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Como viajar hará de ti el mejor de los ecologistas y ayudarás a cuidar del medio ambiente

50 ideas geniales y probadas para ganar dinero mientras viajas

Descarga la guía gratuita para vivir viajando

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Este es un post invitado de Carlos Fernández, creador de kayagea.com


Viajar es una de las experiencias más enriquecedoras que puedes disfrutar durante tu vida.

Amplia tus horizontes de un modo alucinante y hace que cuando vuelves a casa ya no seas el mismo.

Yo era uno de esos viajeros que cuando buscaba en Booking siempre marcaba las mismas opciones:

  1. 4 o 5 estrellas en los hoteles.
  2. Paquetes por agencias.

Tenía cierta alergia a salir más allá de las puertas del resort donde me alojaba.

Ahora apenas uso Booking y casi no reservo por agencis. En su lugar, soy adicto a HostelBookers y no soy capaz de pasar más de un día en un resort sin sentirme preso.

En mi caso, este cambio vino por pura casualidad. Mi actual pareja es una auténtica mochilera y me introdujo en este mundo.

Yo llevaba algún tiempo en Brasil y cada vez estaba más concienciado con el medio ambiente, así que tenía mucha curiosidad por experimentar este modo de viajar.

 Y no me arrepiento del cambio. De hecho, me arrepiento de no haberlo hecho antes.

Ahora me resulta imposible volver a mis antiguos hábitos de viaje.

No solo descubrí cuánta razón tenía Mónica en su post sobre los mitos y realidades de viajar en pareja (por lo menos en mi caso particular), sino que se abrió una vertiente espectacular para mí.

Y esa es la historia que hoy vengo a contarte.

 

Os pongo en antecedentes

En mis primeros meses de estancia en Brasil tuve la suerte de viajar al Amazonas y conocer una comunidad de guías de naturaleza. Gente sencilla y comprometida que se ganaba la vida mostrando la selva y su belleza a los turistas.

Pero además, eran personas concienciadas con el medio ambiente y que intentaban hacer todo lo posible por preservar y mantener aquel paraíso. A veces, hasta con peligro para sus propias vidas.

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No heredamos la tierra de nuestros padres, la tomamos prestada de nuestros hijos. Proverbio indio

Y es que coexistían mano a mano con otros guías y empresas que no tenían ningún problema en hacer todo lo contrario con tal de llevarse, como dicen aquí, el último Real (la moneda brasileña).

Todas las mañanas nos despertaban sin que todavía  no hubiese amanecido para salir de excursión y aprovechar las relativamente bajas temperaturas de primera hora. Teníamos unos 15 minutos para tomar un café antes de la salida.

Ya el primer día, me preparé el café y salí afuera. Y allí estaba nuestro guía tomando su café y disfrutando de las primeras luces del día.

 

No había mejor forma de comenzar el día que así

Los dos en silencio tomábamos un café caliente mientras oíamos los ruidos de los animales y veíamos salir el sol en la Amazonia. Creo que le gustó que yo fuese capaz de apreciar en silencio la belleza del amanecer en el río Amazonas, así que nos hicimos amigos.

Hablamos de mucho durante los momentos que tuvimos en aquel viaje.

Por ejemplo, ¿sabías que los turistas se vuelven locos para que les lleven a nadar con delfines?

Allí son famosos los delfines rosas, una especie en extinción, por cierto.

Pero lo que igual no sabías (tal vez), es que las cremas de protección solar y antimosquitos que llevan los turistas provocan graves heridas en la piel de estos mamíferos.

Aún así, hay muchísimos guías y viajes organizados que te llevan a nadar con los delfines.

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Las cremas de protección solar de los turistas provocan graves heridas en la piel de los delfines

Pero bueno, en este post no trato de contarte todo lo bueno o malo que se hace a la naturaleza cuando eres un turista. De algunas cosas llegamos a ser conscientes y de otras no.

Y luego cada persona es como es. Los hay a los que les da igual mientras consigan su foto y hay quienes de verdad se preocupan. Espero que tú seas del segundo grupo.

 

Viajar de mochilero abre tu mente como pocas otras experiencias pueden hacer

Una de las claves es que te mezclas mucho más con la gente. No estás en un lugar rodeado de otros turistas como tú. En cualquier situación, acabas mirando en cierto modo con los ojos de los que te rodean. Y es mejor cuando esos ojos son los de los locales.

Y es así como comenzaron muchas cosas. Desde empezar a viajar de un modo diferente, a comenzar un proyecto con el objetivo de ayudar a preservar el medio ambiente.

A veces las cosas llegan así. Sin que lo esperes. Te lleva el destino o el camino que has escogido, inconscientemente (o no).

