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Sexo en Brasil, un país de contrastes. Desayuno en un motel

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Debido a la crisis del coronavirus, es posible que no se pueda viajar a ciertos países por el momento. Ten en cuenta que las medidas sanitarias en cada país están en constante cambio. Por favor, revisa las condiciones de tus países de origen y de destino.
Para más información:
Viajar en avión en tiempos de Coronavirus.
Nota informativa del Ministerio de Asuntos Exteriores.
Recomendaciones de viaje por países.

Sexo en Brasil, menudo topicazo ¿no? (Tú espera…)

Brasil, el país más grande de América del Sur y quinto más grande del mundo, presenta innumerables diferencias sociales, culturales, políticas, económicas, naturales, gastronómicas, lingüísticas y todas las que nos podamos imaginar y más.

Desde las mansiones de lujo y sus famosas favelas, que pueden estar separadas simplemente por una calle. Pasando por los católicos romanos vs Candomblé bahiano. Hasta llegar a los inverosímiles, en los que por ejemplo, más del noventa por ciento de la población femenina va a la playa en tanga pero está completamente prohibido hacer topless bajo penas de prisión (WTF!).

Después de esta Intro aterradora (y yo amo Brasil, que conste ¿eh?), mejor parar ahora (pareado) y centrarnos en el tema que nos incumbe: el sexo.

Brasil, es de sobra conocido por todos como la capital del sexo, en la que cada año los carnavales desenfrenados centran la atención de medio mundo. Pero hoy en este blog no se escribirá sobre los carnavales (ooohhhhh), sino sobre otro aspecto dentro del mismo tema: el desarrollo exquisito, hasta puntos inimaginables y delirantes que han tenido los Moteles.

 


Si eres un viajero empedernido como yo, pero tienes problemas de tiempo y dinero que te impiden viajar más, te recomiendo leer: 25 ideas probadas para ganar dinero mientras viajas.


 

El motel brasileiro, un concepto diferente

En Brasil, un motel, no es como los conocemos por España, Europa o América, no no, ya quisiéramos.

Un motel brasileiro (a excepción de los que hay en los barrios bajos que casi te pagan porque entres tú y no al contrario) es un hotel que está destinado principalmente a las artes amatorias de los inquilinos, presentando todo tipo de comodidades y facilidades para el acto y recreo en sí mismo: Televisión de plasma con extra de canales de dibujos (modo irónico ON); espejos en pared, suelo y techo; luces tipo burdel, ¡¡¡¡regulables en intensidad y tonos de colores!!!!; carta (en plan menú de restaurante) con todo tipo de juguetes sexuales.

Y ahora sí, redoble de tambores, nada más entrar, encima de las almohadas cual bombón de chocolate, ¡dos preservativos y un frasco de lubricante!

 

El mejor… ¡desayuno de tu vida!

Pero no, ahí no queda la cosa, van más allá y han extendido el concepto del placer también a la comida.

Lo mejor de todo, es sin duda, el desayuno. Al entrar te preguntan: ¿A qué hora quiere usted el desayuno?, y tú, ingenuo europeo de pacotilla, te quedas con cara de “pues yo no veo la sala del restaurante ¿eh?”.

Y a la mañana siguiente, según la hora acordada, la chica de la recepción introduce mediante una ventanita con doble puerta (para que al abrir desde afuera no se pueda ver desde dentro y viceversa) situada a la entrada de tu habitación, una bandeja. Toca al timbre, cierra la parte exterior de la ventana y se va.

Y aquí viene el subidón: Tú, iluso europeo (de nuevo) que te creías superior por vivir en este continente, tienes el derecho y el deber de levantarte, ¡desnudo!, después de una noche en la que tu mayor preocupación era si te quedarían un par de preservativos para después del desayuno, abrir la parte interior de la ventana, coger la bandeja de: zumos de naranja natural recién exprimidos (espero que se lavaran las manos antes de hacerlo), leche, té, tostadas, croissant de chocolate y/o mermelada, jamón de york, queso, manzanas, naranjas y plátanos.

