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Por qué deberías vivir en el extranjero al menos una vez en tu vida (y lo que nadie te cuenta sobre ello)

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Este es un artículo de invitado de Gaby Periche, creadora de Viajayemprende.


Era verano de 2015 cuando descubrí a Antonio G. y su proyecto Inteligenica Viajera. Llevaba casi un año de vuelta en mi país después de haber vivido en los Estados Unidos durante cinco, así que ya el «gusanillo» de viajar lo tenía.

Lo que sí estaba empezando a investigar era cómo ganar dinero mientras viajo o vivo en el extranjero, y hoy es un honor tener la oportunidad de compartir mi experiencia como expat-prendedora en su blog.

¡Muchas gracias Antonio y equipo!

Mi nombre es Gaby Periche y desde mis 17 años soy una expatriada.

Vivir y ser partícipe de otras normas y otras culturas totalmente distintas a las que estoy acostumbrada desde temprana edad, me ha dado la oportunidad de reinventarme y crecer personal, espiritual y profesionalmente, por lo que con este post te quiero inspirar a que te atrevas a emigrar.

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Vete, vuela, atrévete a vivir fuera de lo que ya conoces, emprende y convierte a tu persona en tu mejor acompañante.

Esto último es lo que más aprenderás al vivir lejos de tu país de origen. Y dentro de los próximos minutos te contaré cómo lo conseguí yo.

Ahora sí, empecemos. Pero en lugar de comenzar por el principio, lo haré hablándote de un sentimiento que a menudo puede apoderarse de ti cuando te marchas a vivir al extranjero: el homesickness.

Definiendo el sentimiento de homesickness cuando vives en el extranjero

¿Conoces ese sentimiento que te invade cuando te despiertas al día siguiente de haberte ido a viajar o a vivir en el extranjero?

Abres los ojos, y descubres un ambiente distinto al que has estado acostumbrado toda tu vida. Mientras tu subconsciente sabe muy bien donde estás, hay algo dentro de ti que te invita a confundirte y asustarte.

Es la primera mañana en tu nuevo hogar, y los primeros segundos despierto te preguntas dónde estás … hasta que por fin haces “clic”.

Un sentimiento de soledad o nostalgia se apodera de ti, y no estás seguro si reír o llorar.

Es algo que no sabes cómo definir muy bien, porque es una mezcla entre echar de menos y sentirte completamente solo…

Si eres nómada digital o un viajero empedernido, es muy probable que hayas experimentado el homesickness, ya que es normal sentirlo cuando estás lejos de casa o vives en el extranjero.

Los síntomas suelen ser, echar de menos a tu familia, tus amigos, la comida de tu casa, tu cama, incluso calles o lugares, y situaciones cotidianas que solías hacer antes de irte. Sueles echar de menos hasta el caos o los problemas de casa.

Pero una vez lo desconocido comienza a volverse familiar, estos sentimientos «negativos» van desapareciendo, y comienzas a descubrir nuevas sensaciones, que luego se convertirán en tu mayor crecimiento personal.

1. ¿Por qué nos sentimos homesick?

¿Por qué muchas veces nos sentimos homesick cuando nos mudamos a otro país?

Esto sucede porque nos encontramos fuera de nuestra zona de control, la que ya conocemos como las palmas de nuestras manos, y lo que alguna vez era normal, empieza a ser una novedad.

Este sentimiento viene de la necesidad humana de conexión, amor y seguridad, e incluso puede no tener nada que ver con echar de menos nuestro hogar, sino con todo lo que sea estable, seguro y cómodo.

Sin embargo, no es ley de vida sentirse así, ya que una vez aprendas a sentirte cómodo con tu propia compañía, los sentimientos de soledad, nostalgia, o homesickness desaparecen, y empiezas a sentirte empoderado de tu vida.

Es normal descubrir sentimientos nuevos de todo tipo cuando realizas un gran cambio de vida, como irte a vivir en otro país, pero hoy te voy a contar por qué deberías dar este gran paso, a pesar de todos las nuevas emociones que vayas a experimentar, ya sean negativas o positivas.

2. Por qué decidí emigrar

Siempre he sido una chica inquieta, con ganas de más.

Al nacer soñadora y crecer en mi país, República Dominicana, un bello lugar pero con pocas oportunidades de desarrollo, no tenía muchas opciones para hacer lo que mi alma me pedía desde niña: contar historias en un escenario, actuar.

Aunque crecí formándome en teatro con distintos maestros dominicanos, sabía que si quería dedicarme a este arte de una manera profesional, tendría que emigrar.

Así que desde que empecé el bachillerato, me mentalicé de que al graduarme, me iría. No sabía cómo, pero estaba segura de que lo iba a lograr.

Hasta que un día de otoño en mi último año de bachiller, conocí a mi futura alma mater en un evento donde las autoridades de admisión fueron a dar una conferencia para los alumnos interesados en estudiar allí.

Pocos días después del evento, solicité admisión y una beca que tenían para los estudiantes internacionales.

Pero no fue hasta que recibí mi carta de admisión acompañada de mi beca, que me di cuenta de que mi sueño de vivir en el extranjero se estaba haciendo realidad.

Wow. Estaba a un solo paso de dejar todo atrás e irme a vivir a la «gran ciudad».

Cómo cambia tu vida cuando vives en el extranjero

Hace muchos años, nueve para serte concreta, me estaba graduando del colegio, con mucha ilusión porque me iba a estudiar en nada más y nada menos que Nueva York.