Esto me recuerda el discurso de Steve Jobs en Stanford. Cuando habla de unir los puntos por los que has pasado hasta llegar a una situación en particular.

Solo lo ves cuando miras atrás

Eso mismo te podría ocurrir a ti. En cualquier momento. Pero si te ocurre en el mundo de los viajes, del descubrimiento y de la aventura, va a ser algo que te cambie la vida.

Y si estás leyendo Inteligencia Viajera es porque algo así debes estar buscando.

Si además te pasa como a mí y descubres lo frágil que es todo lo que ves y sientes lo importancia de conservarlo para los que te sigan en la vida, todavía mejor.

En mi caso fueron esas experiencias las que me transformaron en un ecologista convencido.

 

5 lecciones vitales que me ha enseñado el viajar de mochilero con respecto a la ecología

1. Conocer a la gente local no tiene precio

No sé cómo he podido estar tan ciego.

Viajar junto con otros turistas está bien. Haces muy buenas amistades con gente que tiene tu misma mentalidad viajera. Compartes experiencias y generas un compañerismo increíble en muy poco tiempo.

Pero no hay nada como escaparse y buscar a los locales de los lugares donde estás.

Por lo que yo he vivido, son gente amable y hospitalaria en su mayoría. Tienen tanta curiosidad por ti, como la que tú tienes por conocer su país y su entorno.

Hablando con ellos te enteras de los problemas de la comunidad. Muchas veces descubres que los alimentos y productos que producen para el turismo son la base de la economía local.

Sé que pensarás que inflan los precios y que en algunos casos se aprovechan del turista. Puede ser y probablemente es en muchos casos.

Mi consejo es que seas observador y consumas donde veas que más ayudas a alguien. No tiene por qué ser a la entrada de los monumentos o las atracciones. Puede ser en una tienda del pueblo o a alguien que veas vendiendo agua.

Pero sí te aconsejo que consumas un poco a nivel local. Estarás ayudando a la comunidad. De la importancia de este punto, también te habla Joseba Zarraga en su post sobre cómo planificar viajes en grupo.

A veces sus vidas son lo bastante duras como para justificar que te quieran sacar algún euro más. Más aún, cuando para ellos tú eres multimillonario independientemente del dinero que tengas.

Tú me entiendes.

 

2. Ves de primera mano la realidad sobre el cambio climático

No hay mejores embajadores del medio ambiente. Cuando viajas de mochila y te mezclas con la gente del lugar, te enteras de verdad de lo que ocurre.

Jamás un guía de un viaje contratado me hizo ver tan claro lo frágil que es cualquier entorno como lo consiguió cualquier persona que conocí viajando con mochila.

Además, ellos son testigos de primera mano a los que nadie suele hacer caso. Te enseñan los sitios más bonitos de su tierra y luego te cuentan cómo eran antes. Recuerdo en Lenções Marenhenses, a los dueños de la casa donde nos alojábamos.

Dos ancianos que llevaban más de la mitad de sus vidas viviendo en la pequeña localidad de Barreirinhas, nos contaban como cada año veían al desierto ganar terreno a la vegetación.

Hablaban de como este año las lluvias habían sido menores y se notaba en las lagunas que se formaban en las dunas.

O en Tayrona, donde el taxista que nos llevaba a la entrada del parque nos iba mostrando laderas de montes por el camino, que mostraban una vegetación completamente seca por la falta de lluvias ese año.

Cuando viendo eso, el hombre te mira a los ojos y te dice: “Por favor intentad no desperdiciar agua, los turistas sois los a los que más os ofrecemos y los que más la desperdician”.

A partir de ahí, miras cada litro que gastas con mucho más cuidado.

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Si supiera que el mundo se ha de acabar mañana, hoy aún plantaría un árbol. Martin Luther Jr.

 

3. Te das cuenta de todo lo que te “sobra en la mochila”

Nunca me he sentido más a gusto viajando que con los 40 litros de capacidad de mi mochila. Si no sabes cómo hacer esto, te recomiendo estos 3 posts:

Cuando haces el ejercicio de tener que escoger lo indispensable, te das cuenta de que vives con muchas más cosas de las que necesitas. No puedo estar más de acuerdo con Antonio cuando hablaba de que viviendo con pocas cosas, se es más feliz.

Yo todavía no he llegado al nivel de maestro Jedi que él tiene, pero hoy por hoy vivo con menos de un cuarto de las cosas que vivía hace 5 años.

Esta es una de las actitudes más ecologistas que puedes tener. Créeme.

Y lo mejor es que cuando viajas, ves que la gente es muy feliz con mucho menos de lo que tú tienes, por muy poco que tengas.

La gente que conoces, tanto los locales como algunos de los turistas, te dará auténticas lecciones de lo bien y lo libre que se puede vivir con poco.