Y desayunar, ¡desnudo y tirado (nunca mejor dicho) en la cama!, junto con la persona que te enseñó el maravilloso mundo de los moteles brasileiros.

Ya está. Solo por eso, merece la pena ir a Brasil. Por un desayuno en un motel.

Pero, ¿tú crees que hay algo que te aporte más felicidad por la mañana que levantarte con un macro desayuno preparado y poder comértelo en la cama, desnudo y junto con una persona maravillosa? Amigo mío, no lo hay. Que le den al Corcovado, a la Garota de Ipanema, y a las Cataratas de Iguaçu.

 

Funcionamiento y tipo de moteles

Y después de llegar a la cima del post, vamos a bajar un poco el éxtasis.

Estos maravillosos moteles NO ESTÁN ASOCIADOS A LA PROSTITUCIÓN, los usuarios son principalmente parejas, amantes, y derivados de éstos. Tampoco hay rango de edad definido, aunque son usados mayoritariamente por jóvenes que no tienen casa propia o tienen miedo de hacerlo en el coche y que les pillen (también está penado por ley).

Normalmente se llega y se sale con vehículo, lo que garantiza la privacidad y el anonimato. Llegas a la avenida principal interior del motel, que da acceso a los garajes (sí, cada habitación tiene su correspondiente garaje), y aquí se encuentran las escaleras que te conducen a tu ansiado cuarto del placer. Así que, al fin y al cabo, pagas por un dúplex, en el que la parte inferior duerme tu coche.

Puedes encontrarte todo tipo de moteles, desde habitaciones con varias camas (una siempre redonda y bien grande); cuartos de ambiente: París, la selva amazónica, Nueva York, el Desierto, Playa paradisíaca, Disney (sí sí, como lo oyes, Disney, así sin vaselina ni nada); o incluso espacios con jacuzzi, piscina, o techo corredizo para ver las estrellas (no sé si lo habrán pensado metafóricamente).

Normalmente se paga por horas, o días para los más osados. Son más caros por la noche, festivos y fin de semanas, ya que muchos de ellos están completos durante estos días, y si llegas tarde, te quedas sin… ejem.

Para los que os haya picado el gusanillo y queráis probar en vuestro próximo viaje a la capital del fútbol (¿?) aquí tenéis una magnífica guía de moteles brasileiros.

Y para premiar a los que hayáis aguantado toda la chapa que os he dado hasta el final (o para los cabrones que hayan venido directamente hasta aquí sin leer una mierda) os dejo con un par de fotos en vivo y en directo de este asombroso mundo.

 

 

P.D: Sobra deciros que todo esto me lo ha contado un amigo de un primo mío que viajó a Brasil hace ya algún tiempo.

Y tú, ¿ya has probado la magia de los moteles brasileños? ¿Conocías estos” lugares secretos”? ¡Cuéntanos tus experiencias y anécdotas más divertidas!

Fotografía original: Mark Hillary

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Por Antonio G.

En lugar de aceptar un trabajo mal pagado como arquitecto diseñé Inteligencia Viajera, me convertí en nómada digital y empecé a llevar una vida minimalista.

También he creado la primera escuela de nómadas digitales en habla hispana para que cualquier persona sepa cómo puede trabajar desde su casa o desde cualquier lugar del mundo --> Escuela Nómada Digital. Con estos 2 proyectos ya he logrado facturar más de 4 millones de € trabajando 138 horas/mes y junto a mi equipo he podido ayudar 5.274 personas repartidas por 77 países.

He dado una vuelta al mundo de 1.013 días junto a Cris, mi chica, y luego un paseo por África de casi 3 meses. He cumplido mi sueño de vivir viajando y ahora decido desde dónde quiero trabajar. En total, he visitado 67 países y si quieres, puedes escuchar mis aventuras y las de otros viajeros en mi podcast de viajes.

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