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¿Cómo que no puedes? Confesiones de un blogger ciego para acabar con tus miedos y excusas

50 ideas geniales y probadas para ganar dinero mientras viajas

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Tabla de contenidos

Quien quiere conseguir algo encuentra un medio, quien no, una excusa

Solo hay dos opciones posibles cuando tienes que elegir.

Una es tomar el camino del amor y hacer las cosas porque realmente las sientes, sin temor a nada. El otro, y el que por desgracia domina muchos momentos de nuestra vida, es el miedo.

La próxima vez cuando tengas que determinar una elección, párate a pensar por un momento. Cierra los ojos y sentirás desde dónde te posicionas.

Te darás cuenta que la mayoría de las acciones las haces porque tomar la otra decisión (la del amor) lleva un riesgo y te da pánico fracasar o equivocarte.

Aquí empezarán tus excusas.

Hoy vamos a reflexionar sobre tu miedo y tus excusas. Como siempre, vas a verlo desde una experiencia real de alguien que conoce muy bien estos dos conceptos.

El jefe hoy es Carlos Arbós, del proyecto You Can Do It.

Este artículo no te va a dejar indiferente, te lo aseguro.

Todo tuyo Carlos.


 

¿Cómo que no puedes? Confesiones de un blogger ciego para acabar con tus miedos y excusas

Sin tapujos, algún día vas a morir.  Ni tú ni yo vamos a estar por aquí eternamente así que, ¿te parece buena idea desaprovechar algún minuto más del tiempo que nos ha regalado la vida?

Empiezo fuerte, lo sé, pero lo hago con cariño y por tu bien.  Llevo 33 años conviviendo día a día con una discapacidad visual severa, una enfermedad degenerativa que cualquier día puede acabar en ceguera total.

Afortunadamente, aunque no ver me ha complicado muchísimo la existencia, no me ha impedido aprender un buen puñado de cosas que me ayudan a mirar a los retos frente a frente.

Me he dado cuenta de que tengo en mis manos, igual que tú lo tienes en las tuyas, tomar las riendas para dejar de vivir como una víctima de mis circunstancias…y de mis miedos.

Sí, nos gusten o no, los miedos venían en el pack genético que millones de años de evolución han ido diseñando.  Están ahí, los tenemos todos, pero muchas veces no son sino un maldito muro que se pone en medio y trata de separarnos de lo que realmente quisiéramos hacer, de la vida que realmente desearíamos tener.

A mí, y a mis sueños, también nos han tenido bien amarrados durante unos cuantos años.  La inmejorable noticia es que hay maneras efectivas para vencerlos.  El reloj corre y yo, personalmente, quiero irme a la tumba con la satisfacción de haber ido a por todas, de haber puesto absolutamente toda la carne en el asador.

Hace un año, a pesar de mi ceguera decidí poner al servicio de las otras personas el resultado de combinar mis más enérgicas pasiones con mis talentos, lo que se me daba bien hacer.  Así me lancé a crear You Can Do It, mi propia plataforma online para inspirar y facilitar el cambio de actitudes que llevan a conformar auténticos guionistas de vida.

Detrás de lo que te voy a contar hay mucho esfuerzo, en eso no te voy a engañar.  Si te limitas a leer cualquiera de las claves que impulsan mi actual visión sobre la vida y sobre el potencial que tenemos todos para crear libremente nuestro destino…todo en tu vida seguirá exactamente igual.

¿Fácil? De ninguna manera. ¿Posible? Desde luego que sí. Con este post te invito a que me acompañes para que así pueda guiarte por la ruta hacia el coraje que he ido recorriendo. Ojalá sirva para guiar tu propio viaje pero, eso sí, el camino luego lo vas a recorrer tú.

Sinceramente, te invito a echar a caminar.  ¡Créeme que merece muchísimo la pena! Aquí tienes el itinerario:

1. Cuando la vida te pone la zancadilla.

2. El soñador encerrado en el armario de la frustración.

3. La vida plena es un conjunto de “Momentos Atrévete”.

4. Adiós falsas creencias, adiós excusas.

4.1 Emprender es cosa de ricos, y de genios.

4.2 ¿Cómo va a crear una web un analfabeto digital?