Y es más, incluso compartirán contigo lo poco que tienen y lo harán encantados.

En la Amazonia, paramos en un poblado indígena para ver el proceso de elaboración de la tapioca. Allí vivía el padre de uno de los porteadores que nos acompañaba.

Mientras los demás iban a la zona donde se realizaba el proceso, a unos pocos nos llevó con él a conocer a su familia. Era una casa muy, muy humilde y el padre encendió fuego y preparó tapioca para todos.

La compartimos juntos conversando y riendo (sobre todo ellos de nosotros cuando nos enseñaron a escalar una palmera).

Luego nos despedimos y no nos dejó pagarle nada a cambio. Intentamos pagar al guía cuando salimos de la casa y tampoco quiso.

Simplemente dijo que había querido compartir con nosotros un tiempo entre amigos con su familia  y que eso no nos lo quería cobrar. 

Y nos dijo que cuando fuera a nuestras casas podríamos hacer lo mismo. Ya sabíamos que eso sería bastante complicado, pero el detalle no dejó de tocarnos el corazón.

 

4. Y también te das cuenta de todo lo que te “falta en el corazón”

Joder. Mira que me costó aprender esto.

Para mí el corazón es como un agujero negro. Dicho en el buen sentido de la palabra.

Nunca lo acabas de llenar de buenas experiencias, de buenas conversaciones, de buenos momentos y de buenas sensaciones.

Lo bueno es que a medida que lo haces, vas consiguiendo tapar esas otras experiencias que también lo ocupan y que son, bueno, más duras de digerir.

Pero una vez que comienzas a cargarlo de cosas buenas, ya nunca dejas de hacerlo (o intentarlo). Pero lo mejor es que nunca se llena hasta el punto de decir: “No necesito más”.

Viajar de mochilero es una de las mayores fuentes de carga positiva del corazón.

Y convertirte en alguien preocupado por el medio ambiente, que quiere conservarlo y dejar de hacer aquello que lo perjudica, es una de las mayores fuentes de satisfacción que hay.

No hay nada como volver de un sitio pensando que te ha mejorado a ti y que tú lo has respetado.

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No hay nada como volver de un sitio pensando que te ha mejorado a ti y que tú lo has respetado

 

5. A la vez que te haces ecologista, crearás ecologistas también

Yo creo que a la gente no es que no le importe el medio ambiente.

Simplemente, no reciben la suficiente información creíble para hacerse una idea de lo importante que es y de las satisfacciones que da el actuar, a nuestra pequeña escala, en estos temas.

Ese es uno de los objetivos de mi blog Kaya Gea.

Cuando ves la realidad con tus propios ojos, muchas cosas cambian.

Por ejemplo, cuando interactúas con gente que pasa hambre, quieres tomar partido porque ves hasta que punto se desperdician alimentos en nuestra sociedad actual.

Si viajas y te gusta descubrir todo lo que puedes de este planeta, compartes con la gente local sus miedos y sus ilusiones.

Te haces testigo de la realidad del medio ambiente.

Has vaciado tu mochila y tu vida de cachivaches que no necesitas, llenando tu corazón de experiencias y valores.

Entonces eres el mejor apóstol del mundo para contar a los demás que vivimos en un mundo muy frágil y que merece mucho la pena poner nuestro grano de arena para conservarlo.

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Cuando viajas te conviertes en testigo de la realidad del medio ambiente

Porque cuando comencé a viajar y empecé a vivir estas 5 lecciones vitales que te acabo de comentar, me di cuenta de que hay un principio que te acaba acompañando a cada sitio que vas.

Cuando dejas un lugar que has visitado, deberías dejarlo mejor de lo que lo encontraste.

Esto no quiere decir que tengas que planificar tus viajes como si se tratase de una misión humanitaria. Pero verás que viviendo así tus viajes, algunos gestos te acaban saliendo solos.

Algunas acciones surgen sin más de ti. Acciones que transmiten tus valores y la forma en la que te sientes identificado con tu entorno. Esto igual suena demasiado filosófico.

Así que deja que te dé un par de ejemplos.

Cómo tú forma de viajar y de ser puede ayudar a cuidar el medio ambiente

1. Zanzíbar

cuidar medio ambiente
¿Cuesta verla verdad?

Creo que no evaluamos lo suficiente los efectos de algunas de nuestras acciones.

Arrojar basura al mar no solo contamina, sino que también supone un peligro para muchos de los seres que lo pueblan.

Hace algunos años tuve la oportunidad de conocer Zanzíbar. Una pequeña isla cerca de Tanzania que hace mucho tiempo fue uno de los mayores mercados de esclavos del Índico.