Había vivido en el mismo lugar toda mi vida, mi hermosa isla caribeña ubicada en el mismo trayecto del sol. Pero hacía unos meses, ya había tomado la decisión de irme a estudiar y vivir fuera.

Estaba tan segura que quería experimentar cosas nuevas, y perseguir mi sueño en “la ciudad que nunca duerme”, que no me percaté que mi deseo de irme lejos se estaba concretizando, hasta que me subí a ese avión, consciente de que dejaba mi familia, mis amigos, mi tierra y sobre todo mi hogar, atrás.

Y esa fue la primera vez que me sentí homesick. Antes de irme, ya estaba echando de menos lo que para mí era mi vida.

Pero quería ser actriz.

El motor que me empujaba era imaginarme estudiando actuación, asistiendo a castings, convirtiéndome en una actriz profesional y trabajando en el “show business”, en “la ciudad donde los sueños se hacen realidad”.

vivir y estudiar en el extranjero
Vivir en el extranjero: Si, soy la de la peluca blanca interpretando a una villana en una obra de teatro de la universidad.

Toda mi vida crecí queriéndome dedicar a este arte. Mi pasión desde niña siempre fue crear, contar historias y hacer a otros imaginar mundos nuevos y diferentes, y la interpretación era lo que más me permitía hacerlo.

Entre estudios, castings, ensayos y empleos de “supervivencia”, vivía feliz porque estaba persiguiendo un sueño.

Vivir lejos ya no era un obstáculo tan grande porque cuando tienes una pasión y vives por ella, sientes que todo lo demás merece la pena.

Pero cinco años fueron suficiente para darme cuenta, que aunque la interpretación me apasionaba y sigue haciéndolo, no quería pasarme la vida dependiendo de terceros para lograr mi sueño.

Mánagers, directores de casting, agentes, productores.

Aunque ese “rollo” me gustaba en ese entonces, sentía que al final del día los dueños de mi carrera y mi vida serían ellos, no yo. 

Y con esa mentalidad  fue que poco a poco fui descubriendo el mundo del emprendimiento digital.

Me di cuenta que el futuro está en Internet, y al mismo tiempo descubrí que lo que quería realmente era, con mis creaciones, impactar positivamente la vida de los demás. 

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En vez de contar historias en un escenario, podía seguir contándolas online, lo cual le llegaría a muchas más personas.

A través de libros, como “La semana laboral de 4 horas” de Tim Ferris, y blogs como SmartPassiveIncome y NomadicMatt, empecé a informarme en nomadismo digital.

Cuando regresé a mi país, después de cinco años viviendo fuera, empecé mis primeros proyectos online.

Vivir esos años en el extranjero me hizo madurar y desarrollarme personalmente, fue lo que me infectó del travel bug por vez primera, y lo que me hizo darme cuenta que emprender, sería el camino que iba a seguir.

estudiar y vivir en el extranjero
Vivir en el extranjero: Mi madre y yo en mi graduación de la universidad.

1. Mi vida en Nueva York durante cinco años

Hasta el sol de hoy, los años que viví en Nueva York han sido los mejores de mi vida. Cada día era una experiencia nueva, una historia distinta que contar.

Mientras estudiaba en la universidad, trabajaba a tiempo parcial en la oficina de admisiones, y me preparaba para castings en la ciudad.

Ir a “la ciudad” era todo un evento, porque ya que la universidad quedaba a media hora de Manhattan en tren, y una hora en bus, solíamos ir solo los fines de semana, cuando estábamos más libres de clases y estudios.

Así que cuando me atacaba el homesickness, me montaba en ese bus, y adiós nostalgia.

Porque la simple emoción de pisar y caminar por las calles de mi ciudad favorita, o de sentarme en un parque a observar la gente pasar, era más grande que los sentimientos negativos.

Caminar por las calles de Nueva York se convirtió en mi actividad favorita. Lo que sentía durante mis paseos es inefable, y eso combatía cualquier miedo o nostalgia por estar lejos.

Los edificios, la prisa de la gente, los viajes en tren, las fiestas, las luces, las canciones, las aventuras, el metro, la suciedad, los parques, la cultura, el ruido, el silencio, los mendigos, los olores, el frío, el calor, las historias, las risas, la gente…

Todo.

Lo bueno y lo malo de Nueva York es lo que hace la ciudad tan mágica, tan llena de vida y de personas tan distintas.

Y el simple hecho de haber tenido la oportunidad de experimentar las sensaciones de vivir en Nueva York, ha contribuido en la persona que soy hoy, y me ha otorgado la capacidad de aceptar y adaptarme a cualquier cambio en mi vida.

Este es mi primer consejo para combatir el homesickness: adéntrate en el lugar que te encuentras, apreciando lo bueno y lo malo, y tomando consciencia de tu presencia.

2. Por qué no fue tan difícil adaptarme

Aunque a veces me atacaba la nostalgia, allí era muy fácil no dejarme caer, porque mientras vivía en la universidad, todos estábamos en “la misma”.

La mayoría de los estudiantes eran internacionales, y los que no, vivían lejos de sus estados y ciudades.

vivir y hacer amigos en el extranjero
Vivir en el extranjero: una noche normal en mi «dormi» compartiendo con amigas.

