguiente vuelo.

Mi sorpresa fue tremenda. Eran tan amables que ni si quiera me hicieron pasar la mochila por el escáner, si no que me sonrieron y me dijeron: Corre hombre, a ver si tienes suerte y llegas…

-Resultado:

  • Lo malo: Había perdido un día entero de mi viaje. B estaba triste porque creía que iba a viajar sola a Bolivia (tiene mucho miedo de los aviones, por eso escribí este post). Además, grité y me enfadé con muchas personas durante 24 horas por todo lo que me estaba pasando. Muchas de ellas, no tenían nada que ver, ni se merecían eso.
  • Lo bueno: Llegué a tiempo para entrar en el avión, y con un margen de unos 10 minutos. B y yo embarcamos juntos. Bolivia, La Paz y el desierto de Uyuni nos estaban esperando…

 

Málaga-París. París-Milán. Ida y vuelta por 3 euros

Después de un mes recorriendo Bolivia y el norte de Argentina volví a Granada. Aún tenía tanta rabia por todo lo que me había pasado con la compañía francesa, que el mismo día que llegué puse dos reclamaciones a través de su web.

Realicé dos porque en la primera no me cabían todos los perjuicios que a mi entender me habían causado (limitan los caracteres para sus reclamaciones para que no te enrolles): Perder un día de viaje, hacer esperar a B y perder la reserva de hotel de Buenos Aires, muchas horas en el aeropuerto buscando una solución que no llegaba,  trato desentendido de sus empleados, etc.

Sí, fui muy burro y exigente con ellos. Pero después de lo que cuesta un vuelo, del honor y el buen hacer del que presume siempre esta compañía, no se merecían menos.

-Resultado:

Lo malo: Perdí mucho tiempo y energía en hacer las reclamaciones. No me respondieron hasta dos meses después de la queja, así que todo ese tiempo estuve muy cabreado con ellos y esa sensación de malestar no me producía ningún bien en mi día a día.

Lo bueno: Cuando me contestaron me pidieron disculpas y me regalaron 200 euros para mi próximo vuelo.

Aunque no me pareció muy ético que me calmaran con 200 euros, al cabo del tiempo me di cuenta de que lo hecho, hecho estaba. No iba a recuperar mis 24 horas de viaje. Tampoco porque continuara enfadado y hablando mierda de la compañía me iba a sentir mejor.

Cambié de actitud. Los perdoné y me perdoné.

Con esos 200 euros me fui en el verano de 2014 a iniciar una ruta por los Balcanes. El vuelo a Málaga-París. París-Milán (ida y vuelta) costaba 203 euros. Así que pagué 3 euros por el vuelo.

Quizá si Air France no me hubiera dejado tirado en París nunca habría hecho uno de los mejores viajes de mi vida:

Un mes y medio viajando en solitario por los Balcanes, presupuesto: 300 euros.

 

Conclusiones

  1. Todas las cosas horribles que nos suceden durante un viaje, con el paso del tiempo, se convierten en las mejores anécdotas. Esta es una de ellas.
  2. No hay mal que por bien no venga. Busca lo bueno detrás de cada decepción.
  3. Nadie merece ser tratado maleducadamente porque la empresa para la que trabaja te jodió el viaje. Ellos son personas, al igual que tú. En el 99% de los casos no tienen nada que ver.
  4. Lo único que vas a provocar al incrementar tu ira son situaciones poco agradables para ti y los que están a tu alrededor. Tanto si te enfadas más o menos, como si no lo haces, no vas a cambiar lo pasado.
  5. Si te vas a quejar, hazlo con argumentos razonados y exprésalo lo menos cabreado posible. Si el que provocó el daño es coherente reconocerá el error y te compensará. Si no lo hace, cambia de servicio/producto/compañía que el mundo es muy grande.
  6. Si objetivamente, tienes razón. Sé perseverante.

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Lo peor que nos sucede durante un viaje, con el tiempo, se convierte en la mejor anécdota

¿También has tenido alguna situación crítica y luego con el paso del tiempo se ha convertido en tu mejor anécdota? ¿Conseguiste alguna vez un vuelo gratis como yo?

Fotografía original: Yakusa77

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Por Antonio G.

En lugar de aceptar un trabajo mal pagado como arquitecto diseñé Inteligencia Viajera, me convertí en nómada digital y empecé a llevar una vida minimalista.

También he creado la primera escuela de nómadas digitales en habla hispana para que cualquier persona sepa cómo puede trabajar desde su casa o desde cualquier lugar del mundo --> Escuela Nómada Digital. Con estos 2 proyectos ya he logrado facturar más de 3,5 millones de € trabajando 138 horas/mes y junto a mi equipo he podido ayudar 5.274 personas repartidas por 68 países.

He dado una vuelta al mundo de 1.013 días junto a Cris, mi chica, y luego un paseo por África de casi 3 meses. He cumplido mi sueño de vivir viajando y ahora decido desde dónde quiero trabajar. En total, he visitado 67 países y si quieres, puedes escuchar mis aventuras y las de otros viajeros en mi podcast de viajes.

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