Hacía poco había visto imágenes en un documental sobre los efectos que tiene arrojar basura al mar indiscriminadamente. Bastante terrible. No conseguía quitármelas de la cabeza.

Un día, paseando por una de las playas, vimos que la mar agitada de la noche anterior había traído bastante basura.

Sin más comenzamos a recoger plásticos y botellas. Así pasamos toda la mañana: paseando, bañándonos y recogiendo basura.

Lo espectacular de eso es que al cabo de unas horas, ya éramos unos cuantos haciendo lo mismo.

Bastantes de hecho.

  • ¿Se habría puesto la gente a recoger si no lo hubiésemos hecho nosotros? Puede ser.
  • ¿ Salvamos la vida de algún animal haciendo eso? Puede ser.
  • ¿ Seguirán muriendo muchos animales por este tipo de vertidos? Seguro.

Pero no puedes dejar de hacer algo que crees que ayuda a tu planeta, solo porque tú te ves insignificante.

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No puedes dejar de hacer algo que crees que ayuda a tu planeta, solo porque tú te ves insignificante

 

2. Paraty (Río de Janeiro)

proteger medio ambiente
Viajar e interactuar con la comunidad local ayuda a preservar el medio ambiente

Aquí tuve la oportunidad de conocer a un inglés que ya llevaba mucho tiempo en Brasil. Su proyecto consistía en dedicarse a organizar salidas de aventura en Kayak por la costa norte de São Paulo y Rio de Janeiro.

Y esas rutas de varios días pasaban por poblados por donde, gracias a acuerdos con productores y propietarios locales, se organizaba el alojamiento y la manutención.

Era una experiencia única, alejada totalmente de los circuitos turísticos y en la que interactuabas con la comunidad local (ayudando así a su desarrollo).

Michael no creaba una sola ruta ni organizaba una salida de fin de semana, sin considerar que debíamos devolver algo a la comunidad de la región de la cual íbamos a disfrutar.

Todo estaba organizado de principio a fin para que no hubiera malentendidos y nadie se sintiera timado.

Este extraordinario organizador de salidas de aventura consiguió convertir a muchos extranjeros expatriados en Brasil, en viajeros sostenibles y ecológicos.

Creo que ni él conoce el impacto de la transformación que genera en aquellos con quien viaja. Está en su forma de ser y sus creencias.

 

Cómo empezar a ser un ecologista viajero

Llegados a este punto del post quiero proponerte que empieces a vivir como un ecologista viajero. Puedes empezar solo con estas 2 acciones:

  1. Sé consciente del efecto que tú estás dejando: dale un buen vistazo a la huella de carbono que generas y comienza a reducirla. Si nunca has calculado tu huella de carbono, aquí puedes informarte y comenzar.
  2. Comienza a tomar partido: no pienses que uno solo no puede cambiar nada contra millones de personas. Ahora te voy a explicar por qué eso no es verdad.

Por muy pequeñas que pienses que son tus acciones, siempre conseguirás 2 efectos:

  • Tus acciones ayudarán a algunos animales y a algunas personas: ellos sí te lo agradecerán.
  • Otras personas te verán y te seguirán: no hay nada mejor que un efecto multiplicador.

Así que lánzate y comienza a hacer y a crear sinergias positivas. No necesitas ponértelo como tarea. Ni obligarte a ello.

Ya lo llevas en el corazón. Se te notará cuando hablas con los demás y les transmites tus ideas. Te lo verán en la cara.

Yo creo que es necesario vivir esta forma de viajar. Tanto si lo haces solo, como en grupo.

A mí me cambió muchos de mis hábitos y mi forma de ver la vida.

Además no tengas miedo a comunicarlo. Facebook, Twitter o blogs como el mío nunca estarán de más. Cuanta más gente sepa lo gratificante que es, más gente se unirá.

 

Me gustaría saber si tu experiencia como viajante ha tenido el mismo efecto en ti, que ha tenido en mí

¿Te identificas con alguno de los puntos que te he comentado?

¿Llegaste a conocer alguien en tus viajes que haya dejado huella en tus hábitos?

¿Recuerdas alguna experiencia en tus viajes que te ha impresionado en particular?

Comparte, estás entre amigos. 😉

 

Por Carlos Fernández

Kaya Gea es mi forma de tomar partido por el Medio Ambiente. Porque no hay nada tan necesario para nuestra supervivencia como cuidar de nuestro planeta. Tras muchos años trabajando en la gestión de empresas tecnológicas, quiero usar lo que he aprendido a lo largo del tiempo para ayudar a aquellos que sí se están preocupando. Aquellos que deciden tener en cuenta la sostenibilidad en todo lo que hacen. Podemos cambiar muchas cosas. Kaya Gea te ayudará a hacerlo.

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