Como yo, veían a su familia cada X número de meses. Yo por ejemplo, iba cada seis meses, ya que de Nueva York a mi país son solo cuatro horas en avión, así que nunca había durado más de medio año sin ver a mi gente.

Entre los estudios, las fiestas, los viajes, los ensayos y los trabajos, era muy difícil sentirme sola. Incluso a veces, me apetecía estarlo, y no encontraba el momento.

Vivir en el extranjero es y será siempre una gran aventura, pero, ¿sabes qué es más grande aún?

Cuando te das cuenta que ya no quieres volver a casa. Y eso puede ser o una ventaja o una desventaja. Depende de cómo lo veas.

Ventajas y desventajas de vivir en el extranjero

Vivir en otro país te abre las puertas a un sinnúmero de posibilidades y nuevas perspectivas. Ya no eres esa chica o chico genuino e inocente que eras antes de irte.

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Al vivir fuera aprendes a ser un adulto, a defenderte como puedas, a estar solo, y sobre todo, a amarte.

Sí, ya sé lo que estás pensando. Vivir en otro país no es todo color de rosas. Tiene su lado negativo, como todo en la vida.

A continuación te cuento, según mi experiencia, las ventajas y desventajas de vivir en el extranjero.

1. Desventajas de vivir en el extranjero

A. Desventaja #1: Te sentirás solo/a

¿Recuerdas ese sentimiento que puede invadirte cuando abres los ojos la primera mañana en tu nuevo hogar?

Pues luego de eso suele pasar una de dos:

  • Sonríes.
  • O sientes un vacío por dentro.

Empecemos por ese vacío.

¿Sabías que solo puedes sentir un “vacío” cuando estás emocionalmente inestable?

Cuando no estás en paz contigo mismo ni con tu alrededor, es mucho más fácil volverte vulnerable con cualquier situación.

No te sientes así porque estás lejos, te sientes así porque ahora es que tienes la oportunidad de pausar, sentir de verdad.

De darte cuenta de que no te amas como creías, ya que siempre has estado buscando la felicidad fuera de ti.

A lo mejor al momento de sentirlo no estás consciente que algo te falta, porque has estado tan “ocupado” con tus planes de irte o de emprender que no te has parado a reflexionar cómo verdaderamente te sientes.

Imagínate que no tienes dinero, ni trabajo, que acabas de salir de una relación tóxica, o que te llevas mal con tus padres, y piensas que la solución a todos tus problemas es emigrar.

Te vas, y luego BOOM, te ataca ese “vacío” por dentro.

Por esta razón siempre he pensado que para hacer un gran cambio en tu vida, como cambiar de ciudad o mudarte a otro país, necesitas estar estable en al menos 3 de estos 4 pilares de la estabilidad: Dinero, relaciones, salud y vivienda, tal y como lo cuenta Ángel en este artículo.

Escapar nunca es la solución, viajero inteligente. La solución es primero sanar.

Pero de esto hablaremos un poco más adelante. Mientras tanto sigamos con las desventajas de vivir en el extranjero.

Además de ese sentimiento de vacío que puedes sentir, hay otros aspectos de vivir lejos que te hacen sentir mal.

El tan solo hecho de pensar que no estás viendo a tus sobrinos crecer, o a tus padres envejecer, puede hacerte cuestionar todo.

Por tu cabeza empiezan a aparecer pensamientos como estos:

  • «¿Debo volver?».
  • «¿Qué rayos hago aquí?».
  • «¿Al final merecerá la pena?».

Son solo algunas de las preguntas que te haces.

A veces te darán ganas de coger un avión solo para ver a tu mamá y sentir su calor.

Echarás de menos hasta las discusiones con tu hermana, hacer los recados que odiabas, e incluso quedarte media hora en un atasco (un tapón, como le decimos en mi país).

Pero sentir todas las emociones es parte de crecer y de ser humano, y nunca sabrías cómo se siente si nunca lo hubieras intentado.

Una vez aceptes que has tomado la decisión de vivir lejos por un propósito, todo irá tomando sentido.

B. Desventaja #2: Tu visa expirará

En algún momento tu visa o la razón por la que te mudaste, ya sea estudios, trabajo, etc., se vencerá. Si quieres seguir viviendo en tu país adoptado debes buscar otras maneras legítimas de quedarte.

Si ya acabaste tus estudios y no te quieres ir, puedes inscribirte en otra escuela que te de la oportunidad de prolongar tu estancia, y así renovar tu visa de estudiante.

Así lo hice yo cuando terminé mi máster en Madrid.

Busqué otro centro donde podía seguir estudiando algo que me interesara, me inscribí y pude solicitar la prolongación de mi estancia.

Pero si no quieres estudiar, y quieres por ejemplo, emprender, debes investigar las leyes que aplican en el país donde te encuentras para iniciarte como autónomo.

Si tienes un empleo, ahí cambian un poco las cosas, porque esta situación ya es más estable y segura, y te puede dar la oportunidad de solicitar tu residencia en unos años.

Las desventajas de vivir en el extranjero siempre dependerán de la situación de cada quien y del país donde residas, ya que cada lugar tiene sus propias normas, por lo que tendrás que investigarlas y adaptarte a ellas.

C. Desventaja #3: Será difícil generar ingresos

Ser un inmigrante puede ser un obstáculo a la hora de generar dinero de manera legal en el país donde te encuentras.

Es por esto que siempre debes estudiar las leyes que aplican en la ciudad donde vives.

Algunos países, como España y Estados Unidos, te dan la oportunidad de trabajar a tiempo parcial si eres estudiante. Cuando me mudé a España, tuve la suerte de conseguir un trabajo a medio tiempo como profesora de inglés en una academia, lo cual me ayudó a subsistir e independizarme.

Sin embargo, tengo una amiga que tiene una licenciatura, dos másters y mucha experiencia laboral, y ha tenido que saltar de empresa a empresa como becaria por no tener la residencia.

A menos que tengas tu propio negocio, o generes ingresos desde tu país de origen, o tengas dinero ahorrado, ganar dinero en el extranjero difícilmente será algo que logres de la noche a la mañana.

D. Desventaja #4: No serás «nadie»

Es probable que los primeros meses después de haberte mudado a otro país sientas que no eres nadie.

Al principio nadie te conocerá, y todo lo que hayas hecho en tu país de origen en cuanto a experiencia laboral o académica, probablemente no será considerado.

Tendrás que empezar desde cero.

Algunas veces puede que incluso te sientas cuestionado o rechazado por ser extranjero, por lo que te tocará demostrar quién eres y cuánto vales, algo que no es necesario si vives en tu país.

Sin embargo, estas desventajas siempre tendrán una ventaja escondida, y es que te harán más fuerte y segura de ti misma.

2. Ventajas de vivir en el extranjero

Hablemos ahora de las cosas buenas. Y para empezar te diré que no hay nada más bonito que descubrir y adaptarse a nuevos lugares, nuevas culturas, y nuevas oportunidades.

Puedo entender que a lo mejor has sentido miedo de vivir en el extranjero, a lo desconocido, a salir de tu zona de confort. A mí también me ha pasado.

Pero, ¿sabes cómo superé ese miedo?

Imaginándome que me quedo en un mismo lugar para toda la vida. Solo de pensarlo siento escalofríos.

Así que a continuación te enumero algunas ventajas de vivir en otro país, lo que también te ayudará a combatir las desventajas que mencionamos arriba.

A. Ventaja #1: Conocerás personas con historias maravillosas

Nunca sabes a quién vas a conocer cuando vives fuera. Entre locales entusiastas y viajeros eternos, mantén tus oídos activos, porque siempre tendrás algo que aprender.

Conocerás personas que tienen una perspectiva única y totalmente opuesta a la tuya, y otras con las que conectas al decir la primera palabra.

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Conocer personas de distintas culturas o perspectivas expandirá tu mente y te abrirá las puertas a la compasión, el sentimiento más bonito que puedes tener.

Aprenderás a escuchar y mirar a cada persona con empatía, con aceptación y sin prejuicios. Porque cada persona te irá enseñando que no hay una sola manera de hacer y ver las cosas.

Nunca sabes quién compartirá la historia que te inspirará a ti a crear la tuya.

B. Ventaja #2: Obtendrás una perspectiva global

Cuando vives en un mismo lugar toda la vida, es muy difícil salirte de lo que está preestablecido, de lo que ves que es lo “normal”. Piensas que lo único que existe es lo que conoces.

Tu perspectiva es limitada y está influenciada por tu ambiente.

Pero si rompes la barrera de la realidad social que tú mismo has construido, y creas otra, inmediatamente adquirirás una perspectiva global. Empezarás a ver el mundo desde otro punto de vista.

Puede que descubras que estabas errado en algunos conceptos, o que realmente no creías lo que pensabas creer.

Comenzarás a tomar consciencia del medio ambiente, de la naturaleza, de lo que te rodea, y empezarás a idear soluciones para problemas globales.

Te sentirás un ciudadano del mundo, no solo del lugar donde naciste, porque al abrir tu mente te darás cuenta de que has vivido en una burbuja toda tu vida, y que vives en un mundo donde tiene más sentido trabajar juntos para un bien común.

C. Ventaja #3: Aprenderás/Perfeccionarás otro idioma

¿Estás consciente de lo increíble que es saber más de un idioma?

Vivir en un país donde se hable un idioma diferente al tuyo hace de tu experiencia en el extranjero aún más interesante.

Esta nueva habilidad te dará la oportunidad de comunicarte mejor con personas de otras culturas y de hacer nuevos amigos con perspectivas totalmente distintas a las tuyas, ya que cada quien es moldeado por la cultura en la que vive.

Además, hablar un idioma distinto al de tu lengua materna tiene grandes ventajas para tu cerebro. Lo ayuda a mejorar ciertas habilidades cognitivas y facilita la memoria.

A mí, por ejemplo, me pasa que muchas veces, dependiendo de la situación, pienso en ambos idiomas, inglés y español.

Esto me hace tomar mejores decisiones e incluso, regular mis emociones, ya que al cambiar de un idioma a otro, también cambia la manera en que experimento cada emoción.

D. Ventaja #4: Sabrás apreciar el minimalismo

¿Sabes lo bien que se siente desapegarte de las cosas que pensabas que eran importantes?

Cuando te mudas al extranjero, aprendes a ser muy selectiva a la hora de elegir lo que verdaderamente importa, que es lo que se irá contigo.

Todo lo demás lo dejas atrás.

Todo lo que poseo cabe en mi maleta. Cada vez que viajo a casa de visita, me doy cuenta que no tengo nada, pero que al mismo tiempo lo tengo todo. Porque no necesito nada más.

El apego te resta libertad, por eso al vivir fuera he aprendido a dejar ir y quedarme solo con lo que me genera alegría y bienestar, ya que todo tiene una energía, y tenemos que saber cuál es la que nos conviene mantener.

E. Ventaja #5: Crecerás Personalmente

Al vivir fuera, y obtener otras perspectivas, valores y retos, experimentas un inmenso crecimiento en tu persona, lo que beneficia no solo a ti, sino también a lo que te rodea.

Aprendes a ser independiente y a velar por ti mismo. Ya no está mamá para darte de comer ni arroparte por las noches. No está papá para decirte a qué hora tienes que llegar o para recogerte en casa de tus amigos.

Aprendes a diferenciar por ti mismo lo que está bien de lo que está mal, y tu crecimiento personal se vuelve una prioridad en tu vida.

Aprendes a amarte y a valorarte, porque te das cuenta de que la persona más importante en tu vida eres tú, nadie más.

Aunque durante tu viaje o tu tiempo fuera sientes que ya no eres la misma, tu esencia nunca te abandona, y ese amor que habita en ti se hace más fuerte.

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Vivir en el extranjero es una de las situaciones más hermosas que te puedes regalar, siempre y cuando estés listo y tengas un propósito más allá de lo habitual.

Lo que nadie te cuenta cuando vuelves a casa después de vivir en el extranjero

El regresar a mi país, después de cinco años viviendo en el extranjero, fue todo un shock para mí. Ya no me sentía como “en casa”.

Veía a todo el mundo igual, porque quien había cambiado era yo, no ellos.

Cuando me juntaba con mis amigos, era lo mismo de siempre. Los mismos chistes, las mismas historias, los mismos lugares…

Aunque los amaba con el alma, ya no los sentía parte de mí. Ahora tenía otros puntos de vista, otras prioridades y otras maneras de ver y vivir la vida.

Mientras todos hablaban de historias de colegio, o de sus jefes y trabajos, a mi me interesaba hablar de ideas, proyectos, lugares y experiencias.

El tan solo volver me bastó para saber que no me quería quedar allí, que tenía que seguir mi viaje, que tenía que volverme a ir, pero esta vez para un lugar distinto y muy lejos de donde alguna vez viví.

Por eso debes saber que cuando te vas a vivir fuera y luego regresas, es muy probable que te quieras volver a ir.

1. Por qué me volví a ir: wanderlust

Duré dos años en mi país, después de haber regresado de Nueva York, antes de volver a emigrar.

Durante esos dos años, me refugié en el yoga como herramienta de autoconocimiento y espiritualidad, ya que mi “sueño americano” se había derribado al tener que volver.

El yoga fue mi primera ventana hacia el camino espiritual.

Practicaba en casa con programas online y me reunía una vez a la semana con un grupo de “yoguis” para practicar Acroyoga en el parque, que es una mezcla entre acrobacias y yoga.

Conocer el lenguaje y vocabulario de yoga, su propósito interno, y personas que estaban en el mismo camino, poco a poco me ayudó a entender que lo que siempre he buscado lo he tenido toda mi vida.

vivir en el extranjero no es facil
Vivir en el extranjero: el yoga me ayudó a sanar y a aceptar mi realidad.

Mientras me introducía al mundo espiritual, en la parte “externa”, aprendía de emprendedores y “bloggers” que estaban apenas empezando, y que ahora son referentes, como el mismo Antonio G.

Recuerdo que el curso de Reseñas de Antonio G. fue el primer infoproducto que compré, con el cual aprendí que aportar valor es lo más importante en los negocios digitales.

Mientras todos mis amigos intercambiaban su tiempo por dinero en trabajos que no los llenaban, yo me pasaba mis mañanas aprendiendo cómo iniciar mi primer negocio online.

Las dos primeras páginas web que creé fueron un fracaso, ya que no sabía muy bien en qué especializarme. Aún era una novata y me faltaba claridad para seguir adelante.

Lo único que sabía era que quería crear un blog que me permitiese vivir en el extranjero y viajando.

Sin embargo, un día tuve una idea distinta.

Como siempre he estado dentro del mundo del arte, ¿por qué no crear algo que ayude a los artistas a darse a conocer?

Llamé a mi mejor amiga y nos juntamos en un café a idear nuestro nuevo proyecto, que luego se convertiría en lo que es hoy Arte Escondido.

Esta fue la primera vez en mucho tiempo que verdaderamente me sentí realizada.

Con un nuevo sueño en la mochila, y las mismas ganas de ayudar y emprender, aparté todas mis otras ideas de proyectos para dedicarme 100% a Artescondido.

Pero había un problema.

A pesar de que rápidamente ganamos mucho reconocimiento en el área cultural de nuestro país, ayudamos a muchos artistas a darse a conocer a través de nuestra plataforma y eventos, y sentíamos el apoyo y agradecimiento de la gente, no ganábamos ni un peso.

Cuando empezamos teníamos la idea de trabajar “por amor al arte”, porque aún no había desarrollado una buena relación con el dinero.

Pensaba que si les cobraba a los artistas, nos iban a mirar mal, y nuestros esfuerzos no merecerían la pena.

Hasta que poco a poco me fui dando cuenta que si quería seguir con este proyecto, tendría que rentabilizarlo. Y llegó el momento de tomar una decisión.

Pero antes, me tenía que volver a ir. Ya lo que sentía era lo opuesto a homesickness.

Si eres un nómada digital o aspiras a serlo, de seguro has escuchado las palabras wanderlust o fernweh. Esto significa un deseo inmenso de viajar o de irse lejos.

Y es que, cuando vivimos en el extranjero o viajamos mucho, adquirimos una naturaleza de “alma libre”, y nuestra curiosidad por conocer distintos lugares y culturas se hace más fuerte.

Cuando hemos sido picados por el travel bug o el gusanillo de viaje, nos infectamos con wanderlust, y ya no hay marcha atrás.

Entonces decidí que Madrid sería mi próximo destino.

Solicité una beca para estudiar un Máster en marketing y publicidad digital, como “excusa” para poderme ir.

En Octubre 2016 empaqué mis maletas y me fui a “la madre patria”, para seguir emprendiendo y retomar mis sueños de convertirme en una nómada digital y poder seguir viviendo en el extranjero.

Recuerdo lo último que le dije a mi madre, antes de irme: “Mami, me voy, una vez más. Ya debes de estar acostumbrada”, a lo que ella me contestó con lágrimas en sus ojos: “No te preocupes, ya lo estoy”.

2. La primera vez que me sentí verdaderamente sola

¿Recuerdas a mi amiga con quien fundé Arte Escondido?

Pues ella ya llevaba un año en Madrid cuando yo llegué.

Aunque me mudé con ella, emigrar a España no fue tan fácil como cuando lo hice con Estados Unidos.

Cuando me mudé al extranjero por primera vez, iba con un grupo de personas que estaban en la misma situación que yo. Vivía en el “campus” de la universidad, y nunca estaba sola.

Recibía de vez en cuando visitas de familiares y algunas amigas, e iba cada pocos meses, lo que hacía que no me sintiera tan homesick.

Sentía a mi familia y amigos cerca, y hacer amigos era muy fácil.

Cuando llegué a España no tenía familia, ni amigos, ni siquiera compañeros de estudios, ya que mi máster era online. Me vine sola, con ganas de experimentar otro continente, otro país, y una nueva vida.

La única persona que tenía era a mi amiga, con quien vivía y quien me ayudaba a combatir la soledad. ¿Y sabes qué nos ayudaba mucho también?

Pues hacer programas de yoga caseros.

Cuando daban las 7 de la mañana, sonaba el despertador, nos levantábamos y preparábamos nuestra esterilla.

Esta práctica se había convertido ya en un hábito, y el hecho de hacerla juntas, a la misma hora y en el mismo lugar, alineaba nuestras energías, y nuestros propósitos externos con el interno.

El yoga nos mantenía presentes, y mantener la presencia es la clave para que las emociones “negativas” no nos derroten.

Estar comprometidas con nuestra práctica nos ayudaba a liberarnos de nuestros pensamientos y a aceptar nuestra situación de vida sin juzgarla.

Pero llegó el día en que mi amiga tuvo que regresar a nuestro país, y yo me quedé verdaderamente sola.

No tenía a nadie que me esperara cuando llegara a casa, ni con quien ir a ver exposiciones de arte, ni con quien hablar de mis sueños. Así que tuve que aprender a valorar y estar a gusto con mi propia compañía.

Pero aún así no quería volver.

Aunque la “soledad” se apoderaba de mí de vez en cuando, las “almas libres” sabemos que podemos con todo. Además sabía que ese sentimiento era solo algo temporal, y que mi objetivo con quedarme era mucho más grande.

Cómo hacer amigos en un país donde no tienes a nadie

Al ser emprendedores digitales y trabajar desde casa , a veces se nos hace difícil socializar. Sobre todo cuando estamos empezando, nos pasamos horas sentados detrás de la pantalla del ordenador, a veces sin tomar descansos, y no nos percatamos de la hora hasta que ya nos duelen los ojos.

Pero es importante salir, sentir el sol, asistir a eventos y conocer personas que son similares a nosotros.

Algo que me ayudaba a salir de mi burbuja era ir a trabajar al Google Campus de Madrid, por ejemplo.

trabajar y vivir en el extranjero
Vivir en el extranjero: aquí me encuentro en el Google Campus de Madrid, ideando historias que contar.

Un espacio de coworking que está lleno de emprendedores y donde realizan eventos de emprendimiento e innovación.

Ahí siempre me siento como “en casa”, porque estoy rodeada de personas motivadas que trabajan con un propósito.

Pero también hay otras oportunidades para hacer amigos y asistir a eventos, dependiendo del interés de cada persona, y para eso están las plataformas online.

1. Plataformas online y eventos

No hay una herramienta más eficaz para hacer amigos que la propia Red.

En Internet podrás encontrar plataformas y apps partiendo de cualquier interés. Desde aplicaciones para amantes de los perros, hasta de viajeros empedernidos y aventureros.

Ahora te voy a hablar de las herramientas que he utilizado y me han servido a mí personalmente.

A. Couchsurfing

Para empezar, está Couchsurfing.

Esta es una plataforma digital que te permite hospedarte gratuitamente con personas locales de una ciudad, pero que también dispone de eventos gratuitos a los que puedes asistir, los cuales los organizan los mismos viajeros y locales.

Yo he conocido personas fenomenales a través de Couchsurfing, tanto hospedándome como en eventos.

Es muy interesante escuchar las historias de cada persona que conoces, ya que lo que encontrarás allí son “wanderlusters” al igual que tú.

B. Meetup

Meetup es otra plataforma online que ayuda mucho. Esta es una página de eventos organizados de acuerdo a tus intereses.

Si quieres aprender algún idioma, o irte de aventuras a algún lugar, encontrar personas amantes de tu deporte favorito, o asistir a eventos culturales y artísticos, esta es tu mejor opción.

Con Meetup puedes descubrir lugares y personas que disfruten hacer lo mismo que tú.

No tengas miedo de conocer personas a través de Internet. Hoy en día esta es una posibilidad muy segura, ya que las plataformas digitales saben cómo proteger tus datos para que tú no tengas ningún problema.

Además, conocer personas por Internet siempre será una aventura, y supongo que si estás leyendo este post tú eres de esos aventureros que buscan siempre experiencias increíbles.

Yo por ejemplo, conocí a mi pareja actual por Internet, y hoy estamos esperando un bebé :).

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Cuando vives lejos es importante conocer gente con perspectivas similares o diferentes a ti, ya que cada persona es un “mundo” y tiene una historia distinta que contar.

2. Hacer cosas sola/solo

Pero, ¿cómo vas a poder disfrutar de tu propia compañía si nunca estás solo? También es importante salir solo o sola.

Ir a tomar una cerveza, o ir al cine o al teatro solo siempre será una manera de autoconocimiento, como también lo será viajar solo.

Cuando viajas sola o solo, conoces cosas de ti que nunca hubieras descubierto de otra manera.

No sientes prisa y te mantienes más presente que si lo hicieras con personas, porque andas a tu propio ritmo.

Descubres lugares que a lo mejor si estuvieras con otra persona no hubieras descubierto, y aprendes a respetar y disfrutar de tu propia presencia.

Si aún no lo has hecho, empieza a hacer cosas solo.

Apúntate al gimnasio o en cursos de tu interés, practica tus hobbys, ve al parque, lee un libro, haz ejercicios.

Realizar tus actividades favoritas solo también es una manera de crecer personalmente, y de conocer personas nuevas que no hubieses conocido de otra manera.

Cómo combatir la nostalgia o homesickness cuando vives en otro país

Recuerdo que los fines de semana era cuando más sola me sentía en Madrid, porque era cuando más tiempo y ganas de salir tenía.

Así que hacía lo que hacía en Nueva York, me iba a caminar por las calles manteniendo mi presencia, y de vez en cuando llamando a mi madre (nunca subestimes el poder de hablar con tu mamá o alguien amado).

Hasta que un día descubrí el libro que me cambiaría la vida: “El Poder del Ahora”, de Eckhart Tolle.

Como ya había entrado al mundo espiritual con el yoga, los mensajes que el autor transmite en este libro encajaban perfectamente conmigo.

Entre yoga, meditación y libros espirituales, me fui dando cuenta que la mejor manera de sentirnos libres y de disfrutar de lleno la vida, es amándonos como a nadie.

Porque si no nos amamos a nosotros, será imposible amar a lo que nos rodea.

Además de esto, en la parte externa, lo que es crear y emprender siempre me ha dado mucha vida.

Por eso al vivir fuera priorizo mi emprendimiento y mis proyectos sobre otras actividades, como salir de fiesta, por ejemplo,.

Porque crear es parte de la naturaleza del ser humano y saber que estamos creando valor para alguien más, le da más propósito a nuestras vidas.

1. Espiritualidad

Antes que nada, me gustaría aclararte algunas ideas erradas que puedas tener acerca de lo que es ser una persona espiritual.

  • Espiritualidad no es religión.
  • Espiritualidad no es negación.
  • Espiritualidad no es encarcelación.

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Ser espiritual significa simplemente estar en total presencia y aceptación de quien eres y de tu alrededor.

Es vivir libre y en amor contigo mismo y con los demás.

Pero alcanzar ese estado de luz no es un camino fácil. Para ser espiritual, debes tener un propósito más allá de ti, y un evento o experiencia que haya desencadenado esa necesidad.

Por eso ser espiritual es mucho más fácil para ti, si vives viajando o en el extranjero, que para una persona que nunca ha salido de su zona de confort.

La espiritualidad es para mí la manera más fácil de combatir cualquier experiencia o sentimiento negativo, como por ejemplo el homesickness que puede o no atacarnos al vivir en el extranjero.

Esta hace darnos cuenta de lo que realmente importa en la vida, que es el amor, y nos enseña cómo practicar el amor propio y hacia el universo.

vivir en el extranjero beneficios
Vivir en el extranjero te enseña a amarte a ti misma/o.

Es por eso que te recomiendo que si te sueles sentir solo o nostálgico mientras vives viajando o lejos de tu país, introdúcete al mundo espiritual.

La espiritualidad también te ayudará a gestionar bien tus emociones, y saber cómo reaccionar a ellas de una manera que no te hace daño a ti ni a nadie.

Practica meditación, mindfulness y/o yoga, y acompaña tus prácticas con lecturas escritas por grandes maestros espirituales como Eckhart Tolle o Thich Nhat Hanh.

Algunos libros espirituales con los que puedes empezar los puedes encontrar en la sección de recursos de Inteligencia Viajera, como lo son  “El Poder del Ahora”, “Los Cuatro Acuerdos” y “Un Curso de Milagros”.

A esta lista yo agregaría, “Un Nuevo Mundo” de Eckhart Tolle, “El Arte de Comunicar” de Thich Nhat Hanh y “Autobiografía de un Yogui” de Paramahansa Yogananda.

La espiritualidad es la mejor manera de verdaderamente sentirnos libres, en paz y de encontrar nuestra verdad.

2. Cómo la espiritualidad me ha abierto las puertas hacia mi propio crecimiento personal al vivir fuera

No soy una santa.

He hecho y dicho cosas de las que no me siento orgullosa. Pero a través del tiempo y con ayuda de mi espiritualidad, he aprendido a perdonarme a mí, y a todo aquel que me ha hecho daño.

Al irme a vivir fuera, he tenido que cargar conmigo situaciones de mi pasado que aún no había sanado.

Pero el yoga, la meditación, la práctica del mindfulness, y la lectura, me han ayudado a querer ser mejor persona cada día.

Elegir un camino espiritual no siempre es fácil. Algunas veces sientes que te echas para atrás cuando te comportas de maneras que ni tú mismo entiendes, o cuando te pasas días sintiéndote desconectada de ti misma.

Otro aspecto a tomar en cuenta es que ser espiritual estando sola es mucho más fácil que teniendo pareja, sobre todo si tu pareja no se encuentra en tu mismo camino.

Cuando tienes novio o novia, ya tu prioridad no eres tú, sino ambos, y muchas veces sentirás que necesitas estar sola para poder “volver” a ti.

Pero cuando empiezan los conflictos de pareja, ahí es que verdaderamente demuestras tu espiritualidad.

¿Cómo respondo a esta situación que nunca había experimentado? ¿Qué digo? ¿Cómo controlo mi ira?

Habrá veces que será difícil mantenerte en estado “zen”, y no pasa nada.

Lo importante es tomar consciencia de tu comportamiento para realizar un cambio positivo en ti, e inspirar al cambio positivo en el otro.

3. Pasión

Tener una pasión y un propósito externo también es sumamente importante y mejor aún si lo alineas con tu propósito interno.

Si vives viajando o en el extranjero, es fundamental contar con una pasión que te llene.

En mi caso es emprender y enseñar.

vivir en el extranjero
Vivir en el extranjero: trabajando desde uno de mis parques favoritos en Madrid.

Crear para mí es algo innato, y hoy, en vez de contar historias en un escenario, las cuento a través de Internet. Me paso mis mañanas trabajando en mis proyectos digitales, mientras las tardes las dedico a enseñar inglés.

Emprender y trabajar en lo que me gusta me ayuda a no estar echando de menos a mi familia y amigos a cada rato, y a sentir que estoy viviendo con propósito.

En tu caso podría ser cualquier otra pasión, como tu trabajo, un hobby, un deporte o alguna disciplina del arte.

Tener algo que nos apasiona le da mucho más sentido a nuestra vida, y si aún no sabes cuál es tu pasión, hay muchas maneras de encontrarla.

Esta entrevista de Marco Ayuso para Inteligencia Viajera te explica cómo hacerlo.

Conclusión y regalo

Como te podrás haber dado cuenta, los sentimientos encontrados mientras vives en el extranjero o viajando no son siempre los que te gustará sentir.

Por eso es importante tener un buen nivel de inteligencia emocional, para saber cómo gestionar las emociones y reaccionar a ellas.

Aunque vivir fuera o viajando no siempre será un lujo, definitivamente será una de las mejores experiencias de tu vida.

No podrás evitar sentirte homesick o solo de vez en cuando, pero si podrás aprender a aceptarlo y tratarlo.

Además, tienes en tus manos distintas herramientas que te ayudarán a descubrir tu propósito interno y externo, a hacer amigos, encontrar tu pasión y sobre todo a sentirte a gusto con tu propia compañía, mientras vives lejos de casa.

Pero lo más importante que quiero que entiendas, querid@ viajer@ inteligente, es que la solución de todo “mal” siempre será amarte a ti más de lo que piensas, y ese sentimiento no lo debes cambiar por nada.

En conclusión, si quieres autoconocerte, crecer personalmente, reinventarte, descubrir nuevos mundos y aprender a amarte, lo mejor que puedes hacer es irte a vivir en el extranjero.

Antes de irme, y como agradecimiento por haber llegado hasta aquí, tengo un regalo para ti: mi guía gratuita «7 Verdades Espirituales para Viajar y Emprender Conscientemente«

Descárgala y aprende a derribar tus miedos de vivir y emprender en otro país.

Ahora es tu turno

¿Cuál crees tú que es la mejor manera de enfrentar los retos de vivir viajando o en el extranjero?

¡Cuéntame en los comentarios cómo lo haces tú! 🙂

Por Gaby Periche

A los 17 años dejé mi tierra natal para irme a vivir al extranjero. Seis ciudades, dos continentes y 10 años después, me he dado cuenta que mi verdadero hogar está en mí. Con ganas de compartir lo aprendido, nació viajayemprende.com, donde ayudo a otros expats y emprendedores a reinventarse personal, espiritual y profesionalmente, mientras viven viajando o en el extranjero. Si ya has iniciado tu proyecto y quieres aprender a cautivar a tu audiencia como un verdadero actor, te presento gabyperiche.com, donde te enseño a utilizar el poder del storytelling para enganchar a tu público y convertirlos en auténticos fans. ¿Quieres saludarme o seguir mi historia como expat-prendedora? Visítame en Instagram y en Facebook.

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