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Negocios online, familia, aficiones, trabajo por cuenta ajena… ¿Hay que elegir?

50 ideas geniales y probadas para ganar dinero mientras viajas

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Este es un post invitado de José María Ávila, creador de ComprarMiCafetera.com


Debes saber, querido lector, que el responsable de la página que estás leyendo ahora mismo es un liante de mucho cuidado. Sí, el amigo Antonio G.

Se trata este de un muchacho tenaz, de indisimulada energía y profunda capacidad resolutiva. Tal es su impulso que lo mismo una mañana descubre un desierto en plena Irlanda, que por la tarde se fija retos tan extravagantes como lograr que un tipo como yo esté escribiendo como invitado en una web de viajes.

¡En una web de viajes!

Pues no va el tío y me suelta, en mitad de una conversión profesional, algo así como “¡oye, tienes que contar tu historia en mi web!”.

Yo: «¿Eh? ¿Mi historia? ¿Qué historia?».

Antonio G: «Sí hombre, tu historia, de cómo has montado la web y todo eso. Es que eres todo lo opuesto a lo que yo hago».

Bueno, en verdad no me costó mucho aceptar la propuesta. Realmente no sé por qué; seguramente porque no tenía ningún motivo de peso para rechazarla.

Y por eso estoy aquí hoy.

 

Yo te vengo a contar mi historia

Ignoro quién o quienes me están leyendo, pero no puedo evitar preguntarme si realmente encajo en el perfil de autores que escriben en un blog como Inteligencia Viajera.

¿Quieres saber por qué?

Repasemos por encima mi hoja de servicios:

  • No tengo blog personal.
  • No tengo lista de correo.
  • No tengo seguidores.
  • No vendo mis servicios ni me dedico a ayudar a la gente. Bueno sí, he escrito un libro hace poco, pero yo no he venido aquí a hablar de mi libro, sino de mi historia.
  • No encontrarás en este texto ningún enlace para suscribirte a ningún sitio.
  • No me prodigo escribiendo para otras webs sobre mi actividad profesional. Hasta este año solo lo había hecho en un caso y ahora me han coincidido varias de manera casi consecutiva. Supongo que estoy en camino de convertirme en un Guest Poster con currículumpero lo cierto es que ninguna la he buscado yo.
  • No he emprendido ningún viaje trascendental en búsqueda de mí mismo, ni he dejado atrás una vida amargada para dedicarme a viajar por el mundo con una mochila. De hecho, los países que he visitado creo que se cuentan con los dedos de una mano ( o casi, gracias a Andorra).

So, WTFAIDH?

¿Qué coño hago yo aquí?

Ah, sí… vine para contar mi historia.

 

Quiero tener un negocio online y también quiero seguir con mi vida

¿Cómo crear un negocio online?

Y… ¿Cómo crearlo al mismo tiempo que sigo con mis actividades y mis responsabilidades diarias actuales?

¿Cuántas veces has repetido una frase como esta?

Seguro que más de dos y más de tres… ¿a que sí?

Decía que la culpa de todo esto es de Antonio y de su terca fe en que mi historia te resultaría muy útil. Tú mismo podrás juzgar al final del relato si Antonio estaba en lo cierto. Un servidor se considera exonerado de toda responsabilidad. 😉

Me dedico al marketing online desde tiempos remotos: enero de 2004. Siempre he trabajado para una compañía (Intexmedia, para más señas), hasta que en 2013 también comienzo a aplicar mis conocimientos para mi propio beneficio.

Cabe subrayar que ComprarMiCafetera.com no fue ni mi primer ni mi último intento de negocio online. Es un caso de éxito porque es el único que salió bien. Pero alrededor de esta web de cafeteras yacen muchos cadáveres digitales.

Dejemos esto claro antes de entrar en materia.

 

Por qué comienzo un proyecto online

Antonio quería que contase en su blog “ mi historia” alrededor de este proyecto online personal. A estas alturas no voy a contar qué hice porque eso ya lo he contado otras veces. Hoy voy a contar el cómo.

  • Cómo dirijo mi proyecto online al mismo tiempo que tengo un trabajo por cuenta ajena, una familia y una vida allá en el mundo exterior (y para más inri, hasta la fecha, los conservo todos).
  • Cuáles son las líneas que marcan la frontera entre un concepto teórico y una acción práctica.
  • Por qué hay personas que piensan o dicen cosas, y personas que realmente hacen cosas.

La historia alrededor de «Comprar Mi Cafetera» nace a partir de una idea que llevaba tiempo martilleándome: aprovechar mis conocimientos profesionales para generar ingresos con proyectos propios.

Idea que había intentado poner en práctica ya algunas veces, todo hay que decirlo, de manera bastante tibia y desatinada.

A finales del verano de 2013, topo con un nicho/temática que me resulta cómodo y que cumple a priori con todas mis expectativas: las cafeteras.

También tenía claro el modelo de negocio (los ingresos serían por afiliación con Amazon España) y cómo iba a organizar mi tiempo a partir de ese instante. En qué cosas me iba a centrar y qué cosas iba a apartar de mi día a día.

Y entonces me pongo a trabajar como un lemming para poner en marcha una mínima versión funcional lo antes posible.


Nota para millenials: los lemmings son unos personajes míticos de un vídeojuego del jurásico. Se caracterizaban por trabajar de manera abnegada e irracional en la única tarea que el jugador les encomendaba. No sabían hacer otra cosa. Más allá de la analogía con el trabajo, no me parezco en absoluto a ellos. Vestían túnica azul y tenían el pelo verde.


 

Eliminar todas las excusas: a trabajar

Poder ver, tocar, sentir una versión de mi idea online, aunque sea en un estado muy básico, era un primer paso fundamental para mí. Lo es, a otra escala, cuando manejo otro tipo de proyectos o de tareas de menor calibre.

Si hay algo que me ponga nervioso es tener planes en la cabeza sin materializar. O dicho de otras maneras:

  • Retrasar la puesta de largo.
  • Parálisis por análisis.
  • Exceso de informaciones.
  • Prioridades difusas.

La habitual ristra de problemas y obstáculos que suelen contaminar la fase de inicio de cualquier proyecto.

Sé de sobra que en este punto mueren la mayoría de intentos de proyectos online. Antes siquiera de nacer. Sí, los abortamos. Renunciamos a ellos por nuestros propios miedos, inseguridades y falta de iniciativa.

Yo tuve claro que todo eso había que mandarlo al carajo desde el minuto 1. Y aún hoy es una regla que aplico en todos mis trabajos.

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Hay miles de excusas para no hacer algo. Olvídalas todas, y céntrate mejor en los motivos para hacerlo.

De modo que tenía claro mi primer y principal objetivo: tener una web en marcha cuanto antes.

No hay que investigar, no hay que darle vueltas a las cosas, no hay que pensar en mil opciones, no hay que decir, no hay que hablar… hay que H-A-C-E-R.

 

¿Cuándo sabes que tu idea es lo suficientemente buena?

Nunca.

¿Y sabes por qué?

Porque si te dedicas a buscar fallos y sombras en el proyecto, siempre encontrarás un motivo que te frene, una duda que te retrase, algo que te impida… hacer. Es mejor confiar en las virtudes de tu idea y entregarte ciegamente a ella.

Si no jamás empezarás a caminar.

Así que durante unas tres semanas trabajé a saco para que este proyecto viese la luz a finales del mes de octubre de 2013. Estas tres semanas fueron el período de trabajo más intenso de toda la vida del proyecto.

La web, para que os hagáis una idea, nació con unas 20-25 reviews de productos y algún que otro post informativo bastante genérico.


Inciso: una review o reseña es un artículo especial sobre un producto con la intención de vender. Puede ser un análisis detallado de todas sus características o una comparativa con otros modelos. Son posts que suelen funcionar muy bien porque aportan información muy útil a la persona que está interesada en comprar ese producto.


Después viene la mejor parte: me tiro medio año sin saber nada de la web y la retomo más o menos en el mes de marzo de 2014. Cuando observo que la idea era acertada y comenzaba a captar tráfico.

Puede decirse que el verdadero trabajo profesional comienza a partir de esa fecha.

Desde entonces, cumplo religiosamente con una rutina y con unos hábitos de trabajo que me permiten seguir un proceso de mejora continua.

Aparte de las tareas cotidianas, también me marco metas a largo plazo para mantenerme enfocado: no quiero desviarme de la dirección que considero correcta para el proyecto.

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Me marco metas a largo plazo para mantener el foco no quiero desviarme de mi objetivo

 

velocidad de crucero
La importancia de alcanzar un ritmo de crecimiento sostenible

Velocidad de crucero: el concepto

De ese modo, pasan los meses y se van sucediendo acciones:

  • Ampliaciones de contenido.
  • Mejoras en aspectos secundarios.
  • Cambios de alojamiento.
  • Diversas estrategias que voy filtrando según su porcentaje de éxito.

Pruebo muchas cosas, me quedo con lo que funciona y desecho lo que no.

Solo de ese modo consigo tener a largo plazo un proyecto que me parece sólido y estable, pero que al mismo tiempo tiene muchísimo margen de mejora.

Cabe decir que mi objetivo con este proyecto nunca ha sido crear un imperio diversificado, tener una tienda online o replicar el modelo para forrarme haciendo las cuentas de la lechera.

Tengo muy claro que eso significaría multiplicar las horas que le dedico a esta actividad y también los riesgos. Circunstancias a cada cual más alejadas de mis intenciones.

 

Probar… ¿hasta cuándo?

Mi única meta ha sido, y es, que una vez conseguido un ritmo de trabajo con el que me encuentre cómodo (llamémosle velocidad crucero), continuar y continuar con él buscando siempre la mejora del proyecto en todas sus dimensiones.

Especialmente en la dimensión de la anchura: cantidad de contenidos distintos que abarco en mi sector.

Pongámonos en este ejemplo: quiero que la mía sea la mayor web de referencia en el mundo (en habla hispana) sobre análisis especializado de cafeteras. Pues a día de hoy puedo afirmar que ya lo he conseguido.

Pero aún quedan muchos temas por tratar y muchas ideas por poner en práctica. Se puede llegar a mucha más gente. Y eso solo se consigue con la perseverancia y con las ideas fijas en un objetivo a largo plazo.

En mi caso, alcanzar esa velocidad de crucero o de ritmo de crecimiento con el que yo me encuentro cómodo, es el hito clave en toda la vida útil de mi proyecto.

Cuando estás en la velocidad de crucero sabes que ya no necesitas seguir explorando mucho más, y que puedes centrarte (si quieres) solo en crecer, crecer y crecer. Se terminan las pruebas y los experimentos y pasas a dedicar tu tiempo a tareas que sabes que te van a resultar rentables.

 

¿Para qué sirve el concepto de velocidad crucero?

Como profesional, me parece básico saber cuándo has alcanzado la velocidad crucero de un proyecto, pero más aún tener claro qué hacer con ella y como aprovecharla.

La velocidad de crucero no es más que un concepto o un instrumento que te dice: para que tu proyecto siga con buena salud, tienes que hacer estas tareas con una frecuencia X.

Después, tú puedes decidir si ceñirte a ella, o no. En mi caso, mi decisión con esta web sobre cafeteras fue ceñirme a ella casi todo lo posible. Si no el 100% del tiempo, quizá un 90-95%.

Dicho de otro modo: el 95% del tiempo que empleo en mi negocio lo dedico a tareas básicas y cruciales para el crecimiento sostenible del mismo. No divago, no desenfoco, no hago muchas probaturas. Voy al grano: a producir contenido útil.

¿Por qué?

Ya lo he dicho antes. Porque quiero que la cuota de tiempo dedicada a este proyecto se mantenga dentro de unos límites óptimos que yo he marcado para preservar mi estilo de vida (o para acercarlo un poco más a mi ideal).

Eliminar de manera drástica cualquier tarea “no básica” es una magnífica ayuda para, a lo largo de una jornada, poder dedicar tiempo a otras cosas (lo que cada uno quiera: otros trabajos, otras aficiones, otras responsabilidades…).

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El 95% del tiempo que empleo en mi negocio lo dedico a tareas básicas para su crecimiento sostenible

 

El tiempo y la frontera

A modo de referencia, y bajando a cifras reales, yo dedico un promedio de una hora y media o dos horas al día a la web. Y normalmente, durante 27 o 28 días al cabo del mes. No es matemático.

Una semana normal suelo dedicarle tiempo los siete días. Pero también hay días que tengo otros eventos o compromisos más importantes y entonces no trabajo en la web.

Este tiempo también incluye los proyectos o actividades colaterales. Por ejemplo: elaborar informes mensuales, escribir una guía especializada sobre afiliación en Amazon, atender consultorías que me contratan otros profesionales o hacer posts de invitado que me solicitan en otras webs.

Todos ellos los atiendo dejando de lado la velocidad crucero de mi proyecto principal.

¿Por qué?

Porque yo decido que me compensa.

Porque la web me genera ingresos pasivos aunque deje de trabajar un tiempo en ella y porque sé que todos esos proyectos colaterales o colaboraciones puntuales me suceden única y exclusivamente por culpa de esta.

Este último punto es clave.

 

¿Dónde está la frontera?

Comprar Mi Cafetera, en su estado actual de proyecto consolidado, no solo genera ingresos directos (haya o no haya una inversión de tiempo), sino que también genera oportunidades e ingresos indirectos (forzosamente a cambio de una inversión de tiempo).

Es crucial saber combinar ambas situaciones y saber dónde está el límite. Saber cuándo y cómo decir «no».

Y también tener muy presente que todo lo que me sucede viene de haber realizado una labor continua y mantener unos hábitos de trabajo durante todo este tiempo atrás.

Por lo tanto, esa labor y esos hábitos de trabajo (probados, consistentes y que sé que me funcionan) no pueden quedar desatendidos ni olvidados jamás. A lo sumo, durante unos pocos días. No más.

Ejemplo práctico: puedo atender una petición para escribir en otra web que no sea la mía. Quizás, hasta en un par de ellas de manera puntual. Pero no puedo hacerlo todos los meses porque no me sentiría cómodo desatendiendo el núcleo de mi negocio.

Esa es mi frontera.

 

tomar decisiones
Siempre hay que pagar un precio y establecer prioridades

¿Y ahora qué? Toca elegir ruta

Con el proyecto ya consolidado, con las pautas de trabajo ya probadas e interiorizadas y con un rendimiento del proyecto muy estable todos los meses: ¿cuál es el siguiente paso?

Pues a grandes rasgos hay cuatro opciones sobre la mesa:

  1. Dejar de trabajar durante un tiempo en Comprar Mi Cafetera y dedicar ese tiempo a comenzar otros proyectos similares intentando replicar la fórmula del éxito de este portal.
  2. Seguir trabajando como hasta ahora en mi web y dedicar más tiempo a comenzar otros proyectos con el mismo modelo de negocio.
  3. Seguir trabajando como hasta ahora en mi web y olvidarme de historias.
  4. Conformarme con lo que he conseguido en la web y dejar de invertir esfuerzo en este modelo para vivir de sus rentas.

La opción 1 es la que me insiste mi Account Manager en Amazon. Por ahora sin éxito.

Tengo demasiadas ideas pendientes en mi proyecto actual como para pensar en desacelerar. Por mucho que sea un negocio pasivo es absurdo pensar en desatenderlo aunque sea temporalmente. Sobre todo cuando todavía tiene mucho margen para el desarrollo.

La opción 2 significa invertir más tiempo para ganar más dinero. No me interesa en absoluto.

La opción 4 implica renunciar a un instrumento clave para disfrutar de independencia financiera. Sería como desandar el camino iniciado hace tres años.

Mi opción, por tanto, es la 3.

Por supuesto, aquí cada cual tendrá una visión diferente. Cada uno toma una decisión en función de sus circunstancias y de sus objetivos en la vida.

 

Sobre decisiones y renuncias

La parte más difícil de todo el cotarro consiste en encajar todo lo que llevo escrito hasta ahora dentro de una… digamos, “vida real”.

Aquí es donde entran en juego las renuncias, los sacrificios y la perseverancia que tenga cada individuo para adaptar toda esta teoría a su realidad.

1. ¿Qué tengo familia que atender?

Procuro fijar mis horarios de trabajo en las horas de siesta o después de que todo el mundo se hayan dormido por la noche.

Aunque también admito que algunos días me resulta incómodo.

2. ¿Qué quiero prepararme para correr un maratón?

Pues oye, a lo mejor entonces tengo que salir a entrenar los sábados a las 6 de la mañana. Quizá algunos de esos sábados no pueda trabajar por la tarde y necesite unirme a mi familia en la plácida costumbre de la siesta.

OK.

Es un día menos de trabajo a la semana y eso debo contemplarlo en mi plan.

3. ¿Qué los horarios de otras personas afectan a mi libertad?

Negocio con mi empresa jornadas más amplias de trabajo en casa, para poder organizarme mejor las tareas de algunos días.

4. ¿Qué a la gente le cuesta entender que no cojas el teléfono o no respondas al timbre si estás en tu casa?

Tendrás que pasar por ello. Es el precio que debes pagar por establecer tus límites y fijar tus horarios de trabajo en lugar de que te los fije una persona o una institución que nada tienen que ver con tu vida.

Son solo algunos ejemplos.

Podría poner decenas, pero la idea es que esto de los negocios online no sale gratis. Tienes que cambiar hábitos y creencias adquiridas durante toda tu vida y eso es tremendamente complicado. Imposible, para algunas personas.

La recompensa a cambio es una independencia casi total del reloj (uno de los tiranos de la sociedad moderna).

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Esto de los negocios online no sale gratis. Hay que romper con hábitos y creencias muy arraigados

 

El secreto: deja de vivir al revés

Para acometer este proceso de renuncias, el truco consiste en ir alineando todos tus factores externos con los objetivos que tengas en tu vida.

Aunque la realidad es que en nuestra vida lo solemos hacer al revés: hipotecas tu vida para ir adaptándote a todos los factores externos que te salen por el camino.

Bueno, en verdad todos en algún momento hemos comenzado a vivir al revés. De hecho, es posible que tú ahora estés viviendo al revés. Así que yo diría que el secreto realmente está en dejar de hacerlo cuanto antes.

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El truco consiste en ir alineando todos tus factores externos con los objetivos que tengas en tu vida

En el primer caso, tú marcas una guía y conduces tu vida hacia ella. En el segundo caso, la vida te conduce a ti. Vas a remolque de las decisiones, de los horarios y de las conveniencias que te imponen otras personas.

Si quieres llevar adelante un proyecto online, sea con el objetivo que sea (obtener libertad financiera, intercambiar dinero por tiempo, aprender nuevas capacidades, salir de tu zona de confort) debes tener claro que hay un precio que pagar.

Un precio en forma de decisiones, de renuncias, y quizá de experiencias que al principio no te resulten agradables. Insisto: nadie dijo que esto saliera gratis. Para disfrutar de los resultados, debes pagar un precio.

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Si quieres llevar adelante un proyecto online, debes tener claro que hay un precio que pagar.

¿Consejos? ¿Recomendaciones?

Pues como todo. Haberlas, haylas. Un servidor, desde su experiencia particular, se atrevería a aportar las siguientes…

 

10 claves para gestionar un proyecto online sin cambiar de vida

1 – ¿Por qué lo haces?

Esta es una pregunta incómoda, pero es necesario hacérsela antes de empezar.

Si la única respuesta es “para ganar dinero”, yo aconsejo abandonar en este mismo instante.

Y si tienes prisa por conseguir éxito, también.

El marketing digital no consiste en llegar y besar el santo. ¿Hay quien lo ha conseguido? Claro, algún ejemplo existe, como en cualquier ámbito de la vida. Pero es un error tomar a las excepciones como referencia.

Yo he hecho lo que imagino que mucha gente pretende. Poner en marcha su propio negocio online sin dejar su trabajo, sin cambiar de estilo de vida y sin necesidad de dejar atrás una vida amargada en busca de una transformación trascendental.

No. Yo no necesitaba nada de eso.

Quizás es más fácil lanzarse a la aventura cuando estás sin rumbo o cuando no tienes nada que perder. No lo sé. No era mi caso. Si tuviera que haber hecho esto por necesidad, jamás habría llegado a contarlo como caso de éxito. Esto hay que dejarlo claro.

  • Conseguí más de 100 euros de ingresos en el undécimo mes de trabajo.
  • Conseguí más de 1.000 euros de ingresos en el 26º mes de trabajo.
  • Conseguí más de 3.000 euros de ingresos en el 38º mes de trabajo. ¡Más de tres años!

Y eso que en teoría yo estoy contando un caso de éxito, ¿verdad? Pues ya ves, las cosas no son un cuento de hadas. Pasaré por alto incluso el detalle de que parte de esos ingresos luego hay que dárselos a Hacienda.

La cuestión es que al no tener ninguna prisa, simplemente me centré en ir haciendo las cosas bien (o las que yo creía que estaban bien), y con las que yo me sentía cómodo.


Hábito: un proyecto online de envergadura tiene que desempeñar una función de realización personal para su autor. Por lo menos al principio.


 

2 – Diferénciate

¿Has visto o has leído acerca de algún caso de éxito y piensas que haciendo lo mismo tú también lo lograrás? ¿Piensas replicar lo que está haciendo otro y que el dinero va a llegar así de fácil?

Ojo, cuidao.

Las cosas no son tan sencillas. El mundo del marketing digital no existe desde ayer, de hecho funciona en España desde hace ya casi dos décadas. Y se mueve por ciclos. Existen burbujas que se inflan y explotan (vaya, como la vida misma).

Está claro que siempre necesitas una audiencia. Pero las formas de captar audiencias varían al cabo de los años.

Lo que puedes hacer ahora quizás esté prohibido dentro de cinco años.

La forma que empleas ahora para monetizar esa audiencia quizás mañana esté obsoleta.

Pongo la mano en el fuego porque el mentor al que sigues hoy, dentro de cuatro años, estará ganando dinero de una manera totalmente diferente a como lo hace ahora.

No te dejes llevar demasiado, por nada ni por nadie. Aprende todo lo que puedas, pero enfócate en descubrir y tomar tu propio camino.

Ten en cuenta que los grandes casos de éxito que conoces es probable que tengan detrás una mente brillante. Una iniciativa fuera de lo común, una red de contactos que tú no has tenido o quizás una trayectoria profesional previa distinta de la tuya. (Me estoy inventando ejemplos sobre la marcha).

El caso es que nunca lo podrás saber.

Joder, es que si fuera tan fácil en España habría millonarios en cada esquina. En serio.

¿Te has parado a pensar qué va a pasar dentro de tres años si todo el mundo se pone hoy a hacer páginas nicho en Amazon de la misma manera?

Con suerte, sobrevivirán cuatro gatos.

Probablemente los cuatro gatos que lleven ahí desde el principio.

¿Y si todo el mundo se pone a hacer listas de correo y a vender infoproductos? ¿Habrá audiencia y compradores para todos en el mundo hispano? ¿Sí? ¿No? ¿Quizás? No se sabe.

Lo que sí se sabe es que los gurús y los mentores normalmente son los primeros que han cogido sitio en la fiesta. Los demás, en el mejor de los casos, lograrán entrar en la fiesta un rato antes de que cierren el local.

Probablemente no ocurra nada de esto porque la diferencia entre tener o no tener éxito en estos negocios no está en el conocimiento (hoy, por fortuna, al alcance de todo el mundo), sino en la manera de interpretarlo y de aplicarlo.

Y muchas de las personas que acceden a esos conocimientos seguirán poniéndose barreras para no intentarlo.


Hábito: en ocasiones no basta con hacer lo mismo que hacen otros. Mejor toma el ejemplo, analízalo y utilízalo para darle un giro y poner en marcha tus propias ideas con tu propio sello.


 

3 – Un plan de trabajo nítido

Nítido quiere decir “con líneas claras”. El mío lo conté, lo más minuciosamente que pude, en esta guía: Andanzas y Malandanzas de una Página Nicho.

Da igual que sean muchas o pocas líneas, que sean líneas simples o complejas. Lo importante es que sean claras. Que el plan esté enfocado a tareas concretas, a hechos fáciles de medir y a hitos que se puedan etiquetar fácilmente como “hechos” o “no hechos”.

En tu plan no puede haber tareas medio hechas ni consideraciones subjetivas. Nunca.


Hábito: no comiences un proyecto si no tienes primero una hoja de ruta.


 

4 – Deja claros tus límites

Desde el principio. Asegúrate de dejar bien claro a tu entorno y a ti mismo (esto último no es una obviedad), cuáles son tus períodos productivos. A estas horas estoy disponible, a estas horas no lo estoy.

Da igual que sean períodos de treinta minutos, de dos horas o de cinco.

Y deja también bien claro que estás desarrollando un trabajo, no una ocupación normal ni un hobby para pasar el rato.

Hay muchísimas personas que no saben convivir con las interrupciones. Debes detectar y exterminar a los ladrones de tiempo, y acostumbrarte a decir “no” (que suele ser más difícil que acostumbrar a tu entorno a oírte decir “no”).

Con mucha frecuencia permitimos que factores externos gobiernen nuestra vida y determinen cuándo y cómo debemos hacer las cosas. Y esto es un problema muy grave cuando se trata de trabajo y de negocios.

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Debes detectar y exterminar a los ladrones de tiempo.

Hábito: respeta tus propios períodos de trabajo antes de pretender que los respeten los demás. Si estás trabajando en tu casa no puedes contestar al timbre, responder al teléfono, regar las macetas o preparate un sandwich durante tu período de trabajo. Si trabajas, trabajas.


 

5 – Elimina tiempos muertos

Debes contar con un plan de contenidos y un calendario editorial que te permita eliminar los tiempos en blanco.

Piensa durante el día. Cuando te sientes frente al ordenador, solo debes escribir.

La pereza mental no es tu amiga.


Hábito: construye cuanto antes un calendario editorial y esfuérzate en hacerle caso.


 

6 – Foco absoluto en las metas a largo plazo

Hoy día hay un exceso de información galopante en el mundo digital. Los gurús, los mentores y los influencers se cuentan por decenas. La valía de uno ya no se demuestra con los hechos, sino con el tamaño de su newsletter.

Esto tiene grandes ventajas, porque cualquiera puede acceder a toda la información del mundo. Información privilegiada y contrastada en muchos casos. Pero también tiene un gran inconveniente: ¿cuánto es suficiente?

Cuando uno acaba de aterrizar en este sector, puede resultar complicado discernir qué contenidos tienen valor y qué contenidos no valen la pena. Cuando llevas muchos años trabajando en esto, ya te da todo más igual y buscas tu propio camino sin que nadie tenga que decirte cómo debes hacer las cosas.

Por supuesto que absorbes información y sigues aprendiendo como profesional, pero lo haces de una manera más selectiva.

Yo leo decenas de blogs sobre este mundillo, algunos a diario, otros ocasionalmente. Y eso que solo me quedo con los que me aportan algo, ¿eh? Lo dicho; aun así, son decenas.

Todas las semanas puedo encontrarme fácilmente con:

  • Una nueva técnica.
  • Una nueva receta.
  • Una nueva información.
  • Un concepto revolucionario que me invita a revisar mi web y cambiar cosas para mejorarla.

Yo suelo pasar de todo o al menos intento evitar el primer impulso.

No puedo detenerme y hacer caso a este tipo de contenidos cada vez que los veo. Porque entonces sencillamente no tendría web donde aplicarlos. No hubiera tenido tiempo de construir el portal informativo de mayor tamaño en habla hispana en mi nicho temático.

Lo único que me interesa es avanzar, avanzar y avanzar con mi proyecto. Solo sigo una receta: «provide great content for the future» (provee gran contenido para el futuro).

Lo demás me importa un comino.

No digo a que ti tenga que importarte un comino también. No digo que no haya que hacer nada de lo de los párrafos anteriores. Lo que digo simplemente es que yo no lo hago. O mejor dicho, no puedo hacerlo.

No puedo hacerlo si quiero mantenerme bajo el límite de trabajar un máximo de 2 horas diarias en este proyecto.


Hábito: no concedas más importancia a los proyectos de los demás que al tuyo propio.


 

7 – Macroproductividad en microperíodos

Debes ser hiperproductivo y eliminar todo tipo de distracciones e interrupciones mientras trabajas en casa. Este es el gran caballo de batalla de muchos profesionales que lo intentan pero no pueden.

Cada uno tiene sus circunstancias y no todo el mundo es capaz de trabajar en el mismo sitio en el que vive. Eso es una realidad.

Yo me he acostumbrado durante años a trabajar con microperíodos de tiempo. Puedo sentarme 15 minutos frente al ordenador y estar 12 o 13 escribiendo. Y en 12 o 13 minutos escribiendo, te aseguro que se avanza y se produce.

El mayor peligro es que tú mismo te pongas excusas para no hacerlo. Al final todas las excusas confluyen en una: pereza mental.


Hábito: si tienes diez minutos libres, escribe durante nueve.


 

8 – Distingue lo que es una tarea de alto rendimiento

Cuando trabajas en algo ocho horas al día, puedes permitirte procastinar un poco o tener una mala tarde. A pesar de esto, tu producción global posiblemente no se resentirá.

Si quieres trabajar en algo solo un rato al día, no puedes permitirte ese lujo. Porque un rato malo significa perder la jornada.

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Si quieres trabajar en algo solo un rato al día, no puedes permitirte el lujo de procastinar.

Dedícate solo a lo que dominas y a lo que tenga una influencia directa sobre el dinero o sobre la captación de tráfico. Si no dominas nada… pues bueno, entonces fórmate primero.

Ahora existen muchas ventajas, ya no hace falta tener diez años de experiencia en el sector ni aprender de mil errores (como ha sido mi caso y el de otros muchos de mi generación).

En nuestros días existen formadores cualificados con programas de gran valor. En esta web tienes un buen ejemplo de ello. Aprovéchalo y tómalo en serio.


Hábito: márcate cada día una MIT (Most Important Task). Una tarea clave sin cuya resolución considerarías esa jornada perdida. Mantener el foco a corto plazo también es importante.


 

9 – Sempre avanti

No des vueltas.

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El marketing online es para gente que actúa, no para gente que da vueltas.

Yo llevo ya tres años con este proyecto y sigo haciendo lo mismo que el primer día: el 90% del tiempo de trabajo lo dedico a la tarea esencial.

La que domino y la única en la que realmente puedo considerarme un experto: producir contenido.

Pero observo que muchas veces la gente, cuando empieza con estas cosas, se distrae con un montón de pamplinas:

  • El hosting.
  • El diseño.
  • La plantilla.
  • Los plugins.
  • Los enlaces.
  • El SEO.
  • La herramienta de pago.
  • Una fórmula para calcular la densidad de las keywords en…

¡STOP!

¡Pero si todavía no tienes nada!

Quítate pájaros de la cabeza, avanza, y cuando tengas un mínimo producto viable (que tenga algo de tráfico o que genere algo de ingresos), entonces ya podrás preocuparte de otras cuestiones.


Hábito: no terminarás el día sin escribir un párrafo nuevo.


 

10 – Constancia y responsabilidad

Yo dedico tiempo todos los días de la semana al proyecto. No llegan a ser 365 días al año, pero posiblemente sí 330 o 340. No es mucho al día, la verdad. Pero es importante mantenerlo de forma constante y continuada en el tiempo.

Esto para mí es una obligación: mantener este ritmo durante muchos meses y años.

Claro, a cambio tendrás que sacrificar otras cosas. ¿Quién dijo que esto salía gratis? Y en algún momento tendrás que trabajar duro. Aunque sea para irte luego un año de vacaciones.

Si te escudas en la excusa de “no tengo tiempo”, entonces mejor no sigas leyendo, de verdad. Esto no es para ti. Lo siento pero alguien tiene que decírtelo.

Reorganiza tu vida, plantéate las cosas de otra manera, y entonces (y solo entonces) vuelve a intentarlo. Si no, lo más práctico es que sigas con tu modo de vida actual. En serio.

No existe “el tiempo”. Existen las prioridades.

“No tengo tiempo” no es más que una frase hecha a la que acudimos porque nos sentimos cómodos con ella y porque nos exime de responsabilidades.

Es más fácil decir “no tengo tiempo” que decir “la verdad es que tengo en mi vida cosas más importantes de las que ocuparme”.

Y esto no tiene por qué ser malo, ni mucho menos. Simplemente es una verdad incómoda y preferimos no decirla porque deja a la luz el verdadero quid de la cuestión: tú eres quien elige.

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“No tengo tiempo” no es más que una frase hecha a la que acudimos porque nos exime de responsabilidades

Si dices “no tengo tiempo” es como si estuvieras diciendo: “lo siento, no puedo hacer nada, no puedo elegir”.

Y eso es mentira. Sí puedes elegir.

De hecho, ya has elegido.

Has elegido ocuparte de otras cosas.

Y eso no es malo, ni bueno, ni todo lo contrario. Es lo que es: una elección personal propia de cada uno. Y por tanto respetable. ºPero por favor, vamos a asumirla. No intentemos esconderla con la excusa del “no tengo tiempo”.


Hábito: no “busques” tiempo libre para trabajar en tu proyecto. Reserva períodos de trabajo en tu día a día y síguelos a rajatabla.


 

Despedida y cierre

¿Se puede poner en marcha un proyecto online sin abandonar tu estilo de vida actual? Sí.

¿Dedicándole solo una parte de tu tiempo al día? Por supuesto.

¿Y dedicando el resto de la jornada a estudiar, trabajar, criar rododendros o a hacer lo que te dé la gana? También.

¿Cuesta? Mucho.

¿Puede hacerlo todo el mundo? En teoría, sí.

En la práctica, diría que no.

Hay que cambiar muchos hábitos, adoptar otros nuevos y ser muy riguroso en determinados extremos.

Hay que pensar, sí, pero sobre todo hay que actuar, hay que hacer que las cosas sucedan. Debe importarte poco ir a contracorriente, y sobre todo, permíteme que me repita, hay que estar dispuesto a pagar el precio.

Tú, lector, si lees habitualmente esta web, si estás suscrito a esta newsletter… seguro que te has hecho esta pregunta más de una vez.

¿Tú lo estás?

 

Fotografías Shutterstock:

Por José Mª Ávila

Me dedico al marketing online desde 2004 | CEO en MediaProgramas SL | Propietario de ComprarMiCafetera.com | Propietario de CaceresEnOchoDias.com | Escritor | Corredor | Cofrade | Dos veces padre | A veces llevo barba. Mejor en LinkedIn. Mi último trabajo: Mis enlaces y yo: Guía práctica para afiliados de Amazon.

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