5. Despide a tus excusas: mi regalo para ti.

 

1. Cuando la vida te pone la zancadilla

Mis padres tardaron tres años en darse cuenta de que tenía problemas en la vista.  A mi madre le costaba entender por qué me quedaba atontado mirando fijamente cualquier bombilla o foco de la casa.  También le provocaba cierta inquietud que me diera golpetazos contra los muebles cada dos por tres.

¿Torpe? ¿Masoquista precoz? ¿Electricista en ciernes?

Nada de eso, era la retinosis pigmentaria.  Fue un afamado oftalmólogo, en una clínica en Barcelona, quien dio en el clavo y diagnosticó mi enfermedad.  Para mis padres fue un palo, casi nadie está preparado para que su propio hijo tenga una discapacidad, menos aún sin precedentes en la familia.

Menos mal que se repusieron rápido y adoptaron una actitud de lucha y superación, que luego he hecho mía, para empezar a ir contra viento y marea para que tuviera las mismas oportunidades de crecer y disfrutar de la vida que cualquier otro niño.

Muchos colegios me rechazaron como alumno, no querían complicarse la vida.

Ya de más mayor, y en pleno uso de mis facultades, he tenido que comprobar muchas más veces de las que cualquiera desearía como algunas personas rechazan la idea de que seas lo suficientemente capaz sólo por el hecho de no ver igual que ellos.  Es duro, ni lo dudes.

Para que te puedas poner mejor en mi piel te voy a explicar qué hay detrás de ese “nombrajo”, la retinosis pigmentaria.  En las retinas de los ojos me faltan una gran cantidad de células, conos y bastones, que se encargan de captar la luz.  La consecuencia es que no veo nada o casi nada de noche o en entornos poco iluminados.

Al mismo tiempo tengo “visión de túnel” (mira a través de un pequeño tubito y tendrás una sensación similar) y también tengo poca agudeza visual (suelo ver borroso, especialmente lo que está a más de 2 metros de mí).

Aún a plena luz del día…

  • No puedo apenas leer o ver la pantalla del ordenador
  • Necesito bastón para moverme por las calles
  • En una discoteca sólo veo los parpadeantes focos de colores
  • ¡Ah! Y si pasas a unos metros de mí y esperas que te reconozca y te salude, ¡vas apañado!

Eso sí, te digo una cosa:

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“Con las piedras que nos lanza la vida podemos construir lo que nos dé la gana”

Mi discapacidad me ha complicado ciertas tareas, me ha hecho sufrir las consecuencias de la ignorancia o los prejuicios de otras personas…pero no me ha impedido salir adelante y vivir una vida repleta de felicidad y enriquecimiento.

Por raro que te pueda parecer le estoy muy agradecido a mi discapacidad por todas las valiosas lecciones de vida que he podido aprender gracias a mi día a día con ella.  Una de las más valiosas es la siguiente:

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“Cualquier adversidad puede convertirse en una oportunidad de crecimiento”

Todo depende de dónde apuntes la linterna.

Si ante unas circunstancias te fijas en lo que no tienes, en lo que has perdido o podrías llegar a perder, en tus limitaciones…no sentirás otra cosa que miedo, tristeza, parálisis y abatimiento.

En cambio, si logras iluminar la zona contraria, la del crecimiento, empezarás a preguntarte:

  • ¿Qué cosas positivas me puede aportar esta situación?
  • ¿Qué puedo aprender de todo esto?
  • ¿Cómo puedo aprovechar lo aprendido para encarar mi presente y mi futuro de la mejor manera posible?

Así uno empieza a ver posibilidades, potencial y oportunidades por todas partes.  La energía y la ilusión pueden incluso volverse desbordantes porque con ese enfoque sientes el infinito potencial que hay en ti, en las personas que te rodean y en el mundo que nos toca vivir.

 

2. El soñador encerrado en el armario de la frustración

¿Te acuerdas del entrañable siglo XX? Yo me críe en uno de sus mejores momentos, en plenos años 80.  Marco, Heidi, Bola de Dragón, Oliver y Benji…ah, y mi película favorita de todos los tiempos, que debí ver unas 769 veces: La Historia Interminable.

Bonita infancia, la verdad.

A medida que uno crecía iba conociendo e interiorizando los sueños de mayor de la época.  Estudiar mucho, sacarse una buena carrera o incluso un Máster, entrar en una empresa para ir ascendiendo con los méritos y los años, emparejarse con alguna muchacha (o muchacho) adecuado, quizá casarse y, por supuesto, ir a por una fantástica hipoteca.

En pleno siglo XXI las cosas han cambiado bastante y me da la sensación de que lo único que sigue vivito y coleando, sobre todo para quienes ya se metieron en ese berenjenal, es la dichosa hipoteca.

30 o 40 años de relación comprometida a la fuerza.  ¡¡Eso sí que es “La Historia Interminable”!!

Con 26 años yo me resistía a comprarme una casa pero sí había comprado por completo la idea de que ese proyecto de vida tan “siglo XX” era el correcto.  Eso sí, como decía la canción, yo notaba que algo dentro de mí se iba muriendo…aunque no sabía muy bien qué era.

Siempre, desde bien pequeñito, fui un soñador pero ante el miedo a lo desconocido y ante la enorme presión social por trazar un camino concreto había decidido encerrar a esos inquietos anhelos de libertad en un armario, bien cerrado con llave.

No me llenaban mis estudios, no me llenaban mis diferentes trabajos…quería más, quería algo mejor pero…¿quién era yo para poder tener éxito en ninguna de esas fantasías de inconformista frustrado? Ay, ¡cuánto daño hace la falta de confianza en uno mismo! Menos mal que todo en esta vida, salvo la muerte, tiene solución.

 

3. La vida plena es un conjunto de “Momentos Atrévete”

A lo largo de los últimos 6 o 7 años me he dado cuenta de una cosa que me tiene completamente fascinado.

Seguramente habrás oído más de una vez eso de que sólo utilizamos el 10% de nuestra capacidad cerebral.  La verdad es que la cifra es inventada y no hay evidencia científica que sustente esa sabiduría popular pero, al margen de los números concretos, hay mucho de cierto en esa idea.

Esa masa gris y blanca, poblada de neuronas inter-conectadas, nos permite hacer auténticas virguerías que nos acerquen a la vida y las sensaciones que realmente deseamos.  Sin embargo, la triste realidad es que nadie nos enseña a pilotar ese Ferrari interno y…

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“En vez de ser unos ases en la conducción de nuestras vidas nos convertimos en unos neuro-catetos”

Ahora recuerdo mi falta de confianza en mis posibilidades y sonrío.  Mira que tenía razones de peso para saber por experiencia propia que era capaz de hacer frente a la incertidumbre y a los obstáculos que pudieran surgir…¡Si es que ya lo había hecho en multitud de ocasiones en el pasado!

No estaba conforme, quería crear algo que naciera desde mi esencia y que aportara valor a los demás…pero me paralizaba el miedo.  ¿Y si salía mal? ¿Y si no era capaz de hacer frente a todas las dificultades?

Lo bueno es que a todos se nos puede encender la bombillita y de repente, hace 2 años aproximadamente, caí en la cuenta de algo que había ido marcando mi vida.

Las mejores vivencias, las experiencias más enriquecedoras, los procesos de cambio que tanto bien me habían hecho…siempre habían sido precedidos por un miedo aterrador a lo desconocido.

Había estado acojonado, había sentido la tentación de dejarme llevar por el “virgencita que me quede como estoy”, pero no, había optado por atreverme pese a todo y esas habían sido, sin duda, las mejores decisiones de mi vida.

Todo era cuestión de usar mi cabecita para rememorar esas vivencias de superación ya experimentadas, extraer las mejores lecciones aprendidas y aplicar a mi presente la fuerza y la determinación que necesitaba para emprender.

¿Acaso no había sentido miedo cuando llegué a Austin, en Estados Unidos, sólo y sin conocer a nadie, dispuesto a un año de experiencias como estudiante de intercambio?

¿Acaso no había temido lo peor cuando, a bordo de mi kayak, paleaba como si fuera lo último que pudiera hacer en mi vida ante las acometidas de las olas embravecidas que trataban de arrojarme contra los acantilados?

El hecho de no ver sin duda había complicado también esas vivencias.

No conocer en absoluto una ciudad puede complicar la movilidad de una persona prácticamente ciega…igual que no alcanzar a ver el tamaño o la dirección de embestida de la próxima ola complican mantener el equilibrio y el rumbo de una piragua sobre el mar.

Sin embargo, mi año en Estados Unidos acabó marcando un afortunado antes y después en mi vida, además de llenarme de momentos insólitos e inolvidables con decenas de personas interesantes.

Perfeccioné mi inglés, viajé, ligué, me divertí…incluso acabé abandonando una carrera que no me gustaba (Económicas) por una que me llenaba (Psicología).

¡Y qué decir de mis vivencias a bordo de un kayak!

No he sentido en ningún otro momento mayor fusión con la Naturaleza, contacto más directo con los hermosos tesoros de las costas mediterráneas…y todo ello en compañía de personas increíbles que no hubiera podido conocer de otra manera.

 

4. Conocer para dejar de temer

El mejor alimento para un prejuicio es, sin duda, el desconocimiento.  Así entraba yo al mundo del emprendimiento online, lleno de falsas creencias.

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El mejor alimento para un prejuicio es la ignorancia

Aunque ahora está muy de moda emprender (quizá demasiado…), para mí era una alternativa completamente distante y misteriosa cuando me lo empecé a plantear en el 2013.

Eso sí, intuía que la habilidad para tomar las riendas de nuestra propia vida y para crear nuestro propio futuro profesional eran unas competencias imprescindibles para sobrevivir con éxito al siglo XXI que se nos venía encima.

El panorama laboral por cuenta ajena me parecía, y me parece, desolador. 

Las colas del INEM repletas de cantidades inadmisibles de talento, creatividad y capacidad de esfuerzo completamente desaprovechadas.  Las consultas de psicólogos y psiquiatras repletas de personas con una depresión de caballo por odiar sus trabajos y haber perdido totalmente la ilusión por vivir.

¡Joder! Si es que deberíamos levantarnos todos con ganas de comernos el mundo y no con ganas de volver a la cama cuanto antes.

Por eso empecé a investigar de cara a ir perfilando mi tesis doctoral, que quería tratara sobre las claves en la motivación y el éxito de emprendedores.

Así, empecé a sumergirme en un mundo que me atraía pero que apenas conocía.  Así, fueron cayendo uno a uno mis mitos sobre lo que podía suponer emprender online y…así acabé…emprendiendo yo mismo y encantado con mi nueva vida.

Empecemos, ¡a fulminar prejuicios!

 

4.1 Emprender es cosa de ricos, y de genios

Hay dos excusas muy comunes entre quienes aplazan continuamente su aventura emprendedora.   La primera nace del convencimiento de que es necesario mucho dinero para crear una empresa o proyecto propio.

Pues bien, ¡deja de engañarte! Emprender online es baratísimo y aquí el maestro anfitrión Antonio G es una inmejorable muestra de ello.  Con su vertiginoso éxito hay pocas personas pero triunfando en la red tras apenas invertir dinero hay puñados y puñados de personas como tú y como yo.

Sumergirme en la realidad del blogging me ha abierto los ojos hasta un punto insospechado.

Con menos de mil euros se pueden hacer auténticas virguerías y todos los secretos para tu éxito no están en lo abultada que sea tu billetera al empezar sino en tener las actitudes y adoptar las estrategias adecuadas.

Por cierto, si tu proyecto requiere más inversión inicial…¿qué me dices del crowdfunding?

Con este tipo de campañas cada vez más personas están haciendo realidad sus sueños e ideas, recaudando el dinero suficiente o mucho más del necesario…¡antes incluso de tener el producto/servicio finalizado!

Échale un vistazo a Lánzanos, Verkami o Kickstarter para empezar a conocer el infinito potencial de esta alternativa para acabar con esa excusa del dinero.

Ambas, creación de un blog y realizar una campaña de crowd-funding, permiten además validar de inmediato que realmente la gente puede estar interesada en lo que tú andas tramando.  Es la mejor manera de emprender.

Mínima inversión, máximo aprendizaje, mejores y más rápidas decisiones.

Otra excusa mítica: “no soy ningún genio ni tengo una idea lo suficientemente brillante”.  Yo también pensaba así pero has de saber que el 99,9% de los emprendedores exitosos no son ni mucho menos unos genios.

Hay infinidad de estudios científicos que demuestran que el Coeficiente Intelectual (CI) es un pésimo predictor del éxito.

Además, no olvides que las ideas hoy en día tienen relativamente poco valor.  Para empezar es poco probable que no haya ni una sola persona entre los millones y millones de ciudadanos del mundo que no haya pensado en algo similar a lo que se te pueda ocurrir.

Además, si la idea es buena en cuanto la pongas en el mercado te la van a copiar sí o sí.

Aquí lo que importa es saber transformar una buena idea, no una genialidad necesariamente, en un proyecto y saber cómo gestionar ese proyecto para que sea sostenible y rentable.  Sin más, todo se puede aprender y entrenar.

 

4.2 ¿Cómo va a crear una web un analfabeto digital?

Lo confieso, no me gusta nada la informática.  De hecho, varias veces a lo largo de mi vida he estado a un soplido de agarrar mi portátil y lanzarlo por la ventana con todas mis fuerzas para que reventara en mil pedazos.

Hace 5 meses no tenía Twitter ni la más mínima intención de abrirme una cuenta, pensaba que WordPress era una herramienta para programadores y frikis de las TIC y ni por asomo había oído hablar de Mailchimp, Leadpages, ThriveLeads ni nada que se les pareciera.

Me consideraba, sin ninguna duda, un analfabeto digital.  Además, mi discapacidad visual me complica mucho la vida al tratar de acceder a diferentes páginas web o al intentar usar determinado software.

La triste realidad es que gran cantidad de las herramientas necesarias para crear y gestionar un proyecto online no están adaptadas al uso por parte de usuarios ciegos, como es mi caso, ya que necesitamos que sean compatibles con lectores de pantalla que transforman texto en voz y eso no es lo habitual ni mucho menos.

Eso sí, ¿sabes qué? Cuando tienes una motivación poderosa no hay Dios que te detenga y hoy por hoy manejo varias de esas herramientas con creciente soltura.

No es que de repente me encante la informática, no te voy a engañar.  Lo que ha ocurrido es que me he dado cuenta de cómo me podía ayudar a crearme la vida con la que realmente sueño.

Emprender online es abrir tus pasiones y tus talentos a cualquier persona en tu misma onda, en cualquier lugar del mundo a cualquier hora del día, 365 días al año.

No concibo el éxito en pleno siglo XXI sin perderle el miedo al mundo digital.  Eso sí, si quieres llegar lejos no camines sólo.  Una buena manera para encontrar el atrevimiento vital que muchos deseamos es caminar junto a personas que guíen tu recorrido, haciéndolo más fácil y seguro.

Como bien dice Antonio G en este post lo ideal es ir de la mano de buenos mentores.  La cantidad de información que circula por la red puede acabar por confundirte y, desde luego, como quieras leértelo todo jamás arrancarás con tu proyecto.

Mis mentores están siendo:

Franck Scipion en cuanto a la creación e impulso del blog.

– Tanto Sergio Fernández como Raimón Samsó en cuanto a la adopción de estrategias y actitudes adecuadas para mi desarrollo personal y el éxito emprendedor.

– Ahora estoy buscando un tercer mentor para ayudarme a integrar en mi proyecto actividades offline que le den el máximo empuje posible.

Por si te queda alguna duda sobre tu capacidad para lidiar con la tecnología necesaria, ¿qué te parece que una persona ciega haya grabado, editado y publicado sus propios vídeos?

Con el empeño suficiente no hay nada imposible amigo mío.  Aquí tienes una muestra de lo que estoy haciendo, y disfrutando por cierto.

¿De verdad te sigue quedando alguna duda de que tú también puedes?

 

5. Despide a tus excusas: mi regalo para ti

Sí, sí, apúntales con el dedo y diles que ya no las necesitas en tu vida.  No lo dudes, despide a tus excusas.  El tiempo vuela y yo quiero agradecerte sinceramente que te hayas acercado a mi historia en este fantástico blog de viajeros inteligentes.  Como suelo decir:

Click para twittear:

“La auténtica discapacidad es no viajar hacia tus sueños”

Por eso tengo un regalo para ti.  Son 3 vídeos, de esos que he grabado pese a las dificultades que ya conoces, y un PDF en los que te invito a profundizar en las claves que he ido incorporando para saber superar miedos y bloqueos, aprendiendo a transformar sueños en proyectos viables que nos acerquen a una vida mucho más plena, mucho más nuestra.

Aquí tienes el primer video del training.

¡Comparte este post si te has sentido reflejado y crees que puede ayudarle a más personas!

Te espero en los comentarios para que me cuentes cuáles son esas excusas que te impiden avanzar y si el artículo te ha ayudado a reflexionar sobre ellas para dejarlas atrás